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VIDA BREVE Rosalía de Castro
Cuya poesía no es efímera
Por:
Irina Darlée
Ordenando papeles viejos: documentos, diplomas, certificados, encontré mi "enjundioso" discurso de ingreso a la Academia Guatemalteca de la Lengua, correspondiente a la Academia Real de Madrid.
En aquella solemne ocasión (honor que no merecía), he hablado sobre ROSALIA DE CASTRO, su vida y su obra. Rosalía de Castro hacía poesía con el dolor de los seres humanos.
Sus temas eran la emigración de los hombres gallegos atraídos por soles lejanos; el drama de las "viudas de vivos", la soledad de los pueblecitos gallegos, cuyos varones emigraban a América para ganar más dinero.
Mujeres solas, niños solos, acarreando agua y maíz, mujeres fieles al hombre que se ha ido mar adentro. Destinos como los que tienen en la actualidad en los pueblecitos y ciudades de Guatemala, los "mojados", atraídos por mejores salarios de los Estados Unidos.
"Pobre Galicia… tus hijos huyen de ti o te los roban", dice Rosalía en unas estrofas. ¿A caso no lo es también?, "Pobre Guatemala..." Rosalía de Castro hacia versos sencillos y no versos hinchados y su regionalismo, el amor a Galicia ilumina toda su obra y ha convertido su poesía en universal, con la expresión de su sencillez.
La verdadera poesía nunca es efímera, aunque pasan los años y todo se modifica al paso del tiempo.
Los de antaño ya no somos los mismos, nuestra vida deja de ser la misma. Tampoco el río lleva el agua que ya conoce el viejo puente. Miramos una realidad en cuyo fluir nada hay invariable, todo es movedizo y fluctuante, pero en el fondo todo es igual: el mismo drama, los mismos amores y dolores.
La infancia de Rosalía de Castro pasa junto a la madre soltera en su "Huerta de la paz". La madre sueña con conseguir para su hija cultos maestros, pero sus medios económicos son limitados.
La escuela de Rosalía esta frente a un rustico cementerio y Rosalía aprende a deletrear en los epitafios. Luego aprende a tocar la guitarra, salvada al polvo del olvido de un desván de la casa materna.
Su infancia es triste y su salud delicada. Es probable que Rosalía sea la hija de un canónigo. La madre no sabe cómo explicar a su hija la ausencia paterna del hogar, la falta de un apellido paterno.
Y la enfermedad de Rosalía se agrava durante los inviernos. Cuando otras niñas juegan a las muñecas, ella juega a poeta. Su pobreza aviva su comprensión para las necesidades ajenas.
Su origen "pecaminoso" la hace indulgente con las miserias de otros. Su vida en el campo la pone en relación con el pueblo humilde. Es así como se convierte en la poetisa de los humildes, de los sencillos de corazón, de los dolientes y de los desterrados.
Su poesía estila el dolor de la tierra gallega, interroga "¿por qué emigran los hombres gallegos?".
Y su melancolía se acentúa entonces. Capta el dolor de Galicia que indirectamente se asocia con el dolor actual de Guatemala. Es el mismo drama, que en Centroamérica espera quedar plasmado por algunas buenas plumas.
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