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Reconocen desafíos, a 10 años de acuerdos de paz
Acto no contó con presencia de URNG, alcalde y diputados
Por:
Luisa F. Rodríguez, Jéssica Osorio
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| Autoridades de los tres poderes del Estado y representantes de la sociedad civil, en la celebración del décimo aniversario de la paz, en el Palacio Nacional de la Cultura. Foto Prensa Libre: Émerson Díaz. |
Impulsar una reforma constitucional, elevar la carga tributaria y construir una sociedad más solidaria y tolerante son los aspectos que plantea el Organismo Ejecutivo como los desafíos pendientes para cumplir los acuerdos de paz suscritos hace 10 años.
El presidente Óscar Berger explicó ayer, durante el acto de conmemoración de los 10 años de la firma de los acuerdos de paz, que enviará al Congreso un paquete de reformas para continuar el cumplimiento de esos compromisos. “Las reformas son necesarias, principalmente en materia de identidad y derechos de los pueblos indígenas”, dijo.
Berger comentó que hubo avances en el combate de la discriminación y el racismo, mayor equidad en el papel de la mujer e incremento en el gasto en educación, salud y seguridad ciudadana.
El jefe del Ejecutivo no descartó que pueda haber una consulta popular en forma paralela con las elecciones generales del próximo año.
La posibilidad de una reforma constitucional fue descrita por el vicepresidente Eduardo Stein como una iniciativa para reducir la cantidad de diputados en el Congreso, fortalecer la auditoría social y establecer mecanismos para lograr una sociedad más incluyente.
Cada una de las 13 propuestas será revisada por el Consejo Nacional de los Acuerdos de Paz. El contenido apunta a incrementar los derechos de los pueblos indígenas, oficializar los idiomas mayas, fortalecer el sistema de justicia y permitir que un civil pueda ser ministro de la Defensa Nacional.
Interrumpen discurso
Previo a la clausura del evento, unos 20 jóvenes del Bloque Antiimperialista, conformado por hijos de desaparecidos y activistas de organizaciones sociales y de derechos humanos, gritaron consignas contra el Ejecutivo, los empresarios y los partidos políticos, como una forma de obstaculizar el discurso de Berger.
“Asesinos de la paz” y “No hay paz”, vociferaban los inconformes, mientras Norma Quixtán, secretaria de la Paz, les pedía que abandonaran el lugar.
Minutos antes de ese incidente, Vitalino Similox, del Foro Ecuménico por la Paz y la Reconciliación, aseguró que los retos y desafíos que están pendientes deben ser asumidos por todos los guatemaltecos. De la misma forma se expresó Raquel Zelaya, quien habló en representación de los signatarios de los acuerdos de paz.
Ambos coincidieron en que los “enemigos de la democracia” siempre se han opuesto a aumentar la carga tributaria y a aprobar las reformas constitucionales que fueron rechazadas el 16 de mayo de 1999 en una consulta popular.
Similox exhortó a la sociedad civil para que esté atenta a las promesas electorales el próximo año.
Los ausentes
La ceremonia contó con la presencia de ministros y secretarios de gobierno. Estuvieron ausentes diputados, el alcalde metropolitano, Álvaro Arzú, y los representantes de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).
Héctor Nuila, secretario general de la URNG, calificó la actividad oficial como “un acto de demagogia”, porque el Gobierno manipula y viola los acuerdos suscritos.
El vicepresidente afirmó que es incomprensible que no haya asistido ningún legislador, y aseguró que Arzú recibió la invitación hacía un mes.
“No queríamos dejar a nadie afuera, pero cada grupo tiene su visión sobre cuánto hemos logrado y lo que nos falta para cumplir con los acuerdos”, puntualizó Stein.
Agenda nacional
El cardenal Rodolfo Quezada Toruño aseguró ayer, durante la celebración eucarística por el décimo aniversario de los acuerdos de paz, que éstos son una agenda nacional que debe ser llevada a la práctica.
“Esta celebración nos debe ayudar a hacer un alto y revisar cuáles son aquellas acciones que están aún pendientes de cumplir”, expresó Quezada.
En la celebración, efectuada en la Catedral Metropolitana, participaron miembros del Organismo Ejecutivo, de la comunidad internacional y dirigentes de partidos políticos.
Quezada calificó de infantil la actitud de algunos políticos que, dijo, “buscan personalismos y asumen que ellos fueron los únicos que trabajaron porque la paz se firmara hace 10 años”.
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