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Satélites descubren vestigios
Tecnología y la química buscan resolver misterio de civilización maya
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| Murales con más de dos mil años de antigüedad fueron descubiertos en el sitio de San Bartolo, Petén, en diciembre de 2005. Los arqueólogos consideran que el lugar es anterior a Tikal. Foto Prensa Libre: Archivo. |
Por Orlando Lizama
Washington .- Los satélites de la NASA y la química se han convertido en los principales aliados de los arqueólogos en la búsqueda de ruinas de la civilización maya ocultas durante siglos bajo las selvas centroamericanas.
La cultura maya floreció hasta el siglo IX, cuando desapareció por razones que han quedado en el misterio.
Aunque muchas de las construcciones, en particular pirámides y edificios dedicados al culto, han sobrevivido en medio de la candente humedad selvática, hay mucho más sepultado por el humus y otros restos vegetales acumulados con el paso del tiempo, e invisibles a la vista del hombre, según expertos.
En las profundidades
“Desde el aire todo queda oculto bajo las copas de los árboles, excepto algunas pirámides y, sobre el suelo, la espesura oculta objetos que pueden estar a tres metros de distancia”, señaló Dan Sever, de la NASA.
“Los exploradores pueden estar de pie sobre una ciudad antigua que albergó a miles de habitantes, sin siquiera darse cuenta”, agregó en un comunicado de la agencia espacial.
Una teoría que esgrimen los científicos es que la civilización maya se desplomó debido a cataclismos ambientales, incluyendo la sequía y la tala inmoderada de árboles.
Según Dan Irwin, científico del Centro de Vuelos Tripulados de la NASA, en Huntsville (Alabama), hasta hoy el mundo continúa batallando contra los efectos devastadores de la sequía, desde las llanuras áridas de África a las del sur de EE.UU.
Aprender del pasado
“Cuanto más sepamos del cataclismo maya, mejores serán las posibilidades de que evitemos que ocurra algo similar”, agregó.
“Los estudios de esta índole sirven mucho más que para satisfacer nuestra curiosidad respecto del pasado. Nos ayudan a prepararnos para el futuro” , indicó.
Las posibilidades de conocer ese futuro han comenzado a tomar forma con el uso de los satélites de la NASA, la más alta tecnología aérea y lo que los científicos califican como “la firma” química que caracterizó a los edificios mayas.
Irwin y Sever, que utilizan imágenes de alta resolución proporcionadas por el satélite comercial de observación terrestre “Ikonos”, se han unido al arqueólogo William Saturno, de la Universidad de Nuevo Hampshire, en la búsqueda de ruinas de la antigua civilización maya.
Ambos científicos también han suministrado a Saturno los datos recogidos por el “Radar Aéreo de Apertura Sintética” de la NASA, un instrumento que utilizan aviones que operan a grandes alturas y con una visión que puede penetrar las nubes, la nieve o las selvas más espesas para tomar imágenes del suelo.
San Bartolo, el primero
El primer resultado del nuevo método de exploración arqueológica se obtuvo en el 2001 en el noreste de Guatemala, cuando el equipo descubrió importantes ruinas mayas en las cercanías de la localidad de San Bartolo.
Allí encontraron, exactamente en el lugar indicado por los instrumentos, una correlación entre el color de las imágenes, la reflectividad de la vegetación y la “firma” química de las construcciones mayas.
“Durante los siglos los cambios han sido dramáticos, y este patrón de pequeños detalles, imposibles de ver desde el suelo de la selva o desde aviones a baja altura, resultó ser un mapa virtual de los sitios mayas cuando se les captó desde el espacio”, indicó Saturno.
La investigación se ha realizado en el marco de un acuerdo de la NASA con la Universidad de Nuevo Hampshire, y los científicos volverán cada año a Guatemala, con el patrocinio del Instituto de Antropología e Historia.
En esas visitas se continuarán refinando los instrumentos para guiar a los exploradores en su búsqueda de vestigios mayas, precisaron los científicos. -EFE
Hallazgos: Trascendencia de San Bartolo
El sitio de San Bartolo, ubicado a 47 kilómetros de Uaxactún, al norte de Petén, fue el primer hallazgo en que se utilizó tecnología de la NASA.
El lugar, que tiene una extensión de cuatro kilómetros cuadrados, donde se ubican ocho edificaciones, fue descubierto en 2001.
Los arqueólogos encontraron, exactamente en el lugar indicado por los instrumentos, las construcciones mayas.
A finales del año pasado, en el sitio fueron descubiertos murales de más de dos mil años de antigüedad.
La NASA decidió involucrarse en el proyecto para descubrir las causas de la debacle de la civilización maya, para evitar que, por sequía, deforestación o cataclismos ambientales ocurran situaciones similares.
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