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EDITORIAL Informarse es derecho básico
Como un paso positivo en el fomento de una cultura de transparencia de la administración pública debe verse el propósito del Ejecutivo de oficializar en breve un conjunto de normas generales de acceso a la información en ese organismo y sus dependencias.
No obstante su trascendencia y previsibles efectos positivos sobre la necesidad de transparentar los actos propios del Estado, el referido instrumento es sólo como un paso intermedio en el ideal de convertir en una ley de observancia general el libre acceso a la información, un esfuerzo varado en la legislatura anterior por el Frente Republicano Guatemalteco, cuando sus diputados trataron de manipular la norma para entorpecer ese derecho ciudadano básico.
La medida actual es positiva porque abre a los ciudadanos la posibilidad de ejercer el derecho consagrado en el artículo 30 de la Constitución, el cual declara públicos todos los actos gubernamentales y concede la potestad de conocer la documentación pertinente.
Sin embargo, aunque mantiene el espíritu de aquella iniciativa, ampliamente demandada y reclamada por la sociedad, ese acuerdo resulta insuficiente para garantizar el efectivo acceso a la información pública, porque se refiere sólo a la controlada por el Organismo Ejecutivo, y por dejar abierta, de forma ambigua, la discrecionalidad a restringir la considerada “reservada”, un eufemismo en el cual se han encubierto millonarios desfalcos, como los ocurridos en el Ejército al amparo del “secreto militar”.
Al margen de ello, la disposición es, parodiando la frase del primer hombre en pisar la Luna, un pequeño paso en la búsqueda de la transparencia, pero un gran salto en la apertura de la información del Estado respecto de su hermetismo ancestral, en el fomento de una filosofía de acceso a las instancias públicas, y en la promoción de una cultura de transparencia por medio del ejercicio del derecho ciudadano ya citado.
De concretarse la medida, no debe verse como una concesión gratuita, sino como el acatamiento de un mandato constitucional largamente postergado.
Además, sería absurdo considerarla como un beneficio gracioso exclusivo de los periodistas, porque la información pública, esa exigencia de conciliar la ética con el accionar político, es un patrimonio de todos los guatemaltecos.
Precisamente, su vigencia demanda un esfuerzo concertado para promover cambios legales y culturales para derribar las barreras de acceso a la información y el nocivo secretismo tan arraigado en el Gobierno.
Instamos a los ciudadanos a apropiarse de este logro, para vencer la resignación acerca de la imposibilidad de conocer cómo se maneja el Estado, pues sólo las personas bien informadas están habilitadas para participar activamente en las decisiones nacionales.
El Estado se acerca, pues, a su obligación de proveer información, y las personas, a su derecho de informarse.
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ALEPH La fortaleza invisible
Fuimos saliendo en fila de la más grande a la más pequeña...
Por:
Carolina Escobar Sarti
El 23 de octubre de este año se publicó, en este mismo periódico, un conmovedor reportaje sobre los héroes que surgieron de la tormenta y que, “entre el lodo, bajo el agua, en el aire, en la carretera, (...) sacaron fuerzas de flaqueza”.
Indudablemente, estos hombres fueron y siguen siendo importantes y valiosos para levantar a Guatemala en momentos como el que vivimos y para reconstruir el tejido social en los tiempos que vendrán.
Cientos de seres humanos que vivieron de cerca la tragedia, están vivos gracias a ellos.
Sin embargo, en ese mismo reportaje, las mujeres no aparecieron por ningún lado.
No aparecieron aquellas que murieron soterradas en sus casas por salir de último tratando de salvar a su familia (y según parece más de la mitad de los muertos por Stan son mujeres).
No se habló de esa mujer indígena que al ser desenterrada llevaba en su espalda una niña de 3 años y en los brazos un bebé de meses.
No aparecieron las mujeres que, como Leticia y Doña Chica, atendieron de sol a sol a las personas que acudieron a la Clínica de Salud de Santiago Atitlán desde comunidades cercanas y lejanas.
“Esa madrugada” —dice Doña Chica, enfermera indígena viuda de la guerra— “nos despertaron los bomberos voluntarios para avisarnos que llegaba gente herida y que debíamos abrir la clínica porque era el único lugar de atención. (...) Personas heridas, enfermas, mujeres parturientas, gente que necesitaba ser operada, gente amputada, etcétera.
Agraciadamente las pudimos atender con el apoyo de toda la comunidad y nuestra experiencia”. (En Relato personal de un diluvio universal focalizado, de María Suárez.
Tampoco apareció doña Concepción Chopén, cuyo testimonio habla de su valor y del de su hija: “Cuando me di cuenta, ya tenía el agua hasta el tobillo.
Fue un estruendo tan fuerte que me sacudió la cama. (...) Empecé a tientas, porque lo primero que se fue, fue la luz eléctrica, a ver cómo y por dónde sacar a mis hijos.
Ya tenía el agua hasta las rodillas cuando logré encender un costal para que el fuego me alumbrara.
Cosa extraña, por primera vez esa noche había yo metido dentro de la casa una escalera que usamos para bajar frutos y arreglar el techo, (...) una gran cantidad de lodo nos llegaba a la cintura, cuando empecé a levantar a cada uno de mis hijos, todos menos la grande, bien pequeños.
Fuimos saliendo en fila de la más grande a la más pequeña. Éramos tantos y había tanta correntada que en un determinado momento creí que tendría que escoger cuáles hijos llevarme y cuáles dejarle a la corriente. No tuve criterio.
O todos o ninguno, me dijo mi hija cuando vio lo que me pasaba por la mente. Al salir veíamos pasar mesas, sillas, cadáveres, televisores, piedras inmensas, como si fueran nada.
Cuando salimos sentí que las fuerzas se nos agotaban y fue allí cuando empecé a cantar para que mis hijos tuvieran fuerzas para seguir contra la corriente.” (También en el relato de María Suárez.)
Hay que hablar de la fortaleza de tantas mujeres que, aún frente a las condiciones más adversas, cantan para que sus hijos sigan vivos.
Las que trabajan de 14 a 18 horas diarias en condiciones normales, y en estas circunstancias, aún más.
Quizá esa invisibilidad se debe a que lo que para unos es heroísmo para otras es el cotidiano.
Pero no podemos dejar de mencionar a las mujeres de estas comunidades, porque lo que se nombra existe.
Ellas son las que, antes, durante y después de la tragedia reconfiguran el tejido social comunitario, son las que comen de último, hablan de último, salen de último, pero se levantan y mueren de primero.
Hago mías las palabras de Patricia Galea: “Es función nuestra visibilizar las estrategias que históricamente y de manera organizada han impulsado las mujeres mayas desde una lógica diferente, la del cuidado, en estas situaciones.
En la guerra ellas desarrollaron liderazgos que ahora las colocan en una posición de ventaja para saber cómo distribuir la ayuda y reconfigurar el tejido social. Si no se les toma en cuenta, todo el mundo pierde”.
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MACROSCOPIO ¿Quién me la paga?
La ingobernabilidad, como un producto del revanchismo, es peor que cualquier desastre natural
Por:
Humberto Preti
El resultado de la elección en el Congreso de la República, definitivamente, no fue lo esperado por muchos: algunos felices por el regreso de las huestes del FRG a la dirigencia del organismo más cuestionado de gestión pública, ya haciendo planes para obtener “huesos” y prebendas; y otros, con los pelos parados sólo de saber el regreso de la horda.
Hoy, los señores del FRG, perdieron la oportunidad de presidir el Congreso y, con ello, algunas de las jugosas posiciones y la capacidad de decisión y cuotas de poder que el puesto lleva; pero, por el contrario, tienen un fuerte componente del Legislativo que podría hacer caer a este país en la más absoluta ingobernabilidad.
Y es que, desgraciadamente, este tipo de políticos siempre piensa en las posiciones y en las futuras elecciones y jamás en las futuras generaciones.
Lo malo de la elección reciente es que se tuvieron que hacer arreglos con los portilllistas tránsfugas de su efímera alianza con el ex partido gobernante y ahora vieron la oportunidad de colarse de nuevo a las esferas de poder, por medio de sus votos para el reelecto presidente. Preocupante, ¿no?
El problema en adelante será la posibilidad o no de que se apoyen las propuestas de las bancadas afines al presidente del Congreso, sean éstas o no de interés para las mayorías.
Y es que la conformación de las fuerzas partidistas en el Congreso da lugar a pensar que no se arreglará nada ni se aprobará nada si no es por medio de “arreglitos” y que pueden costar dinero y, lo que es peor, retraso en todas las obras necesarias para aliviar la grave situación en ciertas partes del país.
Si la política del revanchismo prevalece, pues estaremos aliviados, no habrá leyes que se aprueben a menos que se pague un alto costo por ello, ya sea con dinero o con “puestecitos” por allá y acullá y, por supuesto, también perderán sus puesto aquellos que no entraron en la jugada, como los que parten el pastel hubiesen deseado.
Esta política del revanchismo la hemos vista aplicada, inclusive, a empresas del sector privado, tramites estancados, licencias sin aprobarse, acoso fiscal, falta de pago a contratistas, descalificación en licitaciones, gestiones aduaneras detenidas y otros tantos, sólo porque no se dio el apoyo financiero a la hora de la campaña electoral, y va llevándose entre las extremidades a alcaldes, diputados, funcionarios de mandos medios y hasta ministros.
Otro caso del revanchismo se da con los medios de comunicación que denuncian o critican algunas acciones de gobierno que no son transparentes, o por falta de información y por la barrera informativa de los funcionarios de Estado, pareciera serlo y por consiguiente se da preferencia a otros para propaganda y otros hechos que merecen difusión.
Las posiciones ideológicas son válidas y oponerse por defender principios es sano y hace que el ejercicio democrático logre balances, para evitar las posiciones extremas, pero el oponerse sencillamente porque a mí no me dieron el chance, es mezquino y, además, pernicioso para el desarrollo del país.
Si la posición en adelante será la de la envidia y la venganza, pues como que no llegaremos a ningún lado. Guatemala necesita de sus ciudadanos y del buen desempeño de quienes gobiernan; de su empresarios, de sus trabajadores y de una actitud positiva, todos con un fin exclusivo, sacar a este país de la mediocridad que se ahonda por la crisis, ello necesita esfuerzos físicos y mentales.
Para que todos trabajemos bien y sin tropiezos, debemos dejar perder el tiempo en pensar en ¿quién me la paga?
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EL QUINTO PATIO El otro Congreso
Dada la inoperancia del sistema de justicia y la falta de interés de los diputados por defender los derechos de las mayorías, es preciso recurrir a otras instancias
Por:
Carolina Vásquez Araya
Uno de los ejemplos más ilustrativos del vacío de voluntad política de los diputados, es su indiferencia respecto de los asesinatos de mujeres.
Por ello, organizaciones de mujeres y familiares de víctimas han optado por acudir al Congreso de Estados Unidos buscando apoyo para ejercer presión sobre el Gobierno de Guatemala y lograr que éste trabaje en el esclarecimiento de casi dos mil asesinatos de mujeres, cometidos en poco menos de cinco años.
De todos estos casos, apenas unos 12 han sido llevados a los tribunales, según datos de Caldh.
Esto, sin duda, deja abierta una duda más que razonable respecto del interés del sistema de justicia por dar respuesta a la sociedad sobre los mil 800 y tantos casos archivados, como si esas mil 800 y tantas mujeres jamás hubieran existido o esas mil 800 y tantas vidas no hubieran tenido el menor valor para la sociedad guatemalteca.
En fin, el asunto es que esa ciudadanía, cuya vida y porvenir dependen de las decisiones más o menos acertadas de un grupo de políticos empíricos, ahora vuelven sus ojos hacia otra instancia: extranjera, lejana, ajena a su idiosincrasia y al interés nacional, para conseguir algo a lo cual la Constitución Política de su patria le da derecho: justicia.
Por supuesto, los asesinatos de dos mil mujeres en menos de cinco debería ser un tema prioritario para el Estado de Guatemala, especialmente cuando se segmenta esa cifra macabra para descubrir que una gran parte corresponde a niñas y adolescentes quienes no tuvieron el tiempo ni la oportunidad de empezar a vivir.
Quizá aquellos legisladores tan opuestos a aprobar leyes con signo de género, como la del acoso sexual, o a aceptar modificaciones a ciertas leyes, como aquellas que protegen a los violadores, tengan algo que decir ante el bochorno de recibir sugerencias o comentarios con acento de reproche por parte de sus colegas del norte.
En todo caso, con este acto de auténtica desesperación por parte de los familiares de las víctimas y las organizaciones de mujeres, son ellos quienes quedan en evidencia ante el mundo en toda la dimensión de su incapacidad para hacer frente a los desafíos de una sociedad cuyos valores colapsan, mientras sus líderes evaden su responsabilidad.
Quizá ya es hora de empezar a hacer el trabajo para el cual se les paga, y no precisamente porque se acerca un nuevo proceso electoral, sino por un simple asunto de conciencia.
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COLABORACIÓN Recuperación del pasado
El patrimonio es un legítimo motivo de orgullo
Sébastien Perrot-Minnot
Pocas ciencias han sido, como la arqueología, objeto de tantas pasiones ideológicas. Es común y comprensible que los vestigios del pasado sean utilizados para servir místicas nacionalistas y corrientes ideológicas. El fenómeno no es nuevo.
Hace cinco siglos, por ejemplo, los papas del Renacimiento, admiradores y nostálgicos de la grandeza de la Roma antigua, ordenaron el estudio y la preservación de los grandes monumentos de la antigüedad.
Pero la recuperación ideológica del pasado empezó a cobrar mucha importancia en el siglo 19, cuando se desarrollaron las doctrinas políticas, los nacionalismos y la arqueología.
Podemos citar algunos casos interesantes de recuperación del pasado en regiones, épocas y entornos muy diferentes.
En Francia por ejemplo, la búsqueda del sitio de Alesia, donde el cacique galo Vercingetórix luchó contra el invasor romano Julio César en 52 aC, apasionó a la clase política del Segundo Imperio (1852-1870), que consideraba a Vercingetórix como un héroe nacional.
En la vecina Alemania, durante la dictadura nacional-socialista (1933-1945), el Estado promovió una arqueología racista.
En el África sudoriental, la República de Zimbabwe, que se independizó de Inglaterra en 1980, puso en su bandera un águila inspirada en pequeñas esculturas que tienen varios siglos de antigüedad.
Los países del continente americano no escapan a la regla. La revolución mexicana, en los años 1910, glorificó los vestigios prehispánicos, y desde entonces, la arqueología tiene un papel muy importante en el país azteca.
Y en Guatemala, los grandiosos legados del pasado están valorados, a veces, en una perspectiva nacionalista o indigenista.
Estos son unos pocos ejemplos, muy elocuentes, de la utilización ideológica de las antigüedades y la arqueología. La recuperación del pasado no es siempre condenable.
El patrimonio es un legítimo motivo de orgullo. Puede fortalecer la identidad y la solidaridad en los grupos humanos, y nos hace reflexionar sobre el futuro.
El arqueólogo tiene que tomar muy en cuenta las sensibilidades de las poblaciones locales en la conducta de su proyecto y la manera de presentar los resultados.
No obstante, es necesario recalcar que la arqueología es una ciencia, y como tal, su objetivo es llegar a conclusiones rigurosamente demostradas. El propósito del arqueólogo es entender mejor el pasado, sin prejuicios.
Creo que el estudio de las sociedades antiguas nos enseña en particular la prudencia y la humildad.
Las civilizaciones son mortales, como lo expresó el poeta francés Paul Valéry en 1919, poco después de la Primera Guerra Mundial.
Cada civilización, sin embargo, deja un legado perenne y ciertas lecciones para las generaciones futuras.
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CARPE DIEM A reconstruir, pues
¡Ninguna reconstrucción va a ser posible si tememos por nuestras vidas y por nuestros bienes!
Por:
Luis Figueroa
A mí me para los pelos pensar que la reconstrucción de Guatemala, después de Stan, vaya a ser objeto de negociaciones políticas. ¿A usted no?
Efraín Ríos Montt, responsable de cuatro años de Alfonso Portillo y de eferregismo, dice que hay arreglos que hay que hacerle a la ley marco y que estos deben ser hechos en el Congreso.
¡Eso es cuero, y no otra cosa! La ley marco pretende que el Ejecutivo adquiera y contrate “de forma excepcional” durante lo que queda del año. La reconstrucción corre el riesgo de ser “arca abierta”.
Por donde van las cosas el proceso de reconstrucción puede tornarse en objeto de política electorera, en la medida en que las dirigencias locales busquen aprovecharla para impulsar, o bloquear candidaturas y cuotas de poder.
Y encima de todo, la dura realidad es que, aún en condiciones normales, la administración no está en capacidad de ejecutar todo lo que ofrece y todo lo que se le pide; y tampoco está en condiciones de garantizar que lo que ejecute será hecho de forma proba. Ejemplos de ello los leemos casi a diario en los periódicos. ¿O no?
Yo digo que es del interés de los electores y de los consumidores que la administración se ocupe inmediatamente de garantizarnos condiciones mínimas de seguridad y de justicia.
¡Ninguna reconstrucción va a ser posible si tememos por nuestras vidas y por nuestros bienes!
En cuanto a la reconstrucción, es oportuno que la administración oiga el consejo de Joaquín Sánchez Covisa: “Desligar al Estado de funciones inapropiadas en el campo de las actividades productivas y encauzar debidamente su acción hacia los inmensos y complejos sectores que efectivamente le corresponden, no es en modo alguno menoscabar las funciones que le competen en la satisfacción de las actividades colectivas, en la ordenación de la economía y en la defensa del interés general.
Es, por el contrario, asegurar en beneficio de todos la productividad de la economía y el bienestar de los pueblos. Y es, a la vez, rescatar en su más alto sentido la verdadera dignidad de las funciones del Estado”.
Así se presenta una oportunidad única para el rescate de la credibilidad y la confianza de la administración, tan “en trapos de cucaracha” luego de la fuga de peligrosos criminales en El Infiernito.
Electores y contribuyentes claman por seguridad y por reconstrucción; pero, ¿cómo se puede cumplir con ambas en condiciones tan adversas, si no se ha podido en condiciones normales?
El primer objetivo de una nueva estrategia de reconstrucción debería ser el de no desalentar el crecimiento económico; y para ello es necesario evitar el aumento del déficit fiscal y el del endeudamiento; luego, proporcionar un mejor servicio de carreteras y de puentes, al mismo tiempo que se cobren menos impuestos y más bajos; y acto seguido, fortalecer y ampliar la cobertura de la infraestructura vial del país.
¿Es esto posible? Yo digo que sí; pero no si se centraliza y se monopoliza el esfuerzo de reconstrucción.
No si se da un cheque en blanco para la misma; y no si no se rescata la verdadera dignidad de las funciones del Estado.
Y no, si los funcionarios y políticos siguen desviando recursos tan necesarios para alcanzar condiciones mínimas de seguridad.
En aquella dirección me adhiero a la propuesta de que carreteras, puentes, aeropuertos y puertos marítimos sean privatizados.
A que la administración informe claramente, a los ciudadanos, de que no hay ley alguna que prohíba a la empresa privada construir carreteras y producir cualquier medio de comunicación.
Que invite a los dueños del capital nacional invertido en el exterior a que lo inviertan en infraestructura en Guatemala, y que legisle para brindar seguridad en el largo plazo para esas inversiones.
Que elimine cualquier prohibición que inhiba la inversión privada en nuevas carreteras, puentes, puertos y aeropuertos.
Que proceda a la abolición de los impuestos a la distribución de petróleo y sus derivados y los tributos al transporte y a las telecomunicaciones; así como a la abolición paulatina del subsidio al transporte público.
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CON OJOS DE MUJER No caiga en la trampa
Participar acarrea maldiciones generacionales a gente, naciones y negocios
Por:
Marta Pilón
El lunes entrante se celebra Halloween, fiesta de disfraces con apariencia de inocente, pero que en realidad encierra un culto en honor a satanás.
Le voy a contar lo que es, querido lector, para que no caiga en la trampa usted o sus hijos.
Viene de los celtas del norte de Europa, que habitaron la región donde hoy quedan Rusia, Yugoslavia, Polonia y las nuevas naciones eslavas.
Celebraban una fiesta pagana de tinieblas, fuego y sacrificio humano y animal en honor de los difuntos, dirigida por brujos y hechiceros; y escogieron como fecha oficial la noche del 31 de octubre porque decían que era cuando había la mejor comunicación ellos.
Poco a poco la costumbre se trasladó a otras naciones y llegó a ser un culto con sus propios sacerdotes.
En Irlanda, por ejemplo, los druidas se disfrazaban de animales, duendes y demonios y llevando una calavera iluminada en la mano, salían a pedir dinero y comida; si no les daban, maldecían y pegaban a la gente.
¿No encuentra conocida esa descripción? ¿La fiesta, disfraces de brujas, demonios, animales y duendes, el ayote o calabaza como sonriente calavera con su candelita adentro, niños tocando las puertas pidiendo dulcitos y dinero? Piense y vea a quién están —sin saberlo— rindiendo culto esa noche, al participar inocentemente en el “alegre Halloween o noche de brujas”.
No caiga en la trampa, participar en cultos satánicos —y Halloween lo es— son abominaciones bíblicas que acarrean maldiciones generacionales a gente, naciones y negocios (Éxodo 20:5).
Los países eslavos son buen ejemplo con su historia de persecución, esclavitud y muerte.
Hoy estamos conociendo la verdad sobre este culto y sabiendo que en Guatemala también se practican brujería, sacrificios humanos y animales, idolatría, etc., oremos y liberemos a nuestra nación de su consecuencia de muerte y violencia.
Muchos creen que esto sucede porque “es la voluntad de Dios”. No, es la voluntad de satanás mientras se practiquen esas cosas. (Pida mi libro gratis La Intercesión, Arma de Dios, en recepción de Prensa Libre y aprenda a orar en poder.)
* Felicitaciones María del Rosario Molina por tu hijo-libro Poemas, fineza de espíritu y lenguaje.
* ONG: oportunidad para pequeños proyectos de restauración por daños de Stan, w.w.w.pnudguatemala.org/stan
* “Jueces pondrás en las ciudades para juzgar al pueblo con justo juicio. No tuerzas el derecho, no hagas acepción de personas ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios y pervierte las palabras de los justos”. (Deut. 16:18-19)
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OPINIÓN DE LOS LECTORES Congreso: Consulta popular
Por:
Cartas
Decepciona comprobar la clase de legisladores que tiene en el Congreso. ¿Cómo es posible que a estas alturas todavía estén evaluando los daños sufridos en el país por la tormenta Stan? Seguramente, algunos ya estén viendo cómo seguir llenando sus bolsillos. Debemos detenerlos en sus ambiciones, y la única forma es a través de una consulta popular.
Eso nos permitirá expresarnos en las urnas y regular que sean no más de 50 los parlamentarios, y distribuirlos en dos por departamento y hasta tres en los casos de los más populosos. El presidente Berger, doña Wendy de Berger y su gabinete de Gobierno han respondido muy bien a la emergencia nacional, pero eso no es suficiente.
Presidente Berger: necesitamos su ayuda en este asunto. Estoy convencido de que junto con la obra de reconstrucción física del país, esta reconstrucción en el Organismo Legislativo sería de gran beneficio para la población total.
Lic. Rolando García-Salas
rgarciash@hotmail.com
Rechazo: Congreso inoperante
Es lamentable darse cuenta de que el Congreso es una institución que no sirve para nada a nuestro país. Da pena ver cómo diputados se reeligen hasta tres o cuatro veces, a pesar de que nunca han promovido alguna ley coherente y de beneficio. Pero más tonto es el pueblo que vuelve a votar por ellos.
El TSE debe prohibir reelecciones en el Congreso y que sólo se permita la participación de candidatos preparados para ocupar estos cargos, porque con los que ahora están, hay que pagarles hasta “asesores” para que les hagan el trabajo.
Además, hay que quitarles tanta prebenda, ya que no sólo les damos un jugoso salario, sino que además pagamos sus vehículos, almuerzos, gasolinas, celulares, computadoras, etc. Tengan dignidad y donen su salario para tanto damnificado por Stan, ya que ellos, el pueblo, son los que los eligió y gracias a ellos ustedes están allí.
Gabriela González Falla, A-1 867528
Comuna: Alcalde de Pochuta
En lo más cruento de la tormenta Stan, los vecinos de Pochuta, Chimaltenango, decidimos solicitar la renuncia del alcalde Domingo González Noj.
Además de no tener organizado el Centro de Operaciones de Emergencia (COE), González se encontraba comiendo pollo dorado y bebiendo cervezas con dos personas que el diputado Alfredo Cojtí vino a instalar en los puestos de secretario y tesorero, como pago por el respaldo financiero que le otorgó en campaña el susodicho jefe municipal. Es doloroso es que pueblos tan pobres y postergados como Pochuta sean víctimas de politiqueros oportunistas.
Ahora es cuando esperamos el respaldo gubernamental para aclarar tanta malversación, despilfarro y anarquía que reinó en un pueblo tolerante, pero no baboso. Felicitaciones, hermanos pochutecos, por mostrar carácter y determinación para sentar un precedente y que en el futuro, quien pretenda gobernar, que primero se recorte las uñas.
Gustavo Adolfo Ramírez, C-3 12,144
Información: Cuide su salud
Miles de afectados en el área del lago de Atitlán agradecemos a Angélica Bauer por su trabajo en la producción de una hoja de diseño muy efectivo, para la prevención de enfermedades que resultan después de un desastre como el de la tormenta Stan.
La idea de dar una completa información de cómo desinfectar, hacer suero, sanidad básica, con ilustraciones simples y que fueron distribuidas entre miles, fue de un valor inestimable.
James Hurter, Apartado Postal 57, Panajachel, Sololá
Damnificados: No reciben ayuda
Los sectores más afectados en San Pedro Sacatepéquez, San Marcos, fueron Dolores Providencia, Los Coyotes y Agua Bendita, los cuales a la fecha no han recibido una verdadera ayuda. Lo que nos urge es un patrol o tractor, camiones y demás, para levantar los escombros, y empezar la reconstrucción de estos sectores. Solicitamos que toda ayuda que nos sea enviada sea entregada directamente a los damnificados, pues de lo contrario toman otro rumbo. Información por medio del teléfono 7760-4944, alcaldía auxiliar.
Rodolfo Pérez de León, L-12 54,438, (alcaldía auxiliar)
Reconstrucción: A prueba de corrupción
Ahora que nos toca la reconstrucción y que esperamos fluya ayuda internacional, es importante optimizar los recursos. Usar los fondos honestamente y efectuar los trabajos correctamente y para largo plazo, debe ser la prioridad. Inculcar a los niños y adultos lo importante que es mantener el equilibro de la naturaleza, la reforestación, y hablarles claramente por qué pasan estos deslaves y aludes. Dios no puso todo únicamente como una decoración, todo tiene un propósito.
Saquemos lo mejor de este dolor, impotencia y tristeza. Aprendamos la lección de lo que humanamente podemos prever. ¡Arriba, Guatemala!
Sandra E. Turcios de Bremmer, A-1 390,322
Estadísticas: De menos a más
La estadística se define como la comparación de dos o más datos relacionados con el mismo tema, en diferentes períodos de tiempo.
A través de las estadísticas podemos determinar la condición de existencia y la tendencia en que se encuentra cualquier persona, líder, grupo, empresa o país, según sea el interés de nuestro análisis.
Al verificar la inclinación de 80 grados, casi vertical hacia abajo, la gráfica nos indica que si continuamos desempeñándonos de esa manera dejaremos de existir en esa actividad en el corto plazo. Cuando la inclinación de 45 grados es hacia abajo, la tendencia es peligrosa.
En los 10 grados, la inclinación es ligeramente hacia abajo o a nivel, nos encontramos en una emergencia; cuando la inclinación es ligeramente hacia arriba, 15 grados, estamos creciendo moderadamente; y cuando la gráfica es muy inclinada hacia arriba, 60 grados, nos encontramos en un período de prosperidad.
Las condiciones de existencia, al no ser detectadas en el momento oportuno y de la forma adecuada, por parte del líder o encargado, producirán contracción y miseria, mientras que al manejarse de la forma correcta, producen estabilidad y expansión.
Posteriormente, al paso de la tormenta Stan por Guatemala, algunas regiones del país, en materia de productividad y desarrollo, han quedado en condición de inexistencia, peligro o emergencia. Por lo tanto, se hace indispensable el uso de las estadísticas para lograr pasarlas de menos a más.
Ing. Marco Antonio Arango, A-1 536,489
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