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Nunca es tarde para vacunarse
La vacuna es una sustancia orgánica o virus convenientemente preparado
Por:
Patricia Orellana
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| Las vacunas cobran importancia porque sirven para resguardar nuestra salud. (Foto PL: Patricia Orellana). |
“La invención de las vacunas ha sido uno de los grandes avances en la medicina. Desde que surgieron han disminuido drásticamente las enfermedades, tanto que algunas –como la viruela– hasta se han erradicado”, comenta el médico Alejandro Elías Gramajo, de la clínica Biológica Familiar.
La vacuna es una sustancia orgánica o virus convenientemente preparada que, aplicado al organismo, hace que éste reaccione contra él preservándolo de sucesivos contagios. Pero este principio no es exclusivo de los pequeños como erróneamente se cree. Los jóvenes, adultos y personas de la tercera edad también deben recibir sus beneficios.
Las vacunas cobran importancia porque sirven para resguardar nuestra salud y la de quienes están alrededor, argumenta el médico Luigi Lanuza, del Centro de vacunación de adultos, Cenvac.
Su prescripción es individualizada según la edad, riesgo laboral y región donde viva el paciente, (si hay propensión a epidemias). Por ejemplo la población guatemalteca no está en riesgo de contraer fiebre amarilla, pero en Brasil sí, añade Elías Gramajo.
Ahora, si alguien trabaja en el campo, ara la tierra y está expuesta a lesiones, se recomienda la tétanos, dice Lanuza.
A tiempo
Está comprobado que es mil veces más barato prevenir que curar, indica Elías Gramajo, no sólo por los costos del tratamiento contra la afección, sino lo improductivo a nivel personal y laboral que se tornan quienes tienen quebrantos de salud. Y aunque en el país no hay estadísticas, se sabe que en Estados Unidos alrededor de 4,500 personas mueren al año a causa de padecimientos prevenibles, apunta Lanuza.
Gripe o influenza
Esta enfermedad epidémica va acompañada de fiebre, irritabilidad y dolor del cuerpo, pero puede complicarse y generar problemas en el aparato respiratorio.
Esta vacuna se inyecta a los niños a partir de los seis meses de edad y en los adultos, con más razón si hay antecedentes pulmonares, del corazón, riñones o diabetes mellitus.
Se aplica una vez al año y su vigencia es de 12 meses, ya que cada año los virus mutan. No es recomendable administrarla cuando hay gripe o fiebre, porque complicará más el cuadro.
Neumococo
Es una bacteria causante de pulmonía. “Vacúnese contra este padecimiento si es mayor de 65 años y nunca lo ha hecho, o si han pasado al menos cinco años desde la última dosis. También es aconsejable si ha tenido problemas pulmonares y/o cardiovasculares, diabetes mellitus, leucemia, enfermedades del riñón o hígado y anemia, entre otros”, enfatiza Lanuza.
Una de las ventajas es que lo resguardara contra 23 tipos diferentes de neumococos, dice Elías Gramajo.
Hepatitis A
Es una enfermedad infecciosa común y la más frecuente de las hepatitis en nuestro país. Es causada por un virus que infecta e inflama el hígado.
La vacuna se recomienda a quienes pertenecen a uno de los grupos en riesgo: viajero frecuente a lugares que no incluyen EE.UU., oeste de Europa, Canadá, Japón, Australia y Nueva Zelanda, homosexual activo, drogadicto, enfermo hepático o con problemas de coagulación. Son dos dosis. La segunda seis meses después de la primera.
Hepatitis B
Es una infección del hígado causado por un virus (es diferente para cada una de las hepatitis que se conocen hasta el momento).
Si convive con alguien que padece la enfermedad, ha tenido transfusiones de sangre, está o estará en diálisis, se inyecta drogas, tiene infecciones de transmisión sexual, o si en los últimos seis meses ha tenido más de una pareja sexual.
También a quienes trabajan en servicios de salud o de ley en donde está en contacto con sangre y fluidos corporales, corre el riesgo de padecerla, por lo tanto se sugiere la vacuna.
De ésta son tres dosis: la segunda un mes después de la primera y la tercera, seis meses más tarde.
Sarampión, paperas y rubéola
El sarampión es contagioso y puede causar daño cerebral, retardo mental, pulmonía y sordera.
Las paperas también las produce un virus y se manifiestan con dolor e hinchazón por debajo y detrás de las orejas.
Cuando se complica la enfermedad tiende a provocar problemas en el cerebro, sordera, así como inflamación y problemas en los ovarios o testículos.
La rubéola es caracterizada por una erupción semejante a la que ocurre con el sarampión.
La vacuna se sugiere si nació después de 1956 y nunca recibió una dosis de la triple viral, o está pensando en quedar embarazada y no tiene certeza de ser inmune a la rubéola, trabaja en servicios de salud, hace viajes al exterior y si un examen de sangre muestra que no tiene inmunidad a ellos.
Varicela
Se transmite por contacto directo o a través del aire en el que van las pequeñas gotitas de saliva que son expedidas al hablar, toser o estornudar. Quienes se contagian presentan una especie de ronchitas en el cuerpo, acompañada de fiebre. En los casos graves de la enfermedad hay lesiones dentro de la boca, cuero cabelludo, párpados y vagina.
Si no ha tenido varicela –o no está segura– y tiene planes próximos de embarazarse, vacúnese. De ésta son dos dosis, más o menos con dos meses de diferencia entre cada una.
¡Ojo!, mujeres
“Cuando una fémina está en edad reproductiva (20 a 35 años) y desea concebir, se le efectúan una serie de exámenes para ver si hay inmunidad o no al virus como el del sarampión y la rubéola. Si no hay, se le vacuna y luego debe esperar por lo menos tres meses para engendrar”, dice Lanuza.
Algunas otras
Si no ha recibido la serie primaria de tres vacunas antitetánicas y antidiftéricas, o no lo recuerda, inmunícese. Ésta es una dosis cada 10 años.
La del tétanos también puede ponerla cuando ingresa al cuerpo algún objeto punzante (vidrio, clavos, navajas) sucio u oxidado.
Además está la que previene contra la rabia, que la pueden transmitir animales como los murciélagos, ratones y perros que no han sido vacunados. Solicítela, si por ejemplo, si trabaja con contacto directo con animales o bien, tras la mordida de ellos uno de ellos.
En estos casos se inyecta en la herida los anticuerpos que atacan al virus de la rabia.
Para subir las defensas, existe una llamada lactoferrina, tiene actividad antimicrobiana (antibacteriana) por lo que es considerada un componente de la inmunidad innata.
Se inyectan tres durante una semana y luego, se repiten las dosis el siguiente mes, dice Elías Gramajo.
Médicos consultados: Luigi Lanuza: 5205-5031; Elías Gramajo: 2433-1618.
¿Cómo se hace?
El médico Luigi Lanuza indica que:
Las personas con Vih deben vacunarse según el criterio del médico. Hay algunas fabricadas con virus atenuados que pueden desencadenarla.
Tampoco pacientes con problemas de coagulación, como hemofilia.
Existen dos formas de aplicación en el antebrazo: intramuscular, en el deltoide, y subcutánea, en la parte trasera del brazo.
Para los adultos, la cantidad que se inyecta va de 0.5 a 1 centímetro.
Las agujas miden una pulgada de largo cuando es intramuscular, y cinco octavos si es por la vía subcutánea.
Las vacunas deben mantener una temperatura, más o menos, entre 2 y 8 grados centígrados.
Antes de inyectar, el médico debe percatarse de que no exista ninguna alteración del color o de la viscosidad del líquido que se introducirá.
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