|
Un sueño cumplido
Cuatro hermanos aquejados por enfermedad crónica pasan jornada en Irtra
Por:
Gema Palencia, Francisco Revolorio
 |
| Los hermanos Jeffrey Samuel, Kenneth Alexis, Walfredy Eldin y su primo Eduardo Israel disfrutaron en las piscinas del Irtra. Foto Prensa Libre Francisco Revolorio. |
Uno de los médicos que atiende a los hermanos Echeverría les preguntó cuál era su ilusión, y ellos contestaron que ir al Irtra. Su madre pidió apoyo a esa institución, y los cuatro niños, que padecen una enfermedad renal crónica, cumplieron su sueño.
Días antes del gran viaje, en casa de la familia Echeverría, en Boca del Monte, todos esperaban con nerviosismo que llegara la hora de salir, y con ilusión mostraban en el calendario cuándo viajarían al Irtra.
Su deseo de bañarse en las piscina de olas y lanzarse por los toboganes y saltarse la rigurosa dieta que deben llevar, se cumplió el pasado domingo.
“Por la falta de recursos económicos, nunca podía traerlos a este lugar, y ahora su sueño es realidad, y se están divirtiendo a lo grande”, contó Rony Echeverría, padre de los menores.
El Irtra les proporcionó las entradas y lo necesario para pasar la jornada.
Los cuatro niños, de 3, 6, 11 y 13 años, sufren hipercalciuria idiopática familiar, una afección que impide que el riñón reabsorba el calcio, lo que les provoca debilidad en los huesos y problemas de crecimiento, entre otras cosas.
La enfermedad es hereditaria. También la sufren en grado menos severo Lisbeth, la mamá de los niños, la abuela y dos familiares más.
Sus huesos son frágiles, lo cual les impide jugar igual que los otros niños, porque pueden sufrir fracturas.
Tampoco tienen permitido comer muchas de las cosas preferidas por lo menores, como gaseosas, golosinas o chocolates, explicó Gladys Mendoza, nefróloga que los trata.
Los Echeverría cubren con esfuerzo los gastos en fármacos. Cada mes invierten entre Q5 mil y Q6 mil en los tratamientos, que son de por vida. Lisbeth saca fuerzas de donde no las hay, y se encomienda a Dios para afrontar la situación.
Pese a las dificultades, no pide nada, sólo espera que su testimonio sirva para que otras familias, demasiado preocupadas porque tienen un hijo muy enfermo, vean que pese a la adversidad, se puede salir adelante.
|