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XOKOMIL Tsunami negro
El petróleo puede superar los US$100.
Por:
Dina Fernández
Me acaban de enviar un mail instando al público a no comprar gasolina de la petrolera líder a nivel mundial, para bajar los precios mediante ese boicot.
Aunque yo suelo llenar el tanque de mi carro en otra cadena de gasolineras, ese mensaje me supo más a guerra comercial que a propuesta seria.
Y como hace tiempo quiero escribir sobre el precio del petróleo, me dediqué a investigar el tema.
Malas noticias: estamos enfrentando una tendencia de largo plazo.
Se trata, simplemente, de la ley de la oferta y la demanda: el mundo está consumiendo más petróleo, y más rápido, de lo que se está produciendo.
Vean el caso de Guatemala. Hace 10 años, consumíamos 33 mil barriles diarios. Hoy consumimos 69 mil, es decir, más del doble. Lo más importante del crecimiento de la última década es que resulta más o menos equivalente al de los 30 años anteriores.
Ahora calculen qué ha pasado con los Tigres Asiáticos, el temible Dragón chino o el otro gigante, India, donde el crecimiento de las economías no ha sido raquítico, sino colosal.
De 1990 a 1996, la demanda mundial de petróleo se incrementó en 6.2 millones de barriles al día. De ellos, 5.9 millones provenían de los requerimientos de las pujantes economías asiáticas.
A partir de 2000, China Popular ha generado un tercio del incremento mundial en la demanda de petróleo.
Para consolarse, hay quienes dicen que la economía china tiene que perder ritmo en algún momento.
La revista The Economist, por ejemplo, advierte que parte de ese crecimiento podría ser un espejismo, pero hay que poner esa conjetura en la balanza.
La economía china lleva 27 años de crecer a un promedio de 9.4 por ciento anual.
El año pasado, Beijing redujo los intereses por primera vez en una década, para “enfriar” la economía y reducir la inflación.
Para nuestro infortunio, ni la puesta en marcha de la faraónica hidroeléctrica de las Tres Gargantas va a frenar el voraz consumo chino de petróleo, pues ese monumental chorro de energía barata probablemente le va a echar más leña al fuego del crecimiento.
Hasta ahí con la demanda. Por el lado de la oferta, la situación está para rechinar los dientes.
La mayoría de países productores de petróleo, aglutinados en la OPEP, están casi al tope de su capacidad.
Tengo un tío en California que se dedica a analizar el mercado del petróleo y dice que sólo los sauditas y algunos países del Golfo Pérsico tienen capacidad de sobreproducción, pero de petróleo de inferior calidad.
Durante buena parte de 2004 y 2005, la capacidad extra de producción ha estado debajo de un millón de barriles diarios.
En un mundo que consume alrededor de 80 millones de barriles al día, un millón de repuesto es demasiado poco.
Cualquier sacudida en algún país de la OPEP —el capricho de un sheik, otro ataque desquiciado de Bush, una huelga de trabajadores petroleros— o un huracán —no digamos si tiene la fuerza devastadora de Katrina— puede patear hacia arriba el precio del crudo.
Y para terminar de complicar las cosas, hay que comparar la crisis actual con la de 1981.
Si ajustamos el precio a la inflación, en ese entonces el barril llegó a costar US$85.
Esa alza produjo un cambio en estilos de vida (autos más pequeños, equipos más eficientes) y una recesión mundial.
Sin embargo, hoy día en los países ricos, el precio del petróleo está aún por debajo de los niveles de 1980, así que no han acabado de sentir el aguijonazo.
Y por otra parte, Asia se está industrializando vertiginosamente y no va a renunciar a su nueva prosperidad.
Cuando vino de visita el tío Leslie de California, en abril, se hablaba de precios de US$80 el barril.
Ahora los expertos de Goldman Sachs han hecho predicciones de US$105.
Ojalá hubiera una montaña a donde correr, porque se nos viene encima el tsunami negro.
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