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Sin reservas: Dirigentes del fútbol
Por:
Carlos Pontaza
A veces nos cansamos de escribir sobre el mismo tema, en este caso de la selección.
Hemos enviado cartas al técnico de la selección de fútbol, Ramón Maradiaga, pero no sabemos si ha tomado nota, o no le han interesado. No importa. Pero si un consejo se brinda con buena intención, se espera, como es lógico, que “no se are en el mar”.
Lo que hemos dicho en este espacio ha sido fruto de lo que piensan los aficionados que aún tienen una esperanza. Para unos, leve, como nosotros, y grande para los que Dios les ha dado el don de una mente más positiva.
Esto lo hemos palpado en el foro www.pontaza.com, en los mensajes que nos han llegado y lo que hemos oído en la calle o entre el grupo con el que convivimos cada día.
Existen algunos que quieren un cambio de técnico, alegando las deficiencias observadas en determinado momento, la obstinación de poner a elementos que “no entran en el juego” que se pretende, y las fallas infantiles de los jugadores que deberían haber sido corregidas en el trascurso de los meses.
Otros, por el contrario, en cuenta nosotros, opinan que no hay mucho de donde escoger, como lo dijimos al principio de la eliminatoria, aunque un técnico sagaz como “el Primi”, debe encontrar la fórmula salvadora, con ciertos cambios.
Muchos quieren a Freddy García y otros, aunque sea para la segunda parte de esta hexagonal, pero las decisiones corresponden a quien al final de cuentas será “crucificado o ensalzado”: Maradiaga.
Precisamente, un lector nos dijo que el técnico no debe presentar a su equipo titular en la Copa Oro, porque es indudable que no la ganaremos, aunque se desgastará al conjunto que actuará en la hexagonal, lo que puede ser peor.
Señores dirigentes, hay algo más importante: si queremos tener mayores posibilidades de ir a Alemania 2006, debemos llevar a Estados Unidos y Panamá a Quetzaltenango, por la altura, y a Costa Rica al Mateo Flores, donde puede sufrir el “miedo escénico” en estos momentos.
No piensen sólo en hacer dinero, sino en poner todas las cartas a favor, sobre la mesa.
Analícenlo, aunque sea con la almohada. Por favor.
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