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FARO Signos de nuestro tiempo
Los signos y señales de muerte son cada vez más frecuentes.
Por:
Rodrigo Castillo Del Carmen
El mundo de hoy está siendo dominado por un hombre autosuficiente que vive como si Dios no existiera. Es un mundo caracterizado por su ausencia de verdad y virtudes, que cada día experimenta una violencia imparable y una promiscuidad sin límite.
Un mundo en el que las normas y los valores fundamentales se entienden menos, son objeto de desprecio, tergiversación, y con frecuencia son ridiculizados. La humanidad está siendo manipulada de tal forma que cree actuar libremente, mientras que en realidad está siendo arrastrada hacia caminos equivocados por quienes lucran en la promoción del libertinaje.
Cada generación ha sido testigo de la lucha entre el bien y el mal. Cada siglo va desvelando el proceso de desarrollo del mundo. Como generación responsable del futuro de la humanidad debemos estar atentos y saber interpretar los signos de nuestro tiempo.
Nadie responsable puede vivir como un simple espectador, no puede estar dormido, o peor aún, drogado por el mundo, irrespetando permanentemente a Dios -al menos mientras la tragedia no la sufra en carne propia.
Debemos aprender a interpretar los alarmantes sucesos que hoy afectan a la humanidad. Esos son signos de nuestro tiempo. No basta con mirar hacia el cielo para localizar el agujero en la capa de ozono.
Desde 1974, los científicos nos han advertido acerca de una potencial crisis global como resultado de la progresiva destrucción de la capa de ozono causada por sustancias químicas hechas por el hombre. Nos ha tomado mucho tiempo entender estas advertencias.
Sin embargo, la comunidad internacional aun no ve más allá de su nariz mientras desaparece progresivamente ese escudo que hace posible la vida en nuestro planeta.
Las cosas están cambiando dramáticamente. Las sequías han sido cada vez más drásticas y prolongadas. Grandes inundaciones afectan regiones que se pensaba exentas de estos efectos.
Las imágenes del efecto de la elevación en el nivel de los ríos en Europa han sorprendido al mundo. ¿Y qué decir de los cada vez más frecuentes megahuracanes que están azotando las costas de Estados Unidos?
El hambre, la degradación moral, el terrorismo irracional y los devastadores cambios climáticos no son fenómenos accidentales. La humanidad está cosechando lo que con su egoísmo ha sembrado.
¿Seremos capaces de leer los signos de los tiempos, de distinguir lo esencial de lo accidental?
Los signos de nuestro tiempo han de ser detectados y discernidos. Se refieren a profundas e irreversibles realidades sociales, políticas, económicas y ambientales. El mundo de hoy es el mundo de los viajes espaciales, de las conquistas de la ciencia y la tecnología jamás antes logradas.
Pero, a pesar de todo, es un mundo que gime y sufre y está esperando que cambiemos nuestra inhumana forma de ser para asumir actitudes de mayor responsabilidad ante el hombre y el mundo, para abrir una esperanza de tiempos mejores.
Píldora de humor.
-Puse un anuncio clasificado que dice: “Cambio Mercedes Benz por bicicleta”
-¡Pero hombre, eso no te conviene!
-Si, ya lo sé. Pero es que ya estoy cansado de andar en bicicleta.
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