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EDITORIAL Un tributo a los indígenas
Apartir de hoy será celebrado, todos los 9 de agosto, el Día nacional de los pueblos indígenas, lo cual es un tributo justo y necesario en un país con las características étnicas de Guatemala, donde por demasiados años los ciudadanos de origen indígena han sido discriminados en una situación que era hasta vista como natural dentro del grupo étnico ladino.
Esta discriminación se encuentra en los inicios de un proceso de desaparición, gracias, especialmente, a las luchas protagonizadas por personas provenientes de todos los sectores nacionales. Por eso constituye un paso en la dirección correcta el establecimiento de un día dedicado a reconocer la existencia de los grupos indígenas, así como la importancia en su condición de elementos integrantes de la sociedad guatemalteca.
Los esfuerzos por mejorar esta situación lamentable e injustificada deben ser dirigidos tomando en cuenta que la mayoría de los problemas sufridos por los grupos étnicos es compartida por los demás sectores sociales.
La pobreza, el analfabetismo, la falta de salud adecuada, etcétera, son lacras sociales que afectan a todos. Los indicadores de los municipios pobres del oriente del país, por ejemplo, coinciden con los que sufren los poblados del altiplano.
Evidentemente, hay diferencias que empeoran el caso de los indígenas, pero no al punto de que se pudiera justificar una especie de combate discriminatorio de los males endémicos que provocan en buena parte el lamentable subdesarrollo nacional.
Los indígenas, especialmente en los últimos 20 años, han aumentado su presencia en todos los sectores sociales. En educación, por mencionar un ejemplo, cada vez son más los graduados universitarios y los que terminan sus estudios de secundaria. En el campo económico, existe representación indígena en pequeñas y medianas empresas.
Cada vez es más notoria la presencia de las muestras de la cultura de origen maya, tanto en la vestimenta, como en sus costumbres e ideas, en un proceso al que no se le deben hacer exigencias demasiado estrictas porque se encuentra en sus inicios.
En el concepto de pueblos indígenas encajan numerosas situaciones específicas. No es lo mismo ser indígena en Brasil que en Bolivia, en México o en Guatemala. En estos últimos tres se trata de culturas sólidas, multicentenarias, que incluso eran en algunos casos superiores a la europea de hace 500 años, cuando comenzó la colonización.
Los derechos de los pueblos indígenas tienen que ser compartidos con los de personas de orígenes étnicos distintos. Los guatemaltecos somos, en realidad, una mezcla étnica que da origen a una etnia distinta, con sus propias características culturales y de otro tipo.
Los primeros pasos importantes deben ir dirigidos a reconocer, como sociedad, los derechos de todos, para luego tratar de solucionar los casos de grupos específicos. Se trata de una tarea larga y complicada, que requiere de la buena disposición y de voluntad positiva. Además de celebrar este día, la sociedad guatemalteca debe apoyar a los indígenas para que puedan gozar de sus derechos.
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