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Ven escasez y hambre
Pueblo maya inicia el año 5122 elevando plegarias a sus ancestros
Por:
Irving Calito
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| Guías espirituales de la comunidad maya dieron inicio ayer a las ceremonias de bienvenida del año 5122 de su calendario, que cuenta el tiempo desde el 13 de agosto de 3114 antes de la era cristiana. |
El futuro para el nuevo año maya, que se inicia hoy, no es nada alentador. Una fogata que comunica con los abuelos y sacerdotes vaticinó sequías en el campo y precariedad en el hogar.
Unos 30 sacerdotes y guías espirituales elevaron plegarias a los dioses, en Kaminaljuyú, donde celebraron un ritual sagrado para despedir el año que se fue y recibir al 5122, cuyo cargador es Wuqub Kej (Venado).
Desde la madrugada de ayer, el fuego de los rituales arde en unos dos mil 500 lugares sagrados del país donde los mayas evocan a sus antepasados.
Cada año tiene un nawal o cargador, autoridad que se alternan año tras año con la numeración del 1 al 13. En total, son cuatro: Camino, Conocimiento, Viento y Venado (E’, No’j, Iq’ y Kej).
Tienen influencia en todos los acontecimientos de la vida del pueblo durante el año.
Los mayas agradecen al abuelo saliente o cargador todo lo que han obtenido durante el año que finaliza e invocan al nuevo que está por asumir; le suplican que los conduzca, les depare bienestar, les proporcione lo necesario en la vida y éxitos en los nuevos caminos de la comunidad.
Época difícil
Las grandes ceremonias que se celebran son por el bien y la armonía en la comunidad, y los guías espirituales predicen el año que vendrá.
Durante la de ayer, en Kaminaljuyú, el fuego dio su sentencia: “Será un período de apuros económicos, la mujer sostendrá con más responsabilidad que el padre el hogar y el cuidados de los hijos.
Este último, a su vez, se alarmará por la falta de dinero”, vaticinó Eduardo Pacay, guía espiritual y coordinador de la Oficina de Lugares Sagrados, del Ministerio de Cultura.
En el ámbito medioambiental, el pronóstico tampoco fue muy alentador. “Se espera un temporada de poca lluvia en algunas regiones, que traerá precariedad en el hogar, por la falta de cosechas”, predijo Carlos Coló.
Felipe Mejía, de Tecpán, Chimaltenango, vio en el humo que emanaba el reclamo de la naturaleza sobre el desequilibrio ambiental y recordó que los ancestros habían advertido el año pasado de destrozos.
Pero no todos los augurios son negativos. Los entrevistados coincidieron en que el fuego abarcaba más espacios de luz que de sombras, lo que denota que habrá trabajo dirigido a minimizar las malas acciones.
El ritual se inició con una fogata sobre una cruz de pétalos, símbolo de los cuatro puntos cardinales y de donde emerge la comunicación con los ancestros.
Tras cada plegaria, los sacerdotes y guías espirituales derramaban azúcar, ajonjolí y velas.
“Las candelas blancas son para la purificación del alma, las negras para la buena cosecha, la verde simboliza a la madre naturaleza y la celeste y rosa al hombre y a la mujer”, dijo Marcos Figueroa, de Tecpán.
En esta ocasión, los sacerdotes rogaron por la paz y el cese de la criminalidad. “Pedimos la ayuda de nuestros abuelos para que ilumine las buenas acciones en favor del bienestar y la paz de todos los pueblos mayas”.
Los actos principales de hoy se oficiarán en Abak Takalik, Retalhuleu; Zaculeu, Huehuetenango; Tecpán, Chimaltenango; Pacajá, Quetzaltenango, Tikal, Petén, y Kaminal Juyú.
El Ministerio de Cultura ha otorgado permisos para que en estos últimos lugares se puedan oficiar los actos.
El titular del ramo, Manuel Salazar, informó, además, de que se pidió el apoyo de los trabajadores y del sindicato del ministerio, para que colaboren con las comunidades que deseen participar en los rituales.
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