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EDITORIAL Una incógnita en Venezuela
Hoy tendrán lugar en Venezuela unas elecciones que ponen a prueba tanto el apoyo de los sectores pobres del país al presidente Hugo Chávez, como la posibilidad de la oposición de lograr que quienes no se han decidido por quién votar, lo hagan por el candidato Manuel Rosales, quien por primera vez representa a la oposición unida y con ello aumenta sus posibilidades de victoria, lo cual no significa en manera alguna que ésta sea fácil.
Chávez tiene una complicada red de apoyo, que incluye una Constitución hecha a la medida; los militares, las autoridades electorales y, sobre todo, un porcentaje aún importante de los sectores populares, que por otra parte señalan en las encuestas estar molestos y preocupados por el aumento notorio de la inseguridad y de la criminalidad, en particular en Caracas y en otros centros urbanos importantes.
En los estratos medios de la población se agregan la rampante corrupción, que coloca a Venezuela en uno de los peores lugares del continente, así como la inflación. Muchos de estos ciudadanos rechazan las actitudes populistas del Gobierno.
Y, por supuesto, los sectores empresariales, académicos y algunos eclesiásticos se encuentran preocupados porque a mediano y largo plazos los pobres empiecen a desbordarse ante el incumplimiento de las promesas del presidente, así como del derroche de dinero en el exterior, como parte de su campaña para construirse una figura de líder mundial.
Seis años más de Chávez en Venezuela significan una válida preocupación por el balance político-social de la región sudamericana. Ecuador acaba de elegir presidente a Rafael Correa, quien se apresuró a expresar públicamente su disposición de estrechar relaciones con el presidente venezolano.
Para Perú, la situación significa algún estado de alerta, lo mismo que para Chile, aunque por razones distintas. Y para Argentina y Brasil, el asunto se complicaría, sobre todo por la amistad entre el presidente Evo Morales y el militar que tiene en Fidel Castro a uno de sus personajes políticos preferidos.
Para Centroamérica, la reiteración de Chávez como mandatario de Venezuela tiene efectos muy importantes, ya que mucho del petróleo importado proviene de esa nación, y a causa de las particularidades de la conducción política chavista, el abastecimiento y el precio podrían afrontar cambios.
Todos estos elementos hacen que sea de gran interés para el área centroamericana y para el resto del continente lo que ocurra en el final de este también sui géneris proceso electoral.
La incógnita principal acerca de este tema no se refiere a una victoria de la oposición, que aún no parece ser tan fuerte como para lograr su objetivo, sino sobre si el actual mandatario venezolano estaría dispuesto a entregar el poder, en caso de que el resultado fuera contundentemente contrario a su interés de continuar su pintoresco régimen.
Para el respeto del voto popular, sería necesaria una acción firme y decidida de la comunidad internacional representada en la Organización de los Estados Americanos, lo cual está por verse.
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