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El comentario de la semana: Política contaminada
Por:
Redacción Prensa Libre
En los últimos días ha resurgido la preocupación por la posible participación de narcotraficantes en la política guatemalteca, cuando en realidad el problema viene rondando en el ambiente desde años atrás.
Esta semana, el comisionado presidencial para los Derechos Humanos, Frank la Rue, aseguró la existencia de un proyecto electoral del narcotráfico para los próximos comicios. El ministro de Gobernación, Carlos Vielmann, lo completó: “Los traficantes saben cómo tener callada a la gente”.
Nada nuevo bajo el cielo. Los mismos dirigentes de los partidos están conscientes de la infiltración de narcos en la política.
Unos reconocen ese secreto a voces; otros confirman esa influencia como un riesgo latente.
Algunos, más políticos, llaman a sus contendientes a escoger cuidadosamente a sus representantes.
Pero más claro no puede ser el comentario a un medio mexicano, hace un mes, del viceministro de Gobernación, Julio Godoy: Algunos legisladores están vinculados al narcotráfico, y al menos cinco de ellos son investigados por las fuerzas de seguridad.
El Ministerio Público también ha iniciado sus propias pesquisas al respecto.
No es nada extraño el interés de los narcotraficantes sobre la política, como tampoco de sus ansias de controlar otras áreas, como las financieras y la justicia, por razones obvias.
El embajador de Estados Unidos, James Derham, ha señalado la preocupación de su país sobre Guatemala, pues la situación (sobre el narcotráfico) es bastante seria, “no solamente con relación a las elecciones, sino en todos los ámbitos de la sociedad”.
Lo importante, al final, no es solamente reconocer la existencia del mal, sino combatirlo y erradicarlo.
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