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Políticos de siempre
Oferta para comicios presidenciales de 2007 no presenta, hasta ahora, novedades que sugieran un cambio de rumbo para el país
Por:
Amafredo Castellanos
Las expectativas de cambio para el país se reducen con un liderazgo político que no se renueva, coinciden los analistas, lo cual es una realidad que alarma.
“Es muy serio que no haya un nuevo liderazgo. Eso refleja una crisis profunda del sistema político y es una mala noticia para un país que necesita salirle al paso a sus problemas”, opina Francisco García, del Instituto Centroamericano de Estudios Políticos.
Erick Bolaños, del Instituto pro Democracia y Desarrollo, dice que el país está urgido “de un cambio con responsabilidad, propiciado por un liderazgo nuevo, probo y con capacidad de propuesta”.
Estos requisitos están lejos de alcanzarse en el futuro proceso. Conocidos personajes de la política guatemalteca vuelven a figurar como protagonistas principales.
Se trata de veteranos caudillos, ex presidentes o jefes de gobierno de facto, que siguen como ejes de las decisiones de los partidos políticos y se convierten en sus candidatos “naturales”.
El problema radica en el sistema político partidista. Manfredo Marroquín, de Acción Ciudadana, estima que éste “colapsó” como consecuencia de la debilidad de los partidos.
Para Mario Guerra Roldán, ex presidente del Tribunal Supremo Electoral, esa debilidad es producto de un círculo vicioso.
“Los partidos, con algunas excepciones, se han formado en torno a una persona que quiere ser presidente y funda un partido rodeándose de amigos, familiares y financistas. Esto impide el acceso de jóvenes con capacidad y liderazgo”, explica.
Desprestigio y dinero
El ex presidente Vinicio Cerezo Arévalo, secretario general de la Democracia Guatemalteca (DC) y diputado, reconoce la ausencia de dirigentes y señala factores que inciden en el desprestigio de la clase política.
“Los partidos, por congraciarse con la gente de dinero no han producido los cambios estructurales que el pueblo requiere; por eso se han desprestigiado”, analiza.
“Entonces, como no es una profesión prestigiada, no entra la gente más capaz y eso deja al país sin una buena dirección”, agrega.
No sólo en Guatemala
Marco Antonio Barahona, de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales, señala que el problema no es exclusivo de Guatemala y cita los ejemplos de Óscar Arias, en Costa Rica: Daniel Ortega, en Nicaragua, o Helmut Khöl, en Alemania.
“Depende de los sistemas políticos y de la cultura democrática de cada sociedad. En Guatemala lo que existen son dificultades de encontrar espacios para participar en política y la última generación de políticos contribuyó, con su actuación, a desprestigiar más a la clase política”, subraya.
Reelección: En manos de la CC
La nueva Corte de Constitucionalidad (CC) deberá resolver temas cruciales como el de la reelección presidencial.
Según Arnoldo Ortiz Moscoso, ex presidente del Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala, es uno de los temas que representan una “prueba de fuego” para ese alto tribunal, por sus implicaciones políticas y para el futuro del país.
A consulta
Marco Vinicio Cerezo, ex presidente entre 1986 y 1990, tenía programado acudir a la CC en febrero para que ese organismo emitiera una opinión consultiva sobre su derecho a participar como candidato presidencial.
El ex mandatario optó por postergar esta acción legal hasta cuando asuma la nueva Corte.
Sus alegatos se fundamentan en que la “reelección” sólo existe cuando se da de un período a otro y no cuando hay varios de por medio. “En ese caso se trata de una nueva elección”, asegura.
Asimismo, pedirá a la CC interpretar los artículos constitucionales que se refieren a la soberanía que radica en el pueblo y al derecho ciudadano de elegir y ser electo Álvaro Arzú, ex presidente entre 1996 y 2000, sigue sin definir su intención electoral.
Medición: No apoyan la reelección
Encuesta de Vox Latina mide opinión.
La mayoría de guatemaltecos no está de acuerdo con la reelección de ex mandatarios, según concluye el estudio.
El 78 por ciento responde negativamente a la consulta. Sólo un 18.2 por ciento contestó afirmativamente.
Viejos conocidos de los electores
La actividad política en Guatemala está marcada por dirigentes cuyo desempeño es cuestionado.
José Efraín Ríos Montt
De nuevo intentaría llegar a la Presidencia por la vía legal.
El ex jefe de Estado (1982-1983) mantiene el control del Frente Republicano Guatemalteco. En sus últimas declaraciones ha dado indicios de que de nuevo se lanzará en busca de la Presidencia, pese a su derrota en 2003, que atribuye a un fraude electoral. El FRG no parece tener una figura que le sustituya.
Vinicio Cerezo Arévalo
Confía en que la CC dictamine que está facultado para reelegirse.
El ex presidente (1986-1991) no es recordado con reconocimiento por la ciudadanía guatemalteca. Su gobierno se caracterizó por escándalos de corrupción y subyugación al predominio militar. Alega de que fue víctima de la presión empresarial por las reformas que pretendía impulsar.
Álvaro Arzú Irigoyen
No define su pretención política, pero sigue como ungido del unionismo.
El ex presidente (1996-2000) es quien dirige los designios del Partido Unionista (PU) y su fortaleza política en el departamento de Guatemala no decayó, pese a que los ciudadanos no terminan de pagar la factura de las privatizaciones que impulsó su administración.
Luis Flores Asturias
Carta que la derecha tiene para impulsar un proyecto único.
El ex vice presidente (1996-2000) surgió a la vida política de la mano de Álvaro Arzú. No posee el perfil de un líder político, pero gracias a su paso por encumbrados cargos públicos, se presenta como la carta unificadora de la derecha. Por ahora, ya cuenta con el compromiso del PAN para apoyarlo.
Alfonso Cabrera H.
Un estratega de la política criolla y regional, ahora con partido propio.
El ex canciller de la DCG (1990) resurge en el panorama político, ahora con un partido propio y cuadros directivos con influencia de centro izquierda. Cuenta con una amplia formación política y analistas concuerdan en que su habilidad como estratega podría llegar a pesar en el próximo proceso.
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