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LA BUENA NOTICIA Abiertos al futuro
“Miren que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿No lo notan?”
Por:
Víctor M. Ruano
La invitación a abrirse al futuro parte de la realidad que vivimos, semejante a la postración de un paralítico y, de la Palabra que llama a caminar porque Dios esta realizando “algo nuevo” en la historia.
Los sectores más sensatos y críticos de la sociedad guatemalteca perciben con preocupación la fragilidad de nuestra democracia y la vulnerabilidad de la economía; analizan en los procesos de globalización asimétricos y descontrolados un fenómeno que nos devora y provoca una masa ingente de emigrantes y excluidos; ven el creciente endeudamiento externo e interno que no nos dejará nunca despegar hacia el desarrollo; constatan el aumento escandaloso de la pobreza, el agravamiento de la situación de los trabajadores del campo y la ciudad, el incremento de las tasas de desempleo, del empleo informal y el aumento del trabajo infantil.
Además, perciben en el ambiente sociopolítico una crisis de gobernabilidad, al mismo tiempo que echan de menos el liderazgo de políticos que promuevan el bien común; notan la inoperancia del sistema de justicia; ven con angustia la violencia ciudadana y sus manifestaciones que van desde el robo, las maras, el asalto, los homicidios, el secuestro y la extorsión hasta el crimen organizado alrededor de la droga y la violencia doméstica contra las mujeres y los niños.
Ahora bien, con importantes teólogos del Continente, nos preguntamos, cómo hablar de futuro y esperanza desde ese panorama que parece un “boletín de guerra”, cómo hablar del proyecto de Dios en un mundo de crucificados.
Es la cuestión del mundo de la insignificancia, de la pobreza estructural y de la injusticia institucionalizada que esta demandando una respuesta coherente y evangélica. Esa realidad desafía a la Iglesia a no hacer de la religión una instancia de alienación y pone a prueba la credibilidad del Evangelio en cuanto “vida en plenitud”.
Por eso, la Palabra de Dios de este domingo la entendemos como una llamada a abrirse con esperanza al futuro de un Dios interesado en la historia de su pueblo y, que a la vez, invita a no preocuparse por el pasado sino a vivir con pasión el presente, porque Él esta realizando “algo nuevo que ya esta brotando”.
Él abrirá caminos por ese desierto pesado de la vida cotidiana con su violencia y “estructuras de pecado” que anulan toda posibilidad de vida digna, Él es el único que puede “apagar la sed del pueblo” que le pertenece y anhela un destino mejor aquí en la historia.
En la persona de Jesús, “rostro humano de Dios y rostro divino del hombre”, el Dios verdadero se acerca a toda persona y a todo pueblo que sufre para decirle “levántate y camina”, porque quiere liberarlo de cualquier parálisis que es negación de su presente y futuro.
Dios no quiere que esa realidad esbozada arriba amenace la vida de su pueblo, para ello invita a caminar con esperanza en la construcción de un futuro mejor.
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