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DE MIS NOTAS Wall Street en problemas
Las excesivas regulaciones -la mayoría- creadas en reacción a los colapsos de corporaciones de alto perfil, como Enron y Arthur Andersen, están motivando el traslado de los capitales a las bolsas de Londres, Hong Kong o Tokio.
Por:
Alfred Kaltschmitt
Si Milton Friedman aún viviera y se le preguntara qué piensa de la pérdida de hegemonía de Wall Street como la Meca del capitalismo mundial frente a las bolsas de Londres, Hong Kong y Tokio, probablemente diría que “the world is free to choose”, aludiendo al nombre de su serie televisiva producida en 1980, Free to choose, y que posteriormente convirtiera en un best-seller.
En ese libro, uno de sus principales argumentos es que la libertad de escoger (free to choose) y competir libremente en los mercados es la base para desarrollar economías sanas y estimular la atracción de capitales. Entre más libertad y menos regulaciones -sostenía el premio Nobel-, más estímulo para facilitar las transacciones de bienes y servicios.
Esto es lo que ha dejado de acontecer en Wall Street, donde las excesivas regulaciones -la mayoría- creadas en reacción a los colapsos de corporaciones de alto perfil, como Enron y Arthur Andersen, están motivando el traslado de los capitales a las bolsas de Londres, Hong Kong o Tokio, dependiendo de la naturaleza de sus mercados objetivos.
De tales regulaciones, una de las más controvertidas es la denominada “2002 Sarbanes-Oxley Act”, que endurece las regulaciones corporativas a tal punto que según Hank Paulson, antiguo oficial ejecutivo en jefe de Goldman Sachs: “Están poniendo en peligro la economía, al forzar a las compañías a gastar más en contadores que en investigación”.
Otros han mostrado su preocupación. Recientemente el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, y el senador Charles Schumer escribieron un artículo publicado en The Wall Street Journal, titulado To save New York, learn from London (Para salvar Nueva York, aprendamos de Londres). “Mientras que nuestros cuerpos regulatorios están compitiendo para ver quién es el policía más rudo” -argumentan en el artículo-, “los británicos están viendo cómo ser más colaborativos y orientados a la búsqueda de soluciones”.
Su inquietud tiene sustento: la pérdida más grande ha sido en el mercado de las Ofertas Públicas Iniciales, comúnmente conocidas como las IPO. El market share de los Estados Unidos en las Ofertas Públicas Iniciales ha colapsado desde la década de 1990. Hace cinco años, el New York Stock Exchange estaba muy por encima de Londres y Hong Kong. Este año, ambas bolsas le han ganado.
En un reciente reportaje aparecido en la revista The Economist sobre la situación de Wall Street se lee: “Ni desde la década de 1980, cuando la Nación estaba inquieta por el ingreso de los japoneses, ha habido tal ansiedad en Estados Unidos sobre la competencia foránea.
A la intranquilidad causada por China y la pérdida de empleos en la industria manufacturera, se agrega otra: que Wall Street está perdiendo el dominio del capital mundial. Varios comités están sudando la gota gruesa para hacer reportes, uno de los cuales será publicado la próxima semana, para determinar cómo evitar el problema y recomendar soluciones”.
No deberían sudar tanto. “Free to choose” -les diría de nuevo Friedman.
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