Logo

Guatemala, jueves 23 de febrero de 2006

img
img
img
img
img
Ejemplo: dd/mm/aa
img img
logologo
img img
img img img Guatemala, jueves 23 de febrero de 2006 img img imgimg
spacer
img img

Opinión

INDEPENDENCIA
Prudencia

Ha sido evidente la pobre atención estatal hacia la educación.
Por: Juan Callejas Vargas

Templanza, cautela, moderación. Sensatez, buen juicio. Una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en discernir y distinguir lo que es bueno o malo, para seguirlo o huir de ello.

Así define el DRAE tan valiosa virtud. Virtud de la cual podemos carecer, seguramente porque reflexionamos poco y somos dominados por la pasión que arrastra y una perspectiva de la vida marcada por dicotomías poco buenas consejeras.

O estás conmigo o estás contra mi, es una insana práctica cultural en nuestra sociedad que genera conductas como las asumida por nuestros congresistas.

Es por esto que a unos como otros, aunque tengamos el mismo fin y ciertamente coincidamos en sanos propósitos, la práctica imprudente generada por una cultura individualista, no dialogal, menos aun democrática y republicana, nos impide discernir y distinguir lo que es bueno o malo.

¿Por qué no prudentemente concensuar la llamada reforma educativa?

Es en estos ámbitos de reflexión en donde enmarco la realidad que hoy vivimos los guatemaltecos en torno al sistema educativo del país. Seguramente, todos los actores involucrados, padres de familia, alumnos, maestros, funcionarios públicos y políticos de todas las estaturas, coincidiremos en que Guatemala necesita desde hace muchos años, una reforma de fondo en el sistema educativo.

Es decir, coincidimos en la necesidad y en el propósito final. ¿Qué nos impide conversar para llevarlo a cabo?

Desde el inicio del proceso democrático, ha sido evidente la pobre atención estatal hacia la educación, reflejada en el magro presupuesto que nuestros políticos han asignado a lo que todos reconocemos como fundamental. Paradójico, ¿no?

Debe ser más claro ahora, frente a la cruda realidad de nuestras discapacidades y las convincentes evidencias de otras naciones que han invertido seriamente en educación, que esta, la educación, es una condición de imperioso cumplimiento para que una sociedad pueda ser productiva, competitiva y políticamente viable.

Vale preguntarse: ¿por qué nuestros gobiernos democráticos han sido tan cortos de visión, para no invertir lo que se necesita para llevar a cabo con seriedad, una profunda reforma educativa?

En nuestra Guatemala, vale la pena reflexionar si no es que de alguna manera, de forma no explicita, queremos seguir condenando a la esclavitud de la ignorancia, a millones de connacionales que representan lo que muchos pregonan como una de las ventajas competitivas de nuestro país: la mano de obra barata.

¿Seguiremos siendo instrumento de tan cínicas posturas?

Las actuales autoridades han sido, como ya muchos lo han expuesto, muy hábiles administradores de su imagen pública, pero imprudentemente han ignorado la práctica democrática para buscar consensos en temas trascendentes.

Admiro la tenacidad, perseverancia y despliegue de esfuerzos para lograr transmitir una imagen que persuada a un grupo de buenos ciudadanos. Sin embargo, está claro ahora que con publicidad, propaganda y buenas intenciones, no es suficiente.

Una reforma educativa, si de verdad es eso, una reforma y no más de lo mismo, no puede hacerse sin recursos económicos suficientes.

Además, debe tener un profundo contenido que revalorice a cada hombre y mujer -más allá de la cultura mercantilista- niño y niña guatemaltecos, en su identidad como parte de la humanidad que felizmente Dios creó, para cooperar en la calidad humana para la que fuimos diseñados. Así, otra Guatemala es posible.

Además, en esta sección:

 

Copyright © 2000 - 2007 Prensa Libre, S.A. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

 

img img
spacer
Ciudad Guatemala
15°C Min, 24°C Max
Principalmente soleado.
 
img
img

US$1.00 Q 7.62134

img
img