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Vida breve: La vida de Oscar Wilde
Su obra perdurará a su vida, que se disipó como humo
Por:
Irina Darlée
En cierta manera continuamos todos atrapados en la densidad de la infancia.
Estoy leyendo unos interesantes datos biográficos sobre el genial escritor irlandés Oscar Wilde, autor de la novela "el Retrato de Dorian Gray" y de un sinfín de comedias y cuentos.
Parece ser que Wilde es hijo del deseo materno. La madre quiso tener una hija y nació Oscar. De pequeño lo vistió de mujer y lo hizo jugar con otras mujercitas.
Oscar y la madre coincidieron en grandes y pequeños detalles, amaban los mismos colores, se quitaban años, decían que eran descendientes de Dante sin serlo, se confesaban de naturaleza rebelde, furiosa y excesiva.
El padre, Mister Wilde, era pequeñazo. Oscar resultó gigantón como su madre. Su pequeño papi con una "casa chica" produce tres hijos ilegítimos y deja en la herencia mental de Oscar este amor a los amores paralelos y clandestinos y el despilfarro.
Si el padre gastó mucho dinero en amantes mujeres, su célebre hijo lo hacía con muchachos.
No quiso ser padre y al nacer sus retoños, se alejó de ellos y de su mujer. Oscar Wilde aspiró a no ser como su propio padre y acabó siéndolo, dejando a sus vástagos también en manos de la madre.
En su adolescencia Oscar tenía un aspecto aniñado y estuvo bajo la influencia total de su madre. Era su hijo preferido y estropeado…
Luego se convirtió en un joven "Dandy". Se casa y a los pocos años sin estruendo, el matrimonio se deshace. Es esteta y su amor al lujo le lleva a la ruina económica.
Wilde se preparaba para vivir como un rey y termina casi mendigando por las calles de París, sin dinero para colocarse unos dientes postizos.
Decía "matamos lo que amamos, acaso lo amamos porque se nos presenta como víctimas". "Las cosas amadas se estropean y envejecen", según él.
El esteta busca la plenitud en la sexualidad variable y encuentra la sífilis y la cárcel. "El amor se paga y el bien se halla en el mal, como el diamante que aparece en la niebla de la mina", para decirlo con las palabras de su biógrafo.
Según el esteticismo Wilde no amaba la naturaleza, "es imitadora del arte y los paisajes son detestables porque están hechos para los malos pintores".
Wilde ama especialmente a las actrices, "mujeres que simulan ser otras mujeres y a veces querrán histéricamente ser hombres".
Wilde proclama que quiere hacer de su vida arte, su destino lo contradice. Sólo a los 32 años, después de efectuar su matrimonio adquiere hábitos homosexuales y se dedica a formar pareja con varones.
Cuando quedó procesado tras un chantaje y encerrado en la cárcel de Reading, cuyo escenario era el infierno, tiene un encuentro con Cristo y escribe, el "Amigo Perfecto". Cuando sale libre, al cabo de un par de años, ya no escribe nada más.
Wilde murió católico. Unos instantes más tarde, su cadáver estalló en gases y líquidos.
Hasta aquí la biografía de Ellmann.
Después del entierro llegan ramos de flores sobre la tumba, cartas póstumas al genio "alado" de parejas gay y buena venta de su única novela el "Retrato de Dorian Gray".
Sobre los escenarios teatrales triunfan sus obras sobre la hipocresía de la burguesía y las alabanzas de sus maravillosos cuentos para niños como el "Principe y el ruiseñor" y muchos otros.
Wilde es un gran y obvio maestro de las letras. La prosa poética de sus escritos es lo que permanece, y no se diluye con el tiempo, perdurará a su vida que se disipó como humo.
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