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De vuelta a la tierra que los vio nacer
Aún falta encontrar y exhumar a noventa víctimas
Por:
Sonia Pérez
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| Una exposición de ropa y la entrega de los restos de 29 personas ultimadas hace más de 20 años se efectuaron el 26 de julio. (Foto PL: Emerson Díaz). |
Más de 20 años pasaron para que los cuerpos de 29 personas masacradas por militares fueran exhumados, reconocidos, analizados y pudieran ser trasladados a su tierra natal para que descansen en paz.
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En un cálido día, la población del cantón Lacomá 2, Chimaltenango, Quiché, se aprestaba a enterrar a sus muertos.
El 26 de julio recién pasado, la comunidad parecía de fiesta porque por fin sepultarían en un lugar digno a sus seres queridos.
La fecha trágica
Veinticuatro años habían pasado desde el 31 de julio de 1982, cuando un grupo de soldados llegó y durante tres días persiguió, torturó y dio muerte a 119 campesinos, entre ellos mujeres, niños y ancianos.
Sólo los restos de 29 personas fueron exhumados en distintas fechas del 2004 y pasaron dos años en análisis de médicos forenses, que lograron identificar a 17.
Aún falta encontrar y exhumar a 90 víctimas.
Poco a poco, los pobladores se aglomeraban alrededor de las 29 pequeñas cajas que guardaban los pocos restos óseos de sus familiares que se pudieron recuperar.
Shirley Chacón, de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala, fue la encargada de entregar los féretros a los parientes, quienes los recibían con expresiones de dolor.
Una pequeña exposición de la ropa que ese día llevaban los fallecidos hacía derramar lágrimas a las mujeres que recordaban lo sucedido.
Nunca olvidarán
Sebastiana Pérez tiene mucho qué decir, ya que su esposo, Sebastián Chon, fue una de las víctimas identificadas.
Afirma que fue el Ejército el que se lo llevó: “Él colaboraba con algunos”, asegura, en referencia a la guerrilla.
Ella relata: “A él le sacaron los ojos, le cortaron las orejas y los dedos; lo dejaron amarrado, un disparo lo mató”.
El asesinato de su esposo dejó a Sebastiana sola con cuatro hijos, por lo que se fue a la costa para trabajar en las cosechas. Ahora vive en la capital y dice que no volverá a Lacomá, por los malos recuerdos.
Los muertos pertenecían a cuatro comunidades del lugar: Xecojá, Chuchipaca 2, Lacomá 1 y Lacomá 2, pero será en esta última donde 17 de ellos encontrarán reposo. El resto se repartirá en los demás cantones.
Otra historia
María Morales Tecún dice que los recuerdos duelen. Ella perdió a sus hijos Juan, Domitila y Maximiliana Quino Morales, de 14, 12 y 7 años, respectivamente.
Con la ayuda de un traductor de k’iche’, afirma que fue el Ejército el que “los mató”.
María aún llora a sus muertos. “Estoy contenta porque ahora ya sé dónde están. Sólo me quedó un hijo, que era un bebé y fue el único con el que pude salir corriendo”, recuerda llorando.
Manuel Calel, coordinador de la Asociación de víctimas del lugar, ayudó en los trámites legales para llevar a cabo la exhumación y coordinar las sepulturas.
Calel asegura que regresar los restos a la tierra les devuelve la dignidad robada.
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