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Zinc podría contaminar
Cuando René Chinchilla compró una granja, hace 32 años, pensó en convertirla en vivero o zona de cultivo, pero nunca imaginó ver morir los árboles frutales y tener tierra estéril, por las emanaciones de una fábrica productora de zinc, situada en las cercanías.
Granjas Villa Vista está situada en el kilómetro 43, en la ruta antigua de Palín a Escuintla, rodeada de cerros cubiertos de exuberante vegetación tropical.
“Hace años, esta tierra me producía hasta 30 quintales de café por día durante la temporada de cosecha, pero, con los años, la tierra empezó a morir, y ahora no puedo sembrar milpa, frijol, ni nada, porque se mueren”, expresó.
Han muerto muchos árboles frutales. Los guayabales y limonares, aún en pie, muestran una costra gruesa de algo parecido al hollín, pero con un fuerte olor a gamexane.
Enfermo
En los alrededores sólo hay cuatro propiedades. Reyes Morales, administrador de una de ellas, afirma que estaba sano cuando llegó hace tres años a esa zona escuintleca.
Sin embargo, hace menos de un año fue operado de un tumor en el estómago, y ahora su esposa empieza con dolores abdominales y de cabeza.
Morales no sabe si hay relación con las emanaciones de la fábrica o si es pura coincidencia.
De cualquier forma, el afectado cierra las puertas de la casa cuando se levanta la nube blanca producida por la trituración de los minerales.
A esos problemas se suma la contaminación sonora, por el intenso ruido de las máquinas al extraer el mineral.
“Desde hace dos años inicié un proceso legal para ver cómo se detiene esta catástrofe, pero no veo acciones concretas de las autoridades ambientales”, añade Chinchilla.
Sin capacidad instalada
“Tenemos conocimiento del problema. Ya se efectuó la inspección de campo y ahora estamos en el proceso de elaboración de un dictamen técnico para establecer si hay contaminación”, comenta Carlos Noriega, director del Departamento de Gestión Ambiental, del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales.
“La denuncia es sobre un contaminante difícil de establecer; se requiere de laboratorios especializados para efectuar los análisis y este ministerio no tiene capacidad instalada para ello, por eso recurrimos a otras instancias, lo cual lleva tiempo”, explica.
“El zinc es un contaminante no visible a simple vista. No es como ver la contaminación por basura o de un río. Requiere de otras pruebas y otras muestras”, añade, al destacar la imposibilidad de precisar una fecha para el dictamen final.
Al intentar hablar con los representantes de la fábrica, no fue posible porque ésta no se encuentra en operaciones y no hay ningún funcionario que dé declaraciones.
El guardián de la empresa, quien no se identificó, informó que ésta no labora porque los precios del zinc no están en el nivel competitivo.
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