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ARCA DE ESPEJOS ¿Otra vez Conred?
Las persona entendidas en estos menesteres, critican de nuevo a Conred. Sólo que ahora es porque, como dice el refrán: “Al revés patea el gallo”.
Por:
Aquiles Pinto Flores.
El pasado 30 de mayo publiqué la columna “Al paso de Adrián”, en la que opiné que Conred incurrió en errores notables, en lo que respecta a la lectura de las informaciones que aparecen en la Internet, relacionadas con los reportes meteorológicos, debido a que provocó medidas emergentes sin ningún fundamento, en menoscabo de la economía nacional.
El huracán Adrián puso en evidencia que en Conred ya no hay técnicos capaces para descifrar los signos, lo cual comprobó la Comisión de Medio Ambiente del Congreso de la República, en la que el propio secretario ejecutivo de la coordinadora aceptó que ahora carece de personal apto para bajar de los satélites estadounidense y mexicano, la información procedente de la NASA y otros emisores científicamente preparados.
Las personas entendidas en estos menesteres, critican de nuevo a Conred, sólo que ahora es porque, como dice el refrán: “Al revés patea el gallo”, ya que con motivo de la tormenta Stan no escuchamos ninguna voz oficial que advirtiera a la población sobre el grave peligro que estaba por caer en su cabeza, no obstante que el Insivumeh lo había anunciado desde finales de septiembre, mediante boletines diarios, la Conred que no midió la intensidad del peligro, pues fue hasta el lunes tres de octubre cuando declaró la alerta roja, sin tomar la más leve medida preventiva, a fin de que las personas en riesgo buscaran el debido refugio, evitando seguramente muchas de las muertes y desapariciones que hoy lamentamos con hondo pesar.
Se le achaca también a la Conred su grave deficiencia técnica, pues desinformó al presidente de la República, al extremo de que el alto funcionario (cuya buena fe no se pone en duda) minimizara en principio la intensidad del fenómeno atmosférico. (¿Estamos de acuerdo, señor presidente?).
La situación anterior ofrece bases sólidas para pedir que los gobiernos rectifiquen esa equivocada línea política de otorgar cargos por complacencia partidista y que se deje claro, de una vez por todas, que existen cargos en hospitales, escuelas, hidroeléctricas, etc., que no pueden confiarse a manos empíricas.
No quiero finalizar esta columna, sin darles mi más hondo pesar a los deudos de las víctimas que provocara esta tormenta y, especialmente, hago un llamado a Conred, a la Cruz Roja y demás entidades de servicio, para que hagan cualquier sacrificio a fin de que los aportes lleguen a las personas verdaderamente necesitadas, pues, de lo contrario, se minaría la fe ciudadana, aparte de que se le resta la mística al dicho: “Hoy por ti, mañana por mí”.
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