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EDITORIAL FIFA ataca a la libertad de prensa
Los enemigos de la libertad de prensa y del derecho de los ciudadanos a recibir información, surgen muchas veces de donde menos se les espera. El más reciente ataque viene de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), que ha impuesto severas restricciones a la publicación de fotografías en los partidos de la Copa del Mundo.
La Asociación Mundial de Periódicos (WAN, en inglés) y varias agencias noticiosas han intentado disuadir a la FIFA de semejante decisión, basada en que “negocios son negocios”, por lo que ahora queda la búsqueda de opciones legales, en vista de que se están violando las convenciones de libre acceso y circulación de la información, así como hay interferencia en la libertad e independencia editoriales.
Sobre todo, representa un irrespeto al derecho ciudadano de recibir la información de los hechos en cuanto éstos ocurran.
La FIFA prohibió la publicación de fotos del Mundial en Internet, incluidos los sitios de los 18 mil periódicos de 102 países asociados a la WAN, y restringió el número de las fotos en los diarios.
Los medios escritos deberán aceptar esto como condición para recibir acreditaciones. Los que no cumplan serán expulsados y demandados, y las agencias noticiosas serán responsables si sus clientes incumplen estas absurdas medidas.
Ha habido negociaciones desde septiembre, pero la FIFA las abandonó hace algunos días, en lo que es una nueva prueba de su decisión de sacarle el máximo provecho económico a un espectáculo que le genera enormes sumas de dinero.
Para este campeonato, los aficionados que deseen adquirir entradas no podrán hacerlo al juego de su elección, sino en el que resulte de un sorteo. Esto lo hacen para que siempre haya estadios llenos, pero atenta contra el derecho del aficionado a decidir qué juego desea ver.
La relación prensa-fútbol es en todo el mundo de beneficio mutuo. Los medios deben cubrirlo como un servicio a sus lectores, para lo cual incurren en enormes gastos. Y a la FIFA le conviene que sus campeonatos reciban cobertura de periódicos de todo el mundo.
Pero es evidente que es a esta última entidad a la que le conviene más. Cuando no existía la tecnología actual, y por ello la prensa escrita no podía cubrirlos como lo hace ahora, los campeonatos mundiales no pasaban de cierta importancia, ni eran el fenómeno global que son hoy.
En resumen, la FIFA toma partido a favor de los medios audiovisuales, con quienes también hace multimillonarios negocios. La labor de los medios escritos es fundamental en la información de los comentarios y análisis. Las transmisiones en directo dicen qué paso, los comentarios explican por qué. Es una tarea complementaria. Así ha funcionado siempre, sin problemas.
La FIFA obliga a pensar que en el fondo hay alguna oscura negociación, pues sólo así se puede explicar ese artero ataque al derecho de millones de lectores a ser informados sin cortapisas del negocio deportivo más jugoso del mundo.
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TIEMPO Y DESTINO Interpelación a fuego lento
La interpelación puede molestar hoy a quienes gobiernan; pero mañana, cuando estén en la oposición, pueden necesitarla para fiscalizar a sus sucesores.
Por:
Luis Morales Chúa
Los diputados de oposición han suscitado en estos días muchos comentarios encontrados por haber interpelado -en exceso, dicen algunos- a la mejor trabajadora del actual Gobierno: María del Carmen Aceña, ministra de Educación.
Y se recicla emocionalmente una vieja historia propia de los guatemaltecos.
Si alguien quiere que un reo sea ejecutado inmediatamente y el juez o el presidente de la República, en caso de que llegue a sus manos el recurso de conmutación de pena, no se mueven en esa dirección, aduciendo que la Convención Americana sobre Derechos Humanos lo impide, el descontento se dirige contra la Convención.
Si los funcionarios del pasado régimen no son condenados pronto, por haber malversado fondos públicos, debido a que los abogados defensores interponen una acción de amparo tras otra, entonces se pide que esa garantía constitucional sea modificada para que los procesos penales corran veloces, como agua en catarata.
Lo mismo sucede ahora. Hay quienes piensan que los diputados abusan con una incansable serie de preguntas, agobiadoras no para la ministra, quien demuestra tener una resistencia a toda prueba ante el embate de los interpelantes, sino para los espectadores, y entonces claman porque el derecho de interpelación sea restringido hasta convertirlo en una institución inocua.
Pero resulta que ni el Gobierno ni la ministra llegan a tanto, pues han aceptado -con disgusto, pero con paciencia- que el diferendo siga un curso estrictamente constitucional, al mismo tiempo que hacen esfuerzos por reencausar el conflicto hacia una solución por vía de negociaciones, que es lo correcto.
Tengo gran simpatía por el trabajo de María del Carmen Aceña, porque no obstante las diferencias de criterio que podríamos tener en relación a determinados temas, ella hace un esfuerzo serio por dar a la educación pública un matiz que va muy de acuerdo con las actitudes que mantuvo antes de integrarse al actual Gobierno.
Piensa que su reforma educativa puede terminar con el déficit educacional que el país padece, con más intensidad en las áreas rurales que en los centros urbanos, situación que se traduce en pueblos sin escuelas, escuelas sin maestros, maestros con sueldos miserables y educandos con hambre; repitencia, deserción, y muy limitada asimilación.
Cree, supongo también, poder corregir una situación que tiene muchos años de haber nacido, crecido y multiplicado, sin que hasta ahora alguien haya encontrado una fórmula exitosa para superarla, pues la educación pública sigue tan mala como siempre.
Me parece bien, además, la altura intelectual con la que la ministra ha sabido afrontar la interpelación y sus consecuencias. Pero no está bien que el Gobierno organice una contra manifestación para menguar los efectos de la interpelación, porque el oficialismo se encuentra en un momento que puede salir airoso con solamente seguir el trámite establecido en la Constitución. Es innecesario entonces echar leña al fuego.
La interpelación parlamentaria es un instrumento democrático por excelencia. Nació con la Revolución Francesa, se desarrolló en Inglaterra, atracó en América del Norte y después fue vendida a la América Latina. Hay que conservarla intacta, sobre todo en nuestro país, donde la tortilla da vuelta cuando uno menos lo piensa.
Disminuirla o privarla de eficacia es renunciar a uno de los mejores instrumentos de fiscalización de la Administración pública y ningún Parlamento se ha despojado voluntariamente de esa atribución que es parte de la potestad legislativa.
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SENTIDO COMÚN Éxito inalcanzable
¿Cómo hacer eficiente a un gobierno mercantilista?
Por:
Manuel F. Ayau Cordón
Juzgando por la literatura y la prensa de todo el mundo, hay poco conocimiento de lo que es el mercantilismo a pesar de que, desde el punto de vista histórico y económico, es el término que mejor describe el sistema económico que prevalece en el mundo.
Es difícil creer, pero el mismo nombre de mercantilismo es casi desconocido y frecuentemente confundido con economía de mercado o capitalismo, o con una economía mercantil. ¿Cuántas personas podrían explicar la diferencia entre una economía mercantilista y una de mercado?
Sin embargo, el mercantilismo es el sistema que prevalece en el mundo. Y ese desconocimiento tiene consecuencias porque las más severas censuras al sistema económico son aplicables al mercantilismo, pero no al sistema de mercado. Y éste sale perdiendo.
El Diccionario de la Real Academia lo define como Sistema económico que atiende en primer término el desarrollo del comercio, principalmente al de exportación, y considera la posesión de metales preciosos como signo característico de riqueza.
Es obvio que se refiere al desarrollo del comercio de exportación, al comercio de los objetos producidos con el fin de ser exportados; es decir, al producto de la industria, la agricultura o la minería que se comercia en el exterior, que se exporta.
Más feliz hubiese sido referirse en forma más clara a lo que se tiene en mente, diciendo que es el sistema económico que atiende en primer término a la producción industrial, agrícola o minera, destinada a la exportación. La segunda parte de la definición, antaño se refería al oro atesorado, en términos modernos, significa “reservas monetarias internacionales”.
El desarrollo económico (i.e. la disminución de la pobreza en el mundo) consiste en producir más para consumir más. Pero se olvida algo muy elemental: producir no es el fin, sino el medio. El objeto de producir comida es alimentarse, el de producir ropa es vestirse, el de producir vivienda es proporcionar albergue, etc.: el objeto de toda producción es el consumo.
Por lo tanto, es correcto preocuparse de la producción, pero sin confundir medios con fines. Por ejemplo, como el fin de exportar es importar, no tiene sentido tomar posición en contra de importaciones, así como tampoco contra las exportaciones. Sería tan absurdo como estar a favor de vender pero no de comprar, cuando la única razón para vender es, precisamente, comprar.
En una economía de mercado, son los pueblos mismos quienes a través de sus demandas por ciertos bienes dirigen el destino de los recursos, en cambio, en una economía mercantilista quienes gobiernan la dirigen. Por ello se dice que el mercado es democrático, mientras el mercantilismo es autocrático.
Como no es posible desviar el destino de los escasos recursos a las producciones escogidas por el gobierno (fomento) sin que debido a ello resulten privadas de esos recursos otras producciones, resulta que cualquier desviación forzada por las leyes, lo único que logra es impedir que el esfuerzo social productivo se destine a producir lo que escogerían libremente los consumidores, para producir lo que los políticos quieren.
El tema se reduce a quién debe decidir: los pueblos mismos o sus gobiernos. Cuando la gente libremente decide las actividades productivas se llama economía de mercado; en cambio, si el gobierno decide, se llama economía dirigida o mercantilismo.
¿Cómo hacer eficiente el mercantilismo? Juzgando por los resultados, nadie sabe. Y yo tampoco. El problema es que la mayoría de personas creen que los políticos sí saben, sin sospechar que nadie, jamás, ha dicho cómo se dirigiría sistemáticamente. En cambio, cómo funciona el mercado sí se sabe.
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POR QUÉ SUBDESARROLLADOS Cuencas
La base del comportamiento de una cuenca está afectada por las acciones de la sociedad en el medio ambiente, especialmente los proyectos de desarrollo, como las hidroeléctricas y las acciones de los habitantes que viven y trabajan allí.
Por:
Jaime Francisco Arimany Ruiz
Esta semana asistí con Cristhian Escobar al “Taller de Finanzas Sostenibles y Manejo de Cuencas” en Costa Rica. Fuimos invitados por E + Co. Capital, respectivamente como presidente y gerente de la Asociación de Generadores con Energía Renovable (AGER).
Llegamos el martes por la mañana y por la tarde tuvimos conferencias sobre el programa quedesarrolla e implementa Costa Rica. Las conferencias fueron impartidas por profesionales de los organizadores del evento y personal del ICE (INDE costarricense).
El proceso del desarrollo y cuidado de una cuenca gira sobre el uso del agua; a través del recorrido del agua a lo largo de la misma. Las cuencas por su comportamiento se dividen en cuenca: alta, media, baja y costa.
La influencia de las actividades que se lleven a cabo, va desde la cuenca alta hasta la costa. El efecto del mal uso afecta a las siguientes, llega hasta los peces y corales que se encuentran en la desembocadura de los ríos.
La base del comportamiento de una cuenca está afectada por las acciones de la sociedad en el medio ambiente, especialmente los proyectos de desarrollo, como las hidroeléctricas y las acciones de los habitantes que viven y trabajan allí.
En ese bello país los habitantes generan más del 80 por ciento de su energía con hidroeléctricas, el 3 por ciento con eólicas y el resto con biomasa (bagazo) y térmicas (petróleo). En Guatemala las hidráulicas sólo generan el 34 por ciento, 500Mw de 10,000Mw posibles.
El ICE ha creado un departamento especial para el cuidado y manejo de las cuencas, es decir del medio ambiente. Uno de sus principales objetivos es capacitar a los habitantes de las mismas para que a través de medidas proteccionistas de su entorno logren no sólo mejorarlo, sino obtener beneficios económicos. Parte de ello es evitar que ingresen y contaminen a los ríos, suelos y desechos orgánicos. Estos varían desde ocho toneladas anuales por hectárea, hasta noventa.
El miércoles a las 7 de la mañana partimos los 26 invitados centroamericanos y los organizadores del evento, en dos autobuses, hacia la Cuenca del Río Reventazón. La vegetación a las orillas de la carretera desde San José, gracias al respeto al derecho de vía por sus pobladores y el Estado, es algo que impresiona gratamente y que hemos perdido los guatemaltecos.
En el siguiente artículo expondré la visita a varias fincas y escuelas, y el resultado de los trabajos que se han desarrollado en la Cuenca Reventazón y Sarapiquí.
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COLABORACIÓN Una gestión legítima
Es falso afirmar que esta práctica sirva para el enriquecimiento de los diputados.
Por: Guillermo Sosa *
La ciudadanía evalúa a sus representantes, no sólo por su acción de legislador y fiscalizador, sino sobre todo por su capacidad y efectividad en la gestión de políticas y obras para el desarrollo económico y social de sus distritos.
Los diputados al Congreso son representantes de los ciudadanos, electos por distritos y por listado nacional, es no sólo legítimo, sino una obligación, procurar que en la ejecución de políticas y obras públicas sus distritos se beneficien en forma equilibrada respecto de los demás del país.
En ejercicio de esa función, los diputados, cuando se aprueba el presupuesto general de ingresos y egresos del Estado, procuran conforme a lo que le comunican sus electores, que se incluyan en determinados proyectos de obras para sus comunidades.
Para que las obras propuestas, en legítimo ejercicio de la representación ciudadana, sean realizadas, y para que los ciudadanos constaten que sus representantes cumplen su función, el Ejecutivo creó un mecanismo o institucionalidad, legal, democrática y pública, que permite a los diputados participar activamente para que la contratación y realización de la obra gestionada se lleve a cabo efectivamente y de conformidad con la ley.
Es falso, injusto e injurioso, afirmar que esta práctica, común en Estados con democracias representativas, tenga por objeto servir para el enriquecimiento personal de los diputados. Toda ejecución de obra pública, sin importar que su contratación o realización se haga con o sin la participación de los diputados, está sujeta a fiscalización por las autoridades correspondientes y por la ciudadanía.
Si se diera en la gestión, contratación o desarrollo de la obra alguna práctica constitutiva de delito, ello no se debe al sistema o mecanismo de gestión o contratación, sino a la conducta individual del funcionario, que en todo caso puede y debe ser investigado, procesado y eventualmente sancionado.
La participación de los diputados debe buscar que las obras se lleven a cabo y que los contratos y la ejecución sean adecuados y legales. La gestión y la participación de los representantes de la ciudadanía en la gestión y desarrollo de la obra pública fortalece la democracia representativa y sirve a la ciudadanía, que de otra forma difícilmente puede procurar con éxito el desarrollo de sus comunidades.
Los diputados son canales de participación de la ciudadanía, son el medio más accesible y efectivo que tiene para proponer obras y políticas públicas que consideran deben incluirse en el presupuesto.
* Diputado por Listado Nacional
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COLABORACIÓN Un Estado clientelar
Las páginas no son suficientes para dar cuenta del derroche que genera esta arca abierta.
Por: Manfredo Marroquín *
El caso del Programa de Apoyo Comunitario Urbano y Rural (Pacur) es una pieza más de un rompecabezas que, visto completo, corresponde a la imagen de un Estado clientelar: aquel que ha renunciado a la formulación y desarrollo de políticas nacionales y en su lugar promueve programas asistencialistas, compensatorios, emergentes, cortoplacistas y desarticulados.
La incapacidad de nuestra sociedad de construir políticas nacionales en casi todos los ámbitos, ha provocado que el fenómeno del clientelismo haya pasado a ser la práctica dominante en la vida política nacional.
En un ambiente de esta naturaleza, los espacios y participación política son copados por los adeptos funcionales a este sistema, mientras que las posibilidades de construir políticas nacionales universales, que son las que dan vida a una sociedad próspera y democrática, se van diluyendo, hasta desfigurar por completo el liderazgo de un país y su destino.
El Pacur ejemplifica cómo el clientelismo ha sido adoptado como política del Estado, al ser una iniciativa conjunta del Ejecutivo y el Legislativo. El clientelismo como fenómeno social se da cuando un individuo con mayor poder (el patrón) aprovecha su influencia y recursos para dar protección, servicios o favores a otros individuos (clientes) que los reciben intercambiando con el patrón asistencia, servicios personales, prestigio social o apoyo político electoral.
En este caso los ejecutores son los patrones, mientras que las comunidades beneficiarias, los clientes, escenario que se complementa con los diputados, que al desempeñar un rol de intermediarios obtienen beneficios electorales, pero a la vez pecuniarios.
El diputado, intermediador en la red clientelar, beneficia su imagen electoral frente a los futuros votantes, a la vez que soborna a las empresas ejecutoras. El clientelismo y la corrupción entran a formar parte de una misma ecuación, subordinando el bien común al beneficio privado.
Cada gobierno pone su granito creando programas o fondos específicos, consolidando el modelo clientelar en una sociedad donde ni siquiera se han construido las capacidades para asegurar las funciones básicas del Estado, como la seguridad y la justicia.
El modelo clientelar va generando, a su vez, un sistema paralelo del gasto público que busca evadir los controles institucionales y que en Guatemala ha adquirido proporciones descabelladas a través de la proliferación de los fondos sociales, los fideicomisos, y las ONG ejecutoras de obra pública.
Las páginas de los diarios nunca serán suficientes para dar cuenta del festín y derroche que genera esta arca abierta, donde los justos son una especie de inadaptados, extraños e incómodos seres que hay que desterrar.
* Director de Acción Ciudadana
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DIÁLOGO CRÍTICO Estado, mercado y democracia
La historia guatemalteca demuestra que ni la democracia ni el Estado ni el mercado se han desarrollado plenamente.
Por:
Álvaro Velásquez
Desde esta esquina, quien esto escribe, ha venido abogando porque se reconozca la necesidad de lograr un equilibrio dinámico entre las categorías de Estado, Mercado y Democracia que, lejos de excluirse, se complementan tan sólo si dentro de nuestros esquemas ideológicos prevaleciera el interés por la nación, por los demás, por la paz y por el futuro.
En principio hay que entender que tales categorías son de corte humano, es decir su noción abstracta y aplicación práctica está inserta en contextos sociales/humanos concretos que, además, tienen una determinada evolución histórica.
Esto es, que cuando hablamos de Democracia, Estado y Mercado hablamos de sistemas de relaciones sociales cuya absolutización compartimentada una de otra puede generar problemas porque imperaría el estrechismo ideológico.
Utilizando algunos vocablos de la filosofía griega clásica, se puede definir al Estado como un orden social premeditado (taxi); a la Democracia como un orden social espontáneo (cosmos); y también al Mercado como un instinto vital por la sobrevivencia y la reproducción (caos), categorías que, como puede intuirse, se complementan, aunque ha hecho falta esfuerzos por demostrar su relación lógica.
A pesar de esto, se puede en cambio utilizar elementos de las ciencias sociales para intentar aproximaciones a partir de la realidad guatemalteca. En principio, sostengo que la historia guatemalteca demuestra que ni la democracia ni el Estado ni el mercado se han desarrollado plenamente en nuestro país como para promover condiciones de desarrollo y bienestar para la gente.
El Estado nunca ha sido plenamente republicano ni independiente de sus élites; la Democracia apenas sí ha conocido breves y frágiles períodos de vida, más bien han sido la dictadura, los golpes militares y el fraude los que han prevalecido.
A su vez, el Mercado, esto es, una economía abierta y realmente competitiva, siempre ha estado contaminado por una serie de malas prácticas que los libertaristas muy bien denominan “mercantilismo”, es decir, el conjunto de privilegios económicos que las élites se han autorrecetado por medio del Estado y su influencia en los gobiernos de turno y por si fuera poco, con una economía atada a un puñado de productos dependientes, a su vez, de un solo mercado internacional.
Ante esa historia de acumulación perversa y de competencia sucia, de recurrencia a la represión, y miedo a las mayorías, se impone una corrección institucional que, partiendo de la necesidad de revolucionar el orden existente, se conjuguen los más valiosos y decentes esfuerzos por cambiar estas situaciones, aunque discutiendo los alcances y contenidos del cambio en dichos ámbitos.
Tal será mi propósito en siguientes artículos, discutir ideas en torno a qué implicaría Reestructurar el Estado, Reformar la Democracia y Reorientar el Mercado en Guatemala.
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