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INDEPENDENCIA Juventud, actitud y valores
Nueva actitud y vivencia de los valores.
Por:
Juan Callejas Vargas
Nadie puede dudar del inmenso valor que tienen los jóvenes en el presente y futuro de Guatemala, como nadie puede dudar del inconmensurable valor que tiene la dedicación de los padres, maestros, líderes espirituales y líderes de los distintos sectores en la formación de la calidad de sociedad y nación que deseamos tener en el futuro; calidad que se imprime desde la niñez y alcanza hasta la juventud.
Cada generación lleva sobre sus hombros la hermosa tarea de co-crear, con Dios a su lado, el futuro, y para los guatemaltecos, la Guatemala que añoramos, aunque en nuestro caso la vida no haya sido tan afortunada. ¿Qué hemos sembrado en los jóvenes de hoy?
Si elevamos nuestros pensamientos y actitudes para ver las acciones de hoy en torno a nuestros jóvenes, y valoramos estas acciones como constructoras del futuro, seguramente podríamos ver en lo actuado por el Ministerio de Educación, bajo la dirección de la ingeniera María del Carmen Aceña, semillas que darán fruto.
Afirmo esto porque, en esa misma institución, hoy se ven cambios de actitud. Cambios que podremos valorar cuando veamos los frutos de paz y justicia que tendremos y con los cuales estamos sembrando equidad, justicia y sentido de autorresponsabilidad en nuestros jóvenes estudiantes, quienes hasta ahora se han venido oponiendo a transformaciones que, siendo buenas, se han puesto en riesgo por falta de una actitud alejada del autoritarismo, verticalismo e imposición que venía caracterizando las acertadas acciones de dichas autoridades.
Enhorabuena a la ingeniera María del Carmen Aceña, enhorabuena por la muestra de humildad que con inteligencia y sabiduría ha dado, puesto que ahora se ha tomado el camino de brindar una oportunidad de oro para que padres de familia, maestros y jóvenes de esta gran patria aporten, dentro de los parámetros definidos y con las expectativas de calidad planteadas, sus ideas y recomendaciones para mejorar su formación como maestros. Enseñemos la hermosa tarea de ser arquitectos del futuro.
Nuestra generación debe comprender que la juventud, época que todos vivimos, engloba diversidad de formas de pensar y de vivir. Época en la que preguntamos quién soy y qué quiero.
Al buscar respuestas, vemos las oportunidades que tenemos y que somos libres de escoger cualquier camino. Brindarles la oportunidad de aportar en el diseño de la forma de educarse como maestros a quienes así lo quieren es entregarles responsabilidad, sin renunciar a la demanda de altos estándares de calidad. La responsabilidad es un valor que necesitamos desarrollar, para vivir en libertad.
Nuestra generación debe entender que los jóvenes tienen una alta capacidad de confiar y creer en promesas, aunque éstas sean descabelladas. Son los jóvenes los que confían en la experiencia de los mayores y en la verdad de sus palabras. No podemos darnos el lujo de fallarles. Una actitud correcta, centrada en la verdad en el tema educativo, es parte de la formación que podemos legar a nuestros jóvenes y futuros maestros.
No olvidemos que donde se fomenta este valor integrador de la sociedad es en la familia, donde los hijos confían profundamente en lo que les digan sus padres; posteriormente, durante la pubertad y la juventud, esta confianza tenderá a mantenerse en la medida en que, como padres, asumamos esta tarea como un profundo ejercicio de confianza. Nueva actitud y vivencia de los valores. Sí. Así, otra Guatemala es posible.
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