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Guatemala, jueves 14 de diciembre de 2006

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Además, en esta sección:

EDITORIAL
Migrantes viven drama en EE.UU.

La mano siempre omnipresente y autoritaria del Servicio de Inmigración de los Estados Unidos colocó en los últimos días tras las rejas a 536 guatemaltecos cuyo único delito es trabajar en aquel país sin documentos en regla.

Aunque no constituye ninguna novedad la actitud hostil de la administración republicana hacia los hispanos, exaspera e indigna su escalada represiva en una época en que en la cultura occidental, con EE.UU. a la cabeza, se habla, con afectado espíritu de caridad cristiana, de paz, amor, tolerancia, solidaridad y reconciliación.

No extraña, por otra parte, la particular perspectiva estadounidense hacia aquellos valores, pues, conforme a la experiencia humana, los abrazan y hacen profesión de ellos sólo cuando les representan beneficios a su hegemonía en el campo político y económico.

Esa es la situación, por ejemplo, de los derechos humanos, sobre cuyo cumplimiento aquella potencia se yergue como guardián universal de su respeto, mientras en lo interno son violados de manera continua e impune, como se comprueba con su trato a los inmigrantes o con la vigencia y la práctica continua de la pena de muerte.

Las distintas medidas represivas dispuestas por EE.UU. en contra de los inmigrantes, en los últimos tiempos, entre ellas el endurecimiento de las sanciones contra patronos por contratar a indocumentados o la construcción de un muro inexpugnable en la frontera con México, son suficientemente claras como para no entender el nivel de hostilidad de esa potencia hacia los latinoamericanos.

Conforme a aquella realidad, resulta un espejismo propio de la hipocresía diplomática la posibilidad de demandar a funcionarios estadounidenses más flexibilidad para los indocumentados en aquel territorio, porque detrás de la falsa cordialidad del apretón de manos del encuentro protocolario, viene el manotazo de la discriminación ancestral.

Esa interpretación no deja de ser acertada en la experiencia guatemalteca más reciente, pues hace sólo cuatro días, el canciller Gert Rosenthal abogó ante la secretaria de Estado, Condolezza Rice, por miles de connacionales con asilo político y en riesgo de deportación, y la respuesta ha resultado en una bofetada a la dignidad nacional, representada en este caso por los compatriotas víctimas de aquella ola represiva casi inédita.

El gobierno de George W. Bush ha seguido fiel a la línea histórica de la relación de EE.UU. con sus vecinos del sur, enmarcada en el autoritarismo, sin medir las consecuencias sociales y económicas de propiciar el desasosiego y la incertidumbre y de agravar la pobreza de las naciones hispanas. Por eso, bien hacen éstas en buscar aliados honestos y confiables en otras latitudes.

Y si ahora EE.UU. gasta millones en el combate poco productivo del narcotráfico y otras expresiones criminales, en el futuro no habrá dinero que le alcance para frenar los efectos de tanta insatisfacción social, alimentada por sus desaciertos.

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Fo
Por: fo@guate.net.gt

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LETRA CON FILO
¿Cuál proceso de paz?

¡¿De que compromisos de paz hablamos?!
Por: Miguel Angel Sandoval

Ahora que desde el Gobierno se festejan los 10 años de la firma de la paz, valdría la pena preguntarse de qué proceso de paz hablamos, pues para ser francos, los compromisos de la paz siguen en su mayoría durmiendo el sueño de los justos.

Es algo que decía en mi libro La paz precaria, publicado en el año 2000, al vaticinar que al menos como discurso los compromisos de la paz seguirían manteniéndose, pero sin abordar lo sustantivo de sus contenidos. El discurso de la paz como algo ritual. Es eso lo que hemos visto desde esa fecha.

Si hacemos un balance real, resulta que hoy día el clima de paz no existe en el país. Asistimos a una guerra de otro tipo, es cierto, pero no menos violenta. Me refiero a los altos índices de violencia que, en el colmo de las paradojas, arroja más víctimas por día que la guerra de Irak, que conoce una guerra de ocupación y cuenta con guerrillas de todo signo. Estos datos son de suyo preocupante.

Es cierto que en nuestro país la violencia, por razones de orden político, no es lo cotidiano, aunque hay una especie de recaída. Son muchos los activistas que han sido asesinados de manera poco clara, pero sobre todo, sin que existan investigaciones que den con el paradero de los responsables y que todos los casos sigan en la más absoluta impunidad.

De igual manera, hay asesinatos de personajes vinculados a los partidos políticos del más diverso signo, y en todos los casos hay total falta de investigación y menos procesos que hagan justicia. Por ello, ¿de cuál proceso de paz hablamos?

Los compromisos de la paz, en su mayoría, son letra muerta. Los objetivos en materia económica no vieron la luz en estos años. Sea lo fiscal, lo agrario, o las tasas de crecimiento.

De igual manera, lo relacionado con los aumentos sustantivos en las políticas sociales como educación o salud. Menos en lo que corresponde a los derechos de los pueblos indígenas, en donde apenas hay unos cuantos programitas para darles chamba a unos cuantos funcionarios indígenas. Es la cruda realidad.

Otras reformas planteadas no se impulsan. Así, las reformas al sistema de justicia no encuentran concreciones. Igual ocurre con la reforma educativa que, desde donde se vea, sigue siendo una aspiración. La reforma política es asignatura pendiente.

Salvo las tres leyes dedicadas a una mínima reforma del Estado, que se expresa en la Ley de Consejos de Desarrollo, de descentralización y en las reformas al Código Municipal, pero que no cuentan con los recursos necesarios para trascender del ámbito de la formulación legal.

La reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos ha conocido reformitas que no van a fondo del problema y, en el último tiempo, el registro nacional de población, se queda sin fondos y el próximo proceso electoral no alcanza a generar las garantías ciudadanas, pues no tiene recursos solicitados.

En suma, se trata de algo pendiente. Pero lo más grave de esto es que no se pudo concretar una democratización del sistema de partidos políticos que siguen siendo caudillistas, clientelares y profundamente antidemocráticos.

Por este conjunto de razones, ¿de qué compromisos de paz hablamos? Y para ponerle la tapa al pomo, nos enteramos que el Ejército sigue con demandas crecientes en presupuesto, dando como resultado una violación flagrante a lo establecido en los acuerdos de paz, que son acuerdos de Estado, ley de la Nación, que se violan y no se implementan, al tiempo que la inseguridad ciudadana crece a ojos vistas.

Por este conjunto de hechos, pero sobre todo, por la inexistencia de un clima de paz, es que uno se pregunta con toda legitimidad: ¿qué se está festejando por el Gobierno? Como negociador del proceso durante años, creo que no hay nada qué festejar. Por el contrario, es tiempo de reflexión sobre las causas que no han dejado que los acuerdos sean la agenda que el país demanda con urgencia.

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INDEPENDENCIA
Navidad y valores

La lucha contra la pobreza empieza en nosotros mismos.
Por: Juan Callejas Vargas

Me agrada valorar los momentos de reflexión que originan en lectores de este espacio los minutos dedicados a la lectura del mismo, y expreso mi personal interés en que procesemos durante esta época aspectos quizás olvidados o poco observados en nuestras vidas. Aspectos que gravitan en torno de nuestras actitudes y vivencia de nuestros valores.

Hablando de Navidad, parto de la convicción de que Cristo, hijo de Dios, murió en la cruz por cada uno de nosotros y resucitó al tercer día para vencer la muerte, y que en ese acto se pudo lograr la liberación individual, familiar y colectiva de la humanidad. Liberación que está siempre a nuestro alcance, una vez aceptemos con humildad y con nuestros actos la idea central de confiar en ese maravilloso proceso de nacer de nuevo que presenta la Biblia.

¿Por qué hablar de la muerte de Cristo si estamos en Navidad, cuando celebramos su nacimiento? En efecto, será raro para algunos, donde por razones muy propias predican un extraño mensaje que sataniza las celebraciones del nacimiento, sobre la base de cuestionar fechas y tradiciones extrañas -sobre todo, la mercantilista y comercial de nuestra época- sin atender la objetiva verdad de que, si Cristo murió, también nació y, en consecuencia, celebrar ese nacimiento también tiene sentido.

Qué sentido tiene en cada uno de nosotros y en nuestra familia, es otra cosa, y sobre ello la conciencia -esa voz interior que nunca deja de hablarnos- es la única que puede dar cuenta. Vale preguntarse entonces: ¿qué celebra y cómo celebra su Navidad?

En torno al tema, es valioso indagar sobre nuestro comportamiento como sociedad, es decir, como colectivo nacional guatemalteco, frente a las grandes paradojas que vivimos: frente a millones de seres humanos sumidos en hambre, miseria y condiciones que reflejan el fracaso de nuestra sociedad y del cual, aunque nos queramos hacer los locos, no podemos escapar de nuestra cuota de responsabilidad, aunque personal, familiar y empresarialmente creamos estar bien.

Es una responsabilidad clara de cualquier hombre o mujer que dignamente esté adherido a los fundamentos de Cristo y al ejemplo que con su vida y su muerte nos heredó. No es cuestión de religión, es asunto de salvación.

Me pregunto y pregunto, si no es que con las grandes inversiones promocionales de la época no se podrían buenamente invertir en becas de estudio para incrementar las oportunidades de cientos de miles de niños y niñas que no tienen futuro, precisamente porque no pueden acceder al sistema educativo del país por falta de recursos.

Me refiero a inversiones que podemos calificar de extraordinarias en instalaciones de luces y árboles navideños -que en algunos casos distorsionan las mismas tradiciones para volverlas objetos comerciales, corrompiendo valores fundamentales de la sociedad- desfiles de carrozas que son claramente expresión mercantilista y comercial de la época; espectáculos millonarios de fuegos artificiales importados e iluminación de calles que cambian hasta el color de personajes extraños, pero parte del folclor transnacional en el que la globalización también nos envuelve.

Comprendamos profundamente el mensaje de libertad que el nacimiento y la muerte de Cristo nos han dejado, y dimensionemos la responsabilidad que tenemos individualmente, como familia y como colectivo nacional organizado en distintas formas de sociedades intermedias hasta llegar al Estado.

Vale la pena reflexionar, buscando respuestas en nuestra conciencia. La lucha contra la pobreza empieza en nosotros mismos, buscando enriquecer nuestras acciones cotidianas y confiriendo valor a lo que verdaderamente lo tiene. Atrévase; así, otra Guatemala es posible.

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HORIZONTES
Augusto Pinochet

El debate alrededor de Augusto Pinochet no quedará cerrado.
Por: Francisco Beltranena.

Con la muerte de Augusto Pinochet Ugarte desaparece una de las figuras que marcaron la historia latinoamericana en siglo XX. Pinochet, ex comandante en jefe del Ejército y ex Presidente de la República de Chile, es objetivamente la personalidad chilena que mayor impacto produjo en la historia mundial reciente.

Todo esto lo ratifica de manera plausible, para bien o para mal, la controversia que ha provocado su fallecimiento en los principales medios de comunicación del orbe. Todos los juicios emitidos están, por demás, ardorosamente divididos entre partidarios y adversarios, entre admiradores y enemigos, hoy por hoy, irreconciliables.

Nada de esto es de extrañar, ya que las divisiones del pueblo chileno no se dieron a partir de Pinochet, sino más bien desde la década de los 1960, momento en el que la Revolución Cubana quiso encontrar entre los marxistas chilenos su émulo.

El Ejército y las Fuerzas Armadas de Chile actuaron en su momento ante la insoluble situación a la que había llevado el conflicto que la sociedad civil y política no lograron superar por medio de los causes constitucionales. Allende no escuchó a nadie.

Su ruta estaba marcada y el derrotero que perseguía era el totalitarismo marxista. De nada sirvieron la intervención y gestiones ante el presidente Allende de la Corte Suprema de Justicia, del Congreso, del ex presidente Eduardo Frei Montalvo e incluso del que en ese entonces era presidente del Partido Democracia Cristiana, Patricio Alwyn.

Pinochet y las Fuerzas Armadas de Chile intervinieron ante una crisis que para ese momento estaba fuera de control. Debemos ser francos ante el siglo XXI y aquellos que no lo vivieron. La intervención de las Fuerzas Armadas en Chile, no obstante su altísimo costo en cuanto a imagen e incomprensión por parte del mundo, evitó a Chile una guerra civil, la que seguramente hubiera sido muy sangrienta o la caída de esa, hoy pujante nación, en totalitarismo marxista.

Chile recibió como legado de su gestión un modelo emprendedor basado en la libertad individual y el derecho a la propiedad, valores que en 1973 se hallaban en imposibilidad de ejercerse. De esto, surgió un modelo económico que resucitó al país y que todavía hoy conserva la Concertación.

El legado positivo de Pinochet se lleva la sombra y gravemente lo compromete por la inadmisible violación de los derechos humanos, los que, después del pronunciamiento militar y consolidación, no tuvieron justificación ni explicación alguna.

El debate alrededor de Augusto Pinochet no quedará cerrado en mi tiempo, y quizás, mis hijas y nietos tampoco lo verán cerrarse. Chile se merece continuar hacia un futuro nuevo, uno en el que el peso de este debate no limite las oportunidades a sus ciudadanos y mantenga las heridas abiertas. Ojalá me equivoque y los chilenos puedan cicatrizar las heridas de esta división. ¡Hasta la próxima!

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IDEAS
¿Pérdidas?

Esas no son pérdidas, ni se pueden atrapar quitando las exenciones.
Por: Jorge Jacobs A.

Como ya es recurrente, la Ley de Maquilas y Fomento a la Exportación está nuevamente en la mira de los adoradores de las arcas abiertas, quienes consideran que ésta le ocasiona “pérdidas” al Gobierno, ya que éste no puede cobrar ese dinero a las empresas cuyas actividades están exoneradas por la ley.

Según estos adoradores de las arcas abiertas (entre los que se incluyen algunos “ana-listos”, como los llama mi compañero radial Estuardo Zapeta; y algunos diputados, encandilados por los cantos de sirena de los primeros), si se quitan esas exenciones, automáticamente sus adoradas arcas abiertas recibirán todo el dinero que ahorita supuestamente pierden.

Esta apreciación denota, por un lado, un análisis estático de la economía; lo que en libros de texto se denomina ceteris paribus y que básicamente significa que todas las demás cosas se mantienen igual. Bajo este análisis, si se cambia una variable, las demás conservan su valor y el resultado de la ecuación sólo se modifica en función de la variable cambiada.

Pero eso sólo funciona en los libros de texto. La economía es de lo más dinámico que existe, ya que no es más que la suma de todos los miles y millones de decisiones que todas las personas tomamos a cada momento. Si cambia una variable, todas las demás se ven afectadas, ya que las decisiones de las personas variarán.

Por otro lado, este análisis también evidencia el error de creer que el tamaño del pastel ya está dado. Que lo único que hay que cranear es cómo se reparte lo que ya existe. Sin embargo, aunque esta es la apreciación estándar de la mayoría de colectivistas adoradores de las arcas abiertas, nada podría estar más alejado de la realidad.

La riqueza no es fija, es dinámica, es cambiante, se crea, pero también se destruye. En otras palabras, es ingenuo creer que si se quita esta ley, todas las empresas que actualmente se acogen a ella seguirán operando exactamente igual a como lo hacen ahora.

Algunas probablemente lo hagan, pero otras decidirán cambiar, otras cerrarán y otras simplemente buscarán otro lugar donde operar. Todo ello implicará menos producción, menos empleos, lo que a la postre se traducirá, también, en menos ingresos fiscales.

¿Será que las gafas ideológicas son tan oscuras que no les permiten entender algo tan básico?

Si lo que queremos es sacar a la mayoría de personas de la pobreza, lo que necesitamos es crear riqueza. No hay de otra. Y para crearla se necesita inversión, inversión en actividades productivas. Entonces, lo que necesitamos es incentivar la inversión, no desmotivarla. Para ello, lo mejor es generalizar las exenciones, o lo que es lo mismo, eliminar impuestos, específicamente los directos, en vez de aumentarlos.

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ALEPH
Justicia a la española

Lo de la soberanía es también un pretexto absurdo.
Por: Carolina Escobar Sarti

Comencemos desde abajo: Pinochet cumplió sus 91 años en condiciones de arresto domiciliario, repudiado por muchos de sus antiguos admiradores, gracias al escándalo desatado a raíz de la aparición de sus cuentas millonarias; aquél que durante su dictadura derechista tanto hablara de transparencia en el manejo de los fondos públicos, fue descubierto en su condición de ladrón.

Pero más allá de la distancia que han marcado sus más cercanos colaboradores de antaño, está la vergüenza que enfrentó ante la humanidad por haber conducido una Operación Cóndor que bañó a su país y a la región sudamericana en sangre, sin que al final se hiciera justicia.

Un poco más arriba, en Uruguay, y después de una lucha que demoró 15 años, acaban de ser encarcelados el ex dictador uruguayo Juan María Bordaberry (1973-1976) y el que fuera su canciller, Juan Carlos Blanco, acusados por homicidios y violaciones a los derechos humanos y a la Carta Magna de su país durante su mandato.

El juez imputó a Bordaberry y a Blanco los asesinatos de dos legisladores refugiados en Buenos Aires, y de dos presos políticos que estaban en Argentina. Allá en el Cono Sur, la justicia se ha hecho sentir también en otros países, como Argentina y Paraguay.

Guatemala, más cerca del norte, aún está comenzando a transitar por esa vía. Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz 1992, fue quien comenzó formalmente el proceso de justicia por violaciones a los derechos humanos durante la guerra.

Siete fueron los inculpados. Sin duda, lo ideal para todos sería que la ropa que se ensució en casa se lavara en casa, pero como no se pudo, Rigoberta le pidió a España que metiera las manos en el asunto.

Y como hubo ciudadanos españoles que fueron víctimas en nuestra guerra, su petición fue escuchada. Acá saltaron los de siempre, principalmente con el tema de la soberanía.

No entro a desmenuzar leyes, porque en primer lugar ese es territorio de abogados, y en segundo, porque la interpretación de la ley es tan amplia, que una misma norma puede ser usada simultáneamente por el condenado y por quien lo condena.

En Guatemala, leyes sobran, y hay una para casi cada cosa, así que voy a hablar de justicia, porque es de lo que carecemos absolutamente. De otra manera, estaríamos juzgando a los genocidas y violadores de derechos humanos aquí, y no pidiendo auxilio en las cortes españolas.

Insisto en que hay tres argumentos poco válidos para entrar a calificar lo del juicio en España contra Efraín Ríos Montt, Óscar Mejía Víctores, Aníbal Guevara, Donaldo Álvarez Ruiz, Germán Chupina Barahona, Pedro García Arredondo y Benedicto Lucas García: 1) Que en la guerra todo se vale, 2) que la soberanía es primero, y 3) que la amnistía es un recurso válido.

Eso de que en la guerra todo se vale es un sofisma, porque -como ya lo dije una vez en este mismo espacio- si bien es cierto que en la época antigua las potencias se arrogaban “el derecho a la guerra” (ius ad bellum), luego se creó una serie de normas de usos internacionales denominadas “el derecho en la guerra” (ius in bellum).

Así que en la guerra todo está calculado y cualquiera que se pone al frente de un ejército sabe bien cómo se actuará en determinadas situaciones.

Lo de la soberanía es también un pretexto absurdo, sobre todo de quienes dicen sí a la intromisión económica por la vía de los tratados y las concesiones, pero no a la intromisión en materia de derechos humanos. Si vamos a ser soberanos, seámoslo absolutamente, pero en un contexto de globalización, eso suena absurdo.

Por otra parte, cuando a América Latina le tocó vivir la guerra, muchos gobiernos militares de la región dictaron amnistías para autoprotegerse. Hoy, esa figura es considerada una monstruosidad a la luz del Derecho Internacional, e incluso Chile la descartó para el caso Pinochet.

Estamos siendo apoyados por la justicia española, sólo porque aún no funciona la justicia guatemalteca. Cuando la paz nos llegue a través de la justicia, sólo entonces la historia se escribirá de otra manera.

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COLABORACIÓN
UE-CA: estrechando lazos (II)

Con el acuerdo seguiremos profundizando la paz social.

Por: Benita Ferrero-Waldner (*)

Nuestra experiencia europea destaca que la integración, lejos de debilitar los Estados nacionales, los ha fortalecido, permitiéndoles abordar colectivamente desafíos que ellos hubieran sido incapaces de afrontar individualmente.

Es por esto que en Europa no se habla de “abandonar” elementos de soberanía, sino de “ponerlos en común”. Lo que la integración permite es mitigar los riesgos externos, dominar las fluctuaciones y maximizar las ventajas económicas, a través de un gran mercado que atraiga a los inversores.

Hoy, el aumento de la cohesión social pasa por el desarrollo sostenible. Ahora bien, ¿cómo puede responder a estos desafíos el Acuerdo de Asociación?

Tratándose de integración, el simple hecho de negociar “de región a región” conlleva en sí mismo una fuerte dinámica de concertación. Mediante ciertos compromisos recíprocos, cada Estado deberá conciliar sus propios intereses con el interés común de la región, para llegar a una postura conjunta.

Este ejercicio de armonización lo practicamos en Europa, y la experiencia indica que la cohesión de la postura que se alcanza por medio de este sistema garantiza su fuerza. Además, este ejercicio puede convertirse en la matriz de una convergencia política reforzada entre los Estados de la región y amplificar su voz en los asuntos internacionales.

En vista de los fuertes compromisos de los Estados centroamericanos para alcanzar la unión aduanera antes del fin de 2006 y garantizar su buen funcionamiento, tal como lo reafirmaron en ocasión de la Cumbre de Viena, en mayo de este año, mantengo la esperanza de que las negociaciones del Acuerdo de Asociación puedan iniciarse exitosamente.

¿Y la cohesión social? Para nosotros, tanto la integración regional como el Acuerdo de Asociación, sólo encuentran la plenitud de su significado en tanto que instrumentos de la cohesión social, por su naturaleza trinitaria, que asocia estrechamente diálogo político, cooperación y acuerdo de libre comercio; el acuerdo de asociación resulta el mejor vector para alcanzar nuestro objetivo de cohesión social.

Así, nuestra política de cooperación, que se inspira en el diálogo birregional y en los principios y valores que compartimos, podrá abarcar todos los temas de interés común (promoción de los derechos humanos, educación, medio ambiente, etcétera), a fin de luchar más eficazmente contra la pobreza y potenciar los efectos positivos de nuestros intercambios comerciales.

Es, por lo tanto, una asociación estratégica la que se dibuja a través del acuerdo. Después de fomentar la paz regional, espero que con el acuerdo podamos seguir profundizando la paz social y aunar esfuerzos para hacer frente a los desafíos de nuestros tiempos.

(*) Comisaria de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea

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OPINIÓN DE LOS LECTORES
Circulación: Nueva ruta

Por: Cartas

Los viaductos que se han construido sobre la calzada Roosevelt, y el de Miraflores, sobre el Periférico, al tener el propósito de agilizar el tránsito -que ya es insoportable y pesado en la capital-, son insuficientes para la cantidad de vehículos que circulan diariamente por estas arterias.

Se necesita una ruta nueva para descongestionar las vías de la capital. No sirve de nada ampliar las existentes, si luego caemos en un cuello de botella. Existe una solución: construir una vía paralela a la calzada Roosevelt, que pueda llegar hasta Villalobos.

Muchos han pensado en esta alternativa, sin haberla concretado porque su costo lo consideran elevado. Pero también es alto el precio que pagamos todos los que nos conducimos por esas arterias, sin mencionar la poca educación vial que nos caracteriza a la mayoría de automovilistas.

Creo que es tiempo de realizar ese proyecto, pues no veo otra solución.

Carlos Antonio Borrayo Vásquez, A-1 78,939

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Transporte: De mal en peor

Hace muchos años, en Guatemala, donde la primavera era eterna y la capital estaba bordada de tréboles, césped y jacarandas, la gente se desplazaba en autobuses por los diferentes barrios.

Por un valor Q0.05, los capitalinos se sentaban en asientos cómodos y acolchonados, y no se permitían más de 12 pasajeros de pie. Cada cierto tiempo ingresaba un inspector de la municipalidad, para constatar el cumplimiento de las normas.

Un día, un general perverso dispuso que los usuarios pagaran Q0.10 por el pasaje, supuestamente para mejorar el servicio, pero resultó lo contrario; desaparecieron los asientos acolchonados y, en lugar de 12, escribieron “25 personas de pie”. Los propietarios de los buses empezaron a aumentar y aumentar los precios, hasta obligar a la población a pagar ya no centavos, sino quetzales, por unidades desvencijadas, sin ventanas y con asientos rotos.

Hoy, los buses destartalados y sin luces llevan 20 personas sentadas y hasta 80 de pie, con riesgo de ser asaltadas o muertas allí mismo.

César R. Ochoa, ochoarol@yahoo.com

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Luto: Duelo en Jalpatagua

El domingo 10 de diciembre recién pasado, en Jalpatagua, Jutiapa, falleció la apreciable maestra jubilada Adilia Esperanza Mayén Barco de Recinos, cuando, acompañada de su esposo, Ervin Recinos Campos, asistía a una misa. Los esposos Recinos-Mayén cumplían 40 años de casados.

Cuando el reverendo José Camalieri, párroco de Jalpatagua, invitó a la pareja a que pasara frente a los feligreses, a quienes pidió un aplauso por el aniversario de esa pareja, la maestra sufrió un desmayo al regresar a su asiento.

El alcalde de Jalpatagua, Eswin Rueda Medrano, quien se encontraba entre los asistentes, la condujo al hospital San Juan Bautista, donde lamentablemente la docente falleció. El municipio entero se encuentra de duelo por este suceso.

Rolando Sanchinelli E., U-22 26,840

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Solicitud: Rebaja de pena

Señor Procurador de los Derechos Humanos: mi compañero de hogar, Ramiro Isaías López Sánchez, guarda prisión en Pavón desde el 9 de julio de 1998, acusado de homicidio y robo agravado, por lo que fue sentenciado a 30 años de cárcel. Estamos seguros de que es inocente, al menos, en una de las dos acusaciones.

Sabemos que él ha demostrado buen comportamiento, y solicitamos la intervención de la Procuraduría de los Derechos Humanos con el fin de que le sea rebajada la pena.

Yolanda Pérez Barrios, K-11 17,179

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Parlamentarios: Más privilegios

Leí que los diputados al Parlamento Centroamericano están pidiendo más privilegios. Estos caprichos no son solamente de ellos, porque todos los que llegan a alguna curul siempre quieren mayores prebendas.

Sería importante reformar la manera de elegirlos, para que quienes obtengan esos puestos lo hagan por capacidad, y no por dedazo. Que les dé vergüenza.

Édgar Jiménez, ejimenez@tevco.com

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Tragedia: La muerte de un hijo

Duele oír quejarse a un hijo, duele oírlo llorar. Duele saber y ver que un hijo, lo más preciado que tenemos, ha sido arrastrado, politraumatizado y mutilado por un salvaje. A Dennis le arrancaron cruelmente la vida, al haber sido arrollado por un picop que conducía un piloto ebrio.

A este individuo le pareció poco ver a un chico de 20 años, sin pierna, desfigurado, desangrándose y al borde de la muerte; salió huyendo. Si las despedidas momentáneas son tristes, ¡cuán amargo es despedirse definitivamente, y sin que el ser amado te abrace, te vea o, al menos, te escuche! ¡Qué impotencia sentí al recibir el golpe de su muerte!

Papás: amemos a nuestros hijos, abracémoslos y digámosles lo mucho que valen para nosotros; después, después nada vale.

Oswaldo Samayoa Ramos, M-13 5,490

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Servicios: El Transmetro

El Transmetro es un proyecto necesario que podría ser un éxito, pero creo que será una verdadera desilusión, porque, a pesar de que se distribuirá mejor el tránsito gracias a la ausencia de autobuses urbanos y extraurbanos, siempre transitarán camiones, cisternas, taxis, motos y picops fleteros, de paso lento y desordenado.

No se mejorarán los accesos o salidas obligados en centros comerciales o negocios de la calzada Aguilar Batres, por lo tanto, el carril derecho siempre tendrá embotellamientos, lo que obligará a dejar sólo el de en medio para desahogar la ya caótica circulación.

El “elefante verde” será inaugurado con toda pompa, pero el mantenimiento que se le dé durante su vida útil aún es cuestionable, porque nunca se ha divulgado a la población cuál será su costo ni de dónde saldrán los fondos. No creo que con los magros sueldos de la ciudadanía se pueda tener una tarifa autofinanciable.

La mayor parte de la población que lo utilizará vive en Amatitlán, Villa Nueva y alrededores.

¿Cómo arribarán al occidente u oriente de la capital, si el Transmetro sólo llegará hasta el Trébol y la 18 calle, zona 1? Debido a esto, tendrán que utilizar, como mínimo, tres transportes distintos. ¿Cuánto será el costo?

Finalmente, el proyecto habría sido mejor si se hubiera construido aéreo o subterráneo, como en la mayoría de países desarrollados. Ello evitaría que se obstruyeran las pocas vías disponibles, y se establecería otro punto de circulación.

Gustavo Gini, A-1 349,065.

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