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CATALEJO Fútbol, otra vez
El concejal primero capitalino, víctima de disturbios en el futbol. -Las balas de goma son tan peligrosas como las de plomo.
Por:
Mario Antonio Sandoval
NUEVAMENTE, EL fútbol es motivo de preocupación, y no sólo por los tradicionalmente malos resultados, sino por la inseguridad para los aficionados asistentes a los estadios. Esta vez, la víctima es el concejal primero capitalino y dirigente de Comunicaciones, Enrique Godoy García-Granados, quien recibió en la cara el impacto de una bala de corcho durante el desarrollo del último juego entre ese equipo y el Municipal. Godoy trataba de calmar a un grupo de exaltados seguidores cremas, molestos por la sexta derrota al hilo frente a su tradicional rival. Fue llevado a una clínica privada y luego a Estados Unidos, pero sufrió la pérdida de su ojo derecho.
FUE UN accidente, pues de seguro al policía en cuyas manos estaba el arma, ésta se le disparó. Pero el hecho es simple: de nuevo hay problemas en los graderíos, en especial en los juegos entre rojos y cremas, ya no clásicos sino encuentros peligrosos a los cuales no conviene asistir ni mucho menos llevar a la familia. Godoy hizo señalamientos contra dirigentes del equipo contrario, y esa reacción es comprensible por la gravedad de la herida sufrida, cuyas consecuencias serán para toda su vida. Sin embargo, no la creo posible, aunque es innegable la existencia de conocidos alborotadores exaltados y no se comprende por qué no han sido controlados.
LAS AUTORIDADES, tanto del fútbol como policiales, deben hacer las investigaciones necesarias. Por ser espectáculo privado, se le puede negar el acceso a los alborotadores. Ese deporte está en pésima situación, y un aumento a la ya notable ausencia de aficionados podría significar su virtual extinción para los efectos prácticos. También se deben hacer campañas para impedir los relajos en el estadio y planes para castigar a los infractores. Urge, a fin de evitar nuevas tragedias como la hoy comentada. Sinceramente le deseo al concejal primero una recuperación pronta y le envío por este medio mis muestras de solidaridad a él y también a su familia y amigos.
Balas de corcho
RELACIONADO CON EL tema anterior, deseo referirme a las famosas “balas de corcho”. Son tan mortíferas como una “de verdad” si se dan las condiciones apropiadas, como es el caso de impactar a personas situadas en un espacio relativamente corto. Enrique Godoy García-Granados recibió el impacto en el rostro -sin importar si fue dirigido a él o nada más disparado con el fin de amedrentar a una muchedumbre en posibilidades de volverse violenta. No sólo es cuestión de mala suerte, porque no se necesita saber mucho de anatomía y de fuerza de golpes para comprender los posibles efectos en el cuerpo humano de artefactos como los proyectiles mencionados.
LO OCURRIDO OBLIGA A PENSAR en la inteligencia de enviar a policías armados, aunque sea de este tipo de armas, a los espectáculos deportivos. Si la posibilidad de violencia no se puede borrar, los registros a quienes ingresan deben ser en efecto realizados en forma cuidadosa. Ya se han tomado medidas como aumentar en forma casi desmesurada la altura de las mallas utilizadas para separar la cancha de los aficionados. Para la presentación del combinado nacional contra México, justo es señalar la eficiencia de las medidas de control de ingreso, así como de dejar a los aficionados mexicanos un tiempo adicional al final del juego antes de permitirles retirarse
ESTA VEZ FUE EN EL estadio, pero accidentes como el aquí comentado pueden ocurrir en cualquier aglomeración, como manifestaciones, por ejemplo. Si el policía responsable resulta ser un ex soldado, quedaría demostrada la inconveniencia de utilizar a quienes han sido militares para realizar, sin entrenamiento previo, labores de seguridad interna. Mucho se debe escribir y analizar al respecto de este tema, pero debe ser tomado con toda seriedad. Ha habido algunos casos de personas muertas durante las acciones policiales, y señalamientos de haber habido acciones violentas innecesarias, muchas veces con resultados mortales. Es buen momento para salir de dudas.
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