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MACROSCOPIO Otra Perestroika
Vientos de cambio y apertura se vislumbran en la política cubana.
Por:
Humberto Preti
Las recientes declaraciones del presidente cubano en funciones, Raúl Castro, ante miles de estudiantes que asistieron al Congreso de la Federación Estudiantil Universitaria, nos dan la pauta de que vientos de cambio se acercan a la isla.
Don Raúl, a diferencia de la intransigencia y rigidez que caracteriza a su hermano Fidel, manifestó: “Hay quien le tiene miedo a discrepar, y yo soy de los que digo que mientras más se discuta, mientras más se discrepe (…) siempre saldrán mejores decisiones”. Insistió en que jamás imitaría a su hermano, pues al imitar a otro se fracasa.
El congreso dirigido por el hijo del vicepresidente, el universitario Carlos Lage Codomiú, también recibió el compromiso del relevo generacional en el poder, algo que nunca se dio durante los casi 50 años de la entronización del ahora enfermo presidente Castro.
Estas declaraciones se dan apenas 24 horas antes de que se inicie la Asamblea del Poder Popular, integrada por 609 diputados, por supuesto, todos miembros del Partido Comunista Cubano.
Las cosas parecen ser diferentes. Durante el desfile militar, el 2 de diciembre, don Raúl hizo un gesto de acercamiento al invitar a Washington a sentarse a platicar, y posteriormente algunos congresistas viajaron a La Habana, a un primer acercamiento, aunque éste no fuera oficial.
Dicen algunos expertos que el pragmatismo de Raúl Castro lo podría hacer dar un giro hacia el modelo chino, o sea, utilizar las ventajas del capitalismo en lo que a política económica se refiere, y las ventajas de conservar el poder por medio de la dictadura de partido, como ha sido en todos los regímenes comunistas.
Otros apuestan a que quizás hubiese una apertura tipo Perestroika, donde se abran fronteras y se dé la oportunidad a la prensa, aunque esto es menos probable, pues los señores del Politburó están conscientes de que el pueblo cubano se ha vuelto hábil para fingir, alabando aquello que aborrecen, incapaces de cambiar nada, pues casi cincuenta años de aplastar a la menor disidencia como que ha acostumbrado al pueblo a no chistar palabra; de lo contrario, pararía en la cárcel.
¿Qué será de Cuba sin Fidel? El pueblo ya se dará cuenta de que lo que Fidel llamó la dignificación del pueblo cubano no es más que una retórica mentirosa, pues tienen hasta prohibido entrar a los hoteles y playas donde llegan los turistas extranjeros.
¿Es esto digno? Si el haber “resistido a Washington” será el epitafio de Fidel, pues en nada ayudó esto a los cubanos, más bien los empobreció, y durante años siguieron órdenes de otro patrón, la URSS.
Una reciente encuesta llevada a cabo entre cubanos de la isla, por supuesto en el más absoluto secreto, reveló que el pueblo cubano que aún cree en Fidel, cree en él, no en el partido ni en el gobierno, y ya la mayoría dijo poder soportar a Fidel, pero no al régimen, ¡Sorpresa! ¿Y entonces? ¿Será que esta discusión a que se refiere don Raúl Castro se llevará a todos los sectores de la población o se quedará a nivel de los 12 generales que acompañan al Comandante de las Fuerzas Armadas?
Pensemos en que algún día los cubanos tengan el regalo de la democracia o de un cambio para su bienestar. Podríamos pensar en que lo mejor sería la posibilidad de otra Perestroika.
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