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CONCIENCIA Construir
La calidad de la educación es deficiente, y no se cuenta con programas permanentes de formación docente
Por:
María Isabel Bonilla
El presente gobierno ha impleme- implementado con una mayor fuerza la modalidad de discutir en forma pública y con los distintos sectores que componen nuestra sociedad, las políticas públicas y las propuestas de ley consideradas más sensibles o de especial trascendencia.
Esta es una forma de involucrar a los guatemaltecos en el difícil arte de alcanzar consensos en una sociedad tan diversa como la nuestra.
La discusión pública y la apertura gubernamental para abordar temas de interés nacional son formas de ejercer la ciudadanía y de formar el carácter democrático del país.
Es una oportunidad para practicar el respeto y la tolerancia; para buscar la armonía y el progreso con las ideas y contribuciones del mayor número de guatemaltecos; es poner a disposición del país las mejores ideas y prácticas, los mejores estudios e intenciones.
Recientemente se hizo público el documento “Lineamientos de Política Educativa 2005-2008”, en el que se establecen cinco metas básicas definidas a partir de un diagnóstico nacional cuyos resultados son alarmantes: apenas el 18% de los educandos cursan el nivel diversificado.
Si bien se cuenta con un nuevo currículo para ciertos grados, éste no se implementa ni se practica en el aula, aun cuando se reconoce que lo que hoy aprenden los alumnos no se adecúa a las necesidades presentes. Aun cuando la educación es estratégica para el desarrollo del país, todavía se insiste en la centralización como el modelo de gestión y administración.
Por último, se reconoce un bajo nivel de orgullo de ser guatemalteco, una baja participación comunitaria en el tema educativo, y ausencia de convivencia pacífica y de ética en el aula.
Con este diagnóstico no es de extrañar que nuestro país sea poco competitivo; que tenga un bajo desarrollo humano, y que hayamos perdido la capacidad de crear, innovar y de soñar.
El Ministerio de Educación abrió la oportunidad para que las personas e instituciones que así lo deseen se pronuncien al respecto, aporten sus comentarios y compartan sus ideas.
Entre las primeras reacciones están las de un líder del Magisterio Nacional, oponiéndose a las propuestas, alegando que dichos lineamientos carecen de legitimidad por no haber sido elaborados en conjunto con el magisterio, aprovechando el momento para exigir un aumento salarial y amenazar con un paro de labores.
Es extraño que las reacciones provengan de una persona que participó previamente en el proceso de “Visión Educación”, del cual salen las propuestas de lineamientos de política educativa.
Cuando se abren las puertas para la discusión y para la presentación de propuestas a políticas públicas, debe aprovecharse ese momento para aportar, construir y mejorar.
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