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DE MIS NOTAS ¿Hacia dónde vamos?
Nunca podremos salir adelante con un “capital social” tan limitado.
Por:
Alfred Kaltschmitt
Desde la ventana de nuestro futuro se divisa un panorama nebuloso que presagia diferentes escenarios dependiendo de las rutas que tomemos en el corto, mediano y largo plazos, como país, como gobierno y como pueblo.
La aprobación del Tratado de Libre Comercio es una de las esquinas que tenemos que doblar, con presagio de seguir derechito al barranco si continuamos utilizando la carrera electoral para hacer politiquería a expensas de la estabilidad política, económica y social del país. El Congreso debe aprobarlo sin perderse en los vericuetos parlamentarios tal y como se concretaron recientemente los últimos acuerdos en Washington.
Las amenazas de los líderes de llevar a cabo otra manifestación es preocupante. El vicepresidente Stein tiene razón al señalar que estos líderes de las organizaciones campesinas no están interesados en “negociar”, sino más bien en articular un “alzamiento” populista de corte contestatario, con miras a hacerse visibles políticamente y vestirse con moño en el escaparate de la oferta electoral.
Su poder de convocatoria sería la “guinda” del pastel para atraer a los partidos políticos con ofertas de participación de cuotas de poder en el próximo gobierno.
Están emulando lo que hicieron con Portillo y el FRG, a quienes les sacaron jugosas prebendas financieras con los fondos de Fontierras. Recibieron cientos de millones de quetzales que les permitieron financiar todo su aparato político durante los cuatro años de esa administración. Las auditorías que les hizo el Ministerio de Agricultura revelaron múltiples anomalías.
Para que no dijeran que esa rendición de cuentas tenía una dedicatoria política, el Gobierno formó una Comisión “externa” para que investigara el asunto a fondo. Aunque se aclararon muchas de las anomalías, se ratificaron las más serias. Ahora le están cobrando la factura al Gobierno y todo indica que ya hicieron sus arreglos con algunos partidos políticos.
Varios son los interrogantes que surgen: ¿quién financia estos movimientos que tienen la capacidad de paralizar el país con medidas de hecho totalmente ilegales, como obstruir las principales vías de comunicación? ¿El crimen organizado? (narcotráfico) ¿Algunas organizaciones europeas contestatarias? Se evidencia que es una combinación de todo lo anterior.
Por ejemplo, es un hecho bien conocido que el “narco-voto” ya ha penetrado los estamentos políticos. La Embajada gringa posee un dossier que para los pelos. Tiene bajo la manga “una operación de “quitadera de visas” que, en su momento, señalará a los involucrados sin necesidad de dar mayores explicaciones.
En cuanto a la vulnerabilidad de algunas organizaciones europeas de sucumbir al influjo del síndrome paternalista de “pobrecitos los inditos” y abrir sus bolsillos a ese encanto sin ninguna consideración por los efectos nocivos que sus dádivas generan, la última década es un libro abierto que registra pródigamente tal realidad.
Ese es el “capital social” con que contamos (como diría el sociólogo James Coleman) y el principal obstáculo para satisfacer “todas esas necesidades insatisfechas” que demandan estos líderes para los pobres, sin tener la menor intención de admitir que “ellos” mismos son parte del problema. Sus declaraciones el pasado lunes evidencian ese lenguaje paternalista y absurdo.
“Nosotros les hemos presentado nuestras demandas y necesidades desde que asumimos el poder y estamos a la espera de las propuestas para resolver las necesidades de los más pobres”, dijo Juan Tiney, vocero de la Conic .
Las demandas son irrazonables e ilegales: “Proveerle tierras a los invasores de la finca Nueva Linda (una especie de ‘premio’ por cometer el delito de usurpación agravada), resolver el problema agrario y las demandas de salud, educación y generar oportunidades de empleo”. La lista continúa con planteamientos tan ingenuos como frívolos.
¿Seremos capaces de construir un país próspero con semejante liderazgo? La respuesta es obvia. Jamás podremos desarrollarnos si no desarrollamos la habilidad de trabajar unidos por un propósito común.
Dios nos ayude...
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