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Guatemala, viernes 02 de junio de 2006

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Además, en esta sección:

EDITORIAL
El alto costo de la mediocridad

Los esfuerzos de Guatemala para logar un espacio en el disputado campo de la competencia universal, y al mismo tiempo sus limitados avances al respecto, apuntan a la penosa realidad de un país cuyo modelo de educación y de valores ha carecido del propósito de superar la mediocridad.

La globalización y los diversos fenómenos atinentes a la nueva dinámica económica han tomado al país de sorpresa, pues no está preparado en infinidad de campos, como la certeza jurídica, la seguridad ciudadana, la infraestructura y el nivel de ética pública para competir con otras naciones que, gracias a haber superado hace mucho tiempo esos escollos, atraen en la actualidad la inversión extranjera y otros productos de la relación entre naciones que representan beneficios socioeconómicos.

Indudablemente, Guatemala paga ahora los frutos de la mediocridad ancestral, pues la conducta social, casi sin excepciones, ha girado en torno del cortoplacismo, del trabajo al desgano, de la superficialidad y, ante todo, del temor al cambio, porque nadie consideró el costo a futuro de consumir la existencia de la nación en la improductividad y el ocio.

Aún hoy, frente a la disyuntiva patria de desesperezarse o morir, el aparato responsable de hacerla diferente ante el mundo camina, indolente, a paso de tortuga, y parece estar sujeto a un lastre que no le permite apresurar el paso.

Por ejemplo, los diputados conocen la urgencia de emitir las leyes relacionadas con la seguridad pública y carcelaria, el comercio exterior y la transparencia en el pago de impuestos y, sin embargo, se mantienen enfrascados en discusiones estériles, mientras los países vecinos acaparan las inversiones.

Con su mal desempleo, jueces, fiscales, policías y la burocracia en general parecen estar confabulados para consolidar el fracaso, en tanto los políticos son incapaces de articular una visión común de la nación anhelada, de manera que todos caminen hacia ese mismo derrotero, indistintamente de quién se encuentre en el control del Gobierno.

Con sus características naturales y socioculturales únicas en el mundo, Guatemala no se merece este derrotero en que la tiene sumida la indolencia. Ante su potencial resulta un acierto lo expresado alguna vez por el escritor británico Chesterton, de que la mediocridad consiste en estar delante de la grandeza y no darse cuenta de ella.

Seguramente nada cambiará en tanto los guatemaltecos no se decidan a ser diferentes, exigentes, disciplinados; a tener sueños y a luchar por alcanzarlos, a proponerse la excelencia como forma de vida, para hacer las cosas bien, tanto en cantidad como en calidad, y para cobrar característica de liderazgo.

Hay en el mundo suficientes modelos de eficiencia, y su experiencia es gratuita. Imitarlos no deshonra, sino enaltece, porque como se estila decir, no hay mayor pecado en este mundo que conocer al líder y no seguirlo ni imitarlo.

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Fo
Por: fo@guate.net.gt

Foto de portada

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CATALEJO
Derechos humanos y religión personal

Entre los derechos humanos debe estar el de escoger, mantener y pedir respeto a la religión.
Por: Mario Antonio Sandoval

A CONSECUENCIA DE una serie de hechos ocurridos en los últimos meses, considerados por muchas personas como ataques a las religiones, es necesario preguntarse si dentro de los derechos humanos se encuentra en derecho a la religión, es decir a permitirle a cada uno, por decisión individual, encontrar una nueva forma o mantener un conjunto de creencias acerca de Dios, la forma de venerarlo y temerle, y de normas de oración y culto aceptadas por la sociedad. También se debe respetar el derecho de quien no desea creer o no desea ser o continuar siendo una persona religiosa practicante. Ambas posiciones, respetables, además deben implicar el derecho a no ser molestados y sobre todo no ofendidos por su decisión a este respecto.

LA FE ES UNA DE las actitudes humanas más difíciles de explicar y comprender. El ejercicio de una religión es un derecho fundamental y en ese sentido es necesario pensar un poco más acerca de la validez de la tarea de convencimiento, de apostolado para cambiarle a alguien sus creencias, ritos, culto, oraciones y demás. En resumen, toda religión es positiva porque su fin es obtener un mejoramiento de la persona, a través de las creencias en su tarea en la Tierra y en su premio o castigo en la eternidad. Cuando alguien cambia de religión, altera también su cultura, sus tradiciones, porque la manera de comunicarse con la divinidad, y de conceptualizarla, es una de las escalas de medida del avance de una civilización o de una cultura.

EL DERECHO A NO hacer obligatoria la práctica de una religión y a aceptar la multiplicidad de creencias religiosas, debe incluir el derecho a no ser molestado por ello. En ese sentido, el ejercicio de otra libertad fundamental, la de emisión del pensamiento, implica una responsabilidad muy grande al referirse a las creencias religiosas de los demás. El campo religioso no encaja en la serenidad ni en la reflexión cuando está centrada en aspectos puramente humanos, es decir, alejados del dogma o la doctrina religiosa. El derecho individual a expresarse respecto a las creencias de los demás debe ser ejercido con enorme cuidado, si no se desea convertirlo en fuente de división, discordia u odio, porque existe el derecho a ser dejado en paz respecto de la religión.

HACE ALGUNOS MESES, la publicación de caricaturas sobre el Islam provocó serios incidentes. Hoy, la publicación y el estreno de la película El Código da Vinci, así como algunas otras acciones mediáticas y mercadológicas, parecen dirigidas a crear problemas intra e interculturales con base religiosa. Esto es negativo porque puede haber un afán de lucro por medio de socavar las creencias religiosas de las personas, o de afectarlas de alguna manera. Las preguntas obvias se refieren a cuáles son los beneficios de hacerlo, pero también a dónde queda la frontera entre el derecho a ganar dinero, el derecho a practicar la religión escogida y el derecho de las sociedades, analizadas como un todo, a no temer por ataques de gente con creencias distintas.

LA SECULARIZACIÓN del mundo es un avance de la sociedad. La religión y la vida no religiosa no deben estar mezcladas, como ocurrió durante muchos siglos. Pero eso es muy distinto a no aceptar la necesidad del derecho de cada uno a tener una base religiosa personal. Es muy distinto también a no aceptar, una vez abrazada una determinada fe, al derecho y la realidad de otras creencias, de una manera distinta de rezar. A lo largo de la Historia la tendencia ha sido distinta, con las consecuencias trágicas por todos conocidas. Por eso, un avance humano real se relaciona con esa aceptación. La literatura y el cine pueden convertirse en armas de acciones antireligiosas cuya conveniencia es sumamente difícil de justificar por quienes las esgrimen.

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DE MIS NOTAS
Fumando espero

Como dirían los patojos: “Hay que ponerle coco”.
Por: Alfred Kaltschmitt

“Fumando espero la muerte que no quiero”, podría ser el eslogan del día mundial del tabaquismo celebrado ayer en todo el planeta.

Viene a mi memoria esa letra por el famoso cuplé de Sarita Montiel cantado hace 4 décadas: “Fumando espero al hombre que yo quiero”.

La primera oración está atiborrada de verdad. Esperemos la muerte mientras fumamos...

Derechito al ataúd sin pasar por “home”. Es decir, nuestro hogar, el que abandonaremos por haber sido incapaces de dejar el hábito.

Me acuerdo el día que lancé la última “chenca” por la ventana del automóvil.

“Papi, fumar es malo”, exclamó mi hijo Stefan de apenas 4 años, mientras me observaba encender un cigarrillo.

“Sí, hijo, tienes toda la razón”, le contesté, y en un arranque de iluminación con cierto dejo de rabia por la insistencia del chamaco, que no era la primera vez que me lo decía, me invadió una ola de inspiración que hasta el día de hoy perdura.

¿Cuál es esa fuerza misteriosa que penetra el juicio, invade el corazón y motiva al alma a dejar un hábito tan penetrante e invasivo?

Por qué unos pueden dejarlo y otros no? ¿Será tan simple como decir “falta de fuerza de voluntad”? Yo opino que es simplemente “falta de voluntad”. O sea, no queremos dejarlo, pues.

Un vicio capaz de desestimar el consejo médico, desoír la vocecita interna y hasta enfrentar la muerte con tal de gozar un placer efímero y pasajero debe poseer una cualidad intrínseca infernal y diabólica. Es mi tesis.

Si no, veamos lo que está pasando en México, donde “don tabaco” se lleva una persona a la muerte cada 10 minutos por complicaciones vinculadas con el cigarrillo.

Esto significa 147 personas al día y más de 53 mil hombres y mujeres, padres de familia, hijos e hijas, con nombres, apellidos y rostros, al año.

Sólo en Brasil, el mayor exportador de tabaco del mundo, mueren precozmente al año cerca de 200 mil personas por el tabaquismo.

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, cinco millones de personas fallecen anualmente en el mundo por culpa del tabaco.

Se mueren más personas por el tabaco que por guerras. Es la segunda causa de mortalidad en el mundo. Y si continuamos con los mismos patrones, para el año 2020, serán 10 millones de personas las que morirán cada año.

La mitad de los 650 millones de personas que hoy en día fuman, estarán bajo tierra por causa del tabaco. ¿Fuerte, no?

No es por guerras o revoluciones. No es por hambre, ni por falta de medicamentos. No es la tierra, o la escasez de alimentos.

Tampoco es por desempleo o enfermedades ordinarias.

Es por el pinche tabaco llevándose precozmente a la tumba a cinco millones de personas cada año. Y va en aumento...

El impacto económico del tabaquismo es devastador. Un reporte en 1994, estimó en más de US$200 mil millones al año. ¡Y eso fue hace 12 años!

Es fácil entender la razón de esto. En adición a los altos costos públicos de salud por tratar enfermedades ligadas al tabaquismo, el tabaco mata a las personas en el pico de sus vidas productivas, privando a familias de los “generadores de sustento”.

Conozco a una persona cuya muerte la precipitó un enfisema infame que le robó la oportunidad de vivir algunos años más con sus hijos y nietos. Mi padre.

Y tengo queridos amigos que aun mientras escribo esta columna desoyen el consejo obstinadamente.

Parecen estar fascinados y en sintonía con el famoso cuplé: “Fumando espero la muerte que no quiero...”.

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FARO
Gobernabilidad democrática

Nuestro problema radica en el tradicional sistema presidencialista.
Por: Rodrigo Castillo Del Carmen

El Estado guatemalteco se ha resignado a ser una autoridad disminuida. No existe un poder que unifique a la nación, que la integre a partir de sus distintas segmentaciones sociales y étnicas por medio de formación de instituciones respaldadas socialmente y la imposición de una autoridad respetable se haga obedecer por los grandes poderes fácticos de esta época.

Los desafíos de la gobernabilidad provienen de la necesidad de corregir y perfeccionar las instituciones de la democracia. Los partidos políticos, la división de poderes y las elecciones transparentes son una parte del problema. Sin embargo, no bastan para garantizar su solución.

Nuestro problema radica en el tradicional sistema presidencialista, caracterizado por la elección popular del presidente, hegemonía del Ejecutivo en el mecanismo de toma de decisiones y la omnipresencia del presidente en la vida política y social del país.

Este tipo de democracia nos ha conducido a un desequilibrio, ya que el Ejecutivo, por lo general, ha dominado sobre el Congreso y éste no funge con las facultades normativas que se la han atribuido con los cargos.

El presidencialismo siempre ha incentivado acuerdos electorales y no acuerdos de gobierno. La relación Ejecutivo-Legislativo ha llevado en la práctica a que ambos poderes se confundan en el predominio de un partido, un liderazgo, o bien compitan por la concreción legislativa de sus propuestas.

La noción de gobernabilidad está asociada a una capacidad mínima de gestión eficaz y eficiente.

Sin embargo, nuestros aparatos burocráticos son muy ineficientes porque los nombramientos son por filiación política, amistad o compadrazgo y no por capacidad técnica y profesional.

Tampoco existen las carreras administrativas que maximicen la tarea del Estado en sus servicios al ciudadano.

Pero no podemos preocuparnos por la gobernabilidad sin antes asegurar la consolidación del Estado-nación moderno y de la democracia. Los conflictos que se han presentado a través del tiempo han demostrado que estas consolidaciones no han sido exitosas porque hemos adoptado un modelo democrático sin enraizarlo en nuestra identidad nacional, creando conceptos que no obedecen a nuestra realidad debido a la falta de códigos interpretativos mediante los cuales podamos estructurar y ordenar la nueva realidad social.

Debemos dar un salto que nos permita ir más allá de la necesidad de administrar en forma eficiente el orden establecido, lograr que el desarrollo y la modernización como el mercado, el cambio técnico y la competitividad converjan en dirección de los fines de nuestra democracia, que implica la ciudadanía, igualdad de oportunidades y cohesión social, con equidad, justicia y libertad.

Píldora de humor.

-Disculpe, ¿dónde está la calle Montúfar?

-Es la que viene.

-Ah, qué suerte, entonces la espero aquí.

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COLECTIVO MADRESELVA
Día del ambiente

Nos hemos acostumbrado a ver la muerte de la naturaleza y a oler la porquería.
Por: Magalí Rey Rosa.

La situación ambiental de nuestro planeta es tan grave que en algunos países “desarrollados” se están tomando medidas políticas para tratar de detener la destrucción del sistema natural que sostiene la vida.

Alemania, Suecia, Noruega... por ejemplo, son países donde hay una conciencia sobre la importancia del cuidado de nuestra Tierra, que se refleja en que se implementen medidas como el reciclaje y la búsqueda de opciones energéticas más limpias.

No es suficiente, porque son de los países que más recursos consumen también, pero demuestra cierto nivel de comprensión básico de la problemática ecológica.

Aquí en Guatemala, desafortunadamente, la importancia del cuidado de nuestra Tierra no ha calado todavía en nuestros gobernantes, funcionarios públicos, líderes de los sectores poderosos, y tal vez tampoco entre la mayoría de la población.

Perdimos ya casi toda la riqueza de bosques y selvas vírgenes y la contaminación afecta prácticamente a todo el país, pero nadie le da mayor importancia al asunto. Nos hemos acostumbrado a ver la muerte de la naturaleza y a oler la porquería que producimos como nos hemos acostumbrado a la violencia. ¡Como si fuera normal y no hubiera otra manera de hacer las cosas!

Es patético que hayamos perdido casi toda la riqueza natural que hizo de Guatemala un país tan especial, y que eso no conmueva a nadie.

Todavía, si lográramos reaccionar, podríamos rescatar lo poquísimo que queda.

Pero con las políticas y los planes que se están implementando actualmente no nos quedan muchas posibilidades. El paisaje guatemalteco va a ser de inmensas plantaciones de caña de azúcar, palma africana, hule, teca, pino, torres petroleras, minas a cielo abierto, carreteras, carreteras y carreteras, grandes charcos de agua turbia, todos los ríos contaminados y uno por el que van a salir las barcazas cargadas hasta que termine toda nuestra riqueza.

Ahora hasta vamos a refinar petróleo para nuestros vecinos, aunque sea tremendamente contaminante y produzca lluvia ácida, cáncer y locura.

¿Y qué? Nadie va a impedirlo.

Nuestros gobernantes apoyan la entrega de toda nuestra riqueza natural. Las instituciones gubernamentales -el Ministerio de Ambiente, el Consejo Nacional de Áreas protegidas y el Instituto Nacional de Bosques que deberían ocuparse de cuidar nuestros recursos naturales- son responsables directas de la destrucción de los ecosistemas y la contaminación.

Y la mayoría de la población está agobiada, tratando de sobrevivir entre la pobreza y la violencia... ¡Feliz día del ambiente!

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VENTANA
No queremos ser cómplices

“Cada una de nuestras acciones tiene un impacto global”. Jane Goodall.
Por: Rita María Roesch

Me causó una inmensa alegría encontrar que, el pasado 25 de mayo, en las portadas de Prensa Libre y elPeriódico, se publicara la foto de un grupo de jóvenes estudiantes del Liceo Canadiense sentados en el suelo, formando la figura de una ballena en la Plaza de la Constitución con el propósito de pedirle al gobierno que no vote a favor de la caza de las ballenas en la Comisión Ballenera Internacional (CBI) la semana del 16 de junio en la isla caribeña de Saint Kitts y Nevis.

Como telón de fondo aparece una manta gigantesca con la imagen de un cetáceo y la siguiente leyenda: “¡El gobierno de Guatemala no debe votar a favor de la masacre de ballenas! Los guatemaltecos no queremos ser cómplices”. Yo lo reitero. No queremos ser cómplices de la matanza de ninguna especie de estos bellísimos mamíferos marinos.

La actitud de estos jóvenes en contra de la caza comercial de ballenas (prohibida desde 1986 en todo el planeta) nos demuestra que ya existe la presencia de una nueva mentalidad en Guatemala que considera que cada ser, no sólo el humano, sino un animal, un lago, una montaña, un pájaro, es importante de acuerdo co rol que desempeña para preservar la vida en la Tierra.

La interdependencia entre el ser humano y la naturaleza es el eje central de la nueva biología, de la visión de la vida en este tercer milenio. (Leer a Fritjof Capra, Lynn Margulis...)

Japón solicitó al CBI que se levante la veda de la especie de ballena minke arguyendo que existe sobrepoblación (760 mil individuos en todos los mares del mundo). De acuerdo con 63 científicos de 32 países que se reunieron en la Comisión el año pasado, esa cifra no ha sido consensuada ni es indicadora de sobrepoblación.

Para Greenpeace, la presión de levantar la veda de la caza de las ballenas es parte de una estrategia global de Japón para incluir en la caza a otras especies también en vías de extinción.

Espero que Guatemala dé el ejemplo frente a otros países y demuestre que no se deja “seducir por los cantos de sirenas japoneses”. (Canje de votos por generosas donaciones para desarrollo). Sería bueno que la persona nombrada como comisionado por el Ejecutivo vea los videos de cómo se caza a las ballenas. (Estaremos atentos al voto. Será un ejemplo de este gobierno para nuestra juventud.)

Este artículo se lo dedico a los estudiantes del Liceo Canadiense y a la juventud que ama a Guatemala y que está desarrollando una conciencia global que es vital para el futuro de la Tierra. En el poco espacio que me queda, les cuento una historia de Jane Goodall.

(Búsquenla en la National Geographic, diciembre, 1995). Jane es la admirable primatóloga que dio la voz de alarma en el mundo para denunciar que el chimpancé, que es el enlace con nuestro pasado humano, se encuentra en peligro de extinción.

“En el zoológico de Detroit un chimpancé llamado Joe-Joe, se cayó en un foso lleno de agua cuando se peleaba con otro chimpancé. Los chimpancés no saben nadar. Joe-Joe no pudo mantenerse a flote por mucho tiempo y desapareció entre las aguas del foso. Afortunadamente, un visitante, Rick Swope, saltó dentro del foso y sacó a Joe-Joe, que pesaba 135 libras.

Rick regresó a reunirse con su esposa y sus sorprendidos hijos cuando se dio cuenta que el cuerpo de Joe Joe, aún inconsciente, volvía a deslizarse dentro del agua. Rick volvió a rescatarlo.

Pero esta vez apenas tuvo tiempo de ponerse a salvo, porque el otro chimpancé corrió furioso para atacarlo. La escena fue captada por una señora que llevaba una videocámara y fue difundida por los noticieros en todo el país. Cuando le preguntaron a Rick: ¿Qué lo había impulsado a cometer ese acto heroico? Rick dijo: ‘Cuando ví sus ojos el mensaje que recibí fue: ¿Podrá alguien ayudarme?’”.

Estoy segura de que los jóvenes del Liceo Canadiense vieron a los ojos de las ballenas y recibieron el mismo mensaje de Rick. ¿Cuántos más guatemaltecos seremos capaces de ver a los ojos de estas nobles criaturas y pedirle al Gobierno que diga no a su cacería de cualquier especie?, preguntó el Clarinero.

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PERSISTENCIA
“La época de Lucas”

Una de las etapas más negras de nuestra historia: la época de Lucas.
Por: Margarita Carrera

Da mucha cólera que en Guatemala la justicia no haya emprendido acción alguna en contra de los militares que, durante la guerra sucia, cometieron crímenes de lesa humanidad. Mucha cólera que Lucas García haya muerto sin que se le procesara por su temible actuación mientras fue presidente (1978-1982). Únicamente la Audiencia Nacional Española le seguía un proceso por genocidio.

Entre muchos otros, dos hechos terribles están grabados en la historia de Guatemala: 1) la quema de la Embajada de España; 2) las masacres en el área del río Chixoy. 800 fueron los desaparecidos en la década de los 80 por las fuerzas de seguridad en las 23 comunidades que quedaron bajo el embalse de la famosa hidroeléctrica.

La desaparición de estas comunidades fue la causa de la construcción de la represa, ya que ahí no había guerrilla, como argumenta el ejército que llevó a cabo la política de tierra arrasada.

Y aquellos que dieron muerte a tanta gente se pasean tranquilamente por las calles: “No es fácil recordar para los que sobrevivimos... todavía vemos las caras de quienes los mataron en el pueblo, como si no hubieran hecho nada... 268 almas mataron esa vez, hombres, mujeres, niños y niñas de meses.

Ya va año y medio de la resolución de la CIDH y seguimos esperando” (elPeriódico, 27/5/06), dijo Juan Manuel Jerónimo, sobreviviente de la masacre de Plan de Sánchez. Porque dicha Corte dictó sentencia contra el Estado de Guatemala, en la que le obliga a pagar indemnizaciones, reintegro de costos y gastos, así como realizar un acto público de reconocimiento de responsabilidad.

Al menos 400 personas de la aldea Río Negro fueron asesinadas en 1976 (época del gobierno de Laugerud), cuando se inició la construcción del embalse de la represa de Chixoy. Entre 1975 y 1981 la construcción de la represa tuvo un financiamiento de US$900 millones por parte del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo.

Si a los bancos no se les puede demandar sí se puede entablar demanda en contra de Estados Unidos por haber financiado la política de tierra arrasada.

Mientras no se haga justicia, Guatemala seguirá siendo el paraíso de los asesinos, los cuales se remontan a la era del conflicto armado, a la era de Lucas. Según el Remhi (III tomo, p. 90), en 1979 se registraron mil 371 casos de asesinatos y secuestros políticos; en 1980 hubo dos mil 264 casos, y en 1981 se llegó a los tres mil 426 casos.

“Fue como el estallido de una serie de perversiones políticas que habían venido madurando en los períodos anteriores. En la memoria del pueblo guatemalteco estos años perdurarán como una de las etapas más negras de su historia: la época de Lucas”.

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OPINIÓN DE LOS LECTORES
Elecciones: Campaña anticipada

Por: Cartas

Da coraje ver cómo en Guatemala cualquier persona se burla de la ley y todavía se ufana de tener calidad moral. Vemos y escuchamos por toda la ciudad propaganda política de varios aspirantes a la Presidencia, a más de un año de las elecciones. Esto lo que demuestra es el hambre y el ansia de poder.

Guatemaltecos, abramos los ojos y evitemos un desastre mayor que el de Alfonso Portillo.

Desde ya se viola la Ley Electoral, ¿qué se espera para el futuro? Analicen que estas personas aprovechan las coyunturas para figurar políticamente, y ahora se visten de rectitud al hacer propaganda política y hacernos creer a los guatemaltecos que somo ignorantes.

Uno de ellos, Otto Pérez Molina, ahora cita al Congreso a personas que se oponen a su anticipada campaña. Desde ya debería dar su aporte a las autoridades para explicarnos cómo puede ofrecer “empleo y seguridad” y cómo darle seguimiento futuro en su ofrecido gobierno.

Sergio Ordóñez, A-1 54,649

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Inseguridad: Peligran los niños

Un viernes por la mañana, luego de dejar a mis hijos en los colegios, tomo una taza de café y me pongo a hojear uno de los diarios: me encuentro con la noticia de una madre a quien le quitaron la vida en su propio hogar, encontrada por su hijo de 4 años. Mi mente vuela.

El niño, al no sentir su abrazo matutino se levanta, se coloca sus pantuflas y va al cuarto a buscarla, cuando la encuentra en el suelo entre un charco de sangre. Su pequeño cerebro lo hace pensar en ayudarla, se acerca, ve que no se mueve y asustado sale de la casa, y recorre, lloroso, la calle con su pijama y pantuflas a dar aviso. Su mundo ha terminado, la vida nunca será la misma para él. El último recuerdo de su madre, una manta blanca.

Al volver en mí de este tétrico viaje mental, el noticiero matutino irrumpe con la noticia de última hora: ¡Padre es asesinado por sicarios en el barrio El Gallito! Un padre de familia, presto a hacer el viaje que muchos hacemos a diario, con nuestros hijos, había muerto. A pocos metros de él, el cuerpo de su hija de 12 años, una niña que sólo pensaba en entregar sus tareas, en levantarse tarde al día siguiente, en ver a sus amigas en el colegio.

En unos segundos, había dejado de existir, y la cubría una manta blanca, en un extremo, mientras aún se podía observar su pie, con calceta blanca y zapato escolar de cincho y hebilla. En el otro, una mochila escolar repleta de libros que nadie más leerá, una refacción que nadie comerá, y su falda de cuadritos, blusa blanca y suéter.

Un nudo en la garganta me obliga a tomar el último sorbo de café. Pienso... Recuerdo haber dejado a mi hija hace unos minutos. ¿Cuántas mantas blancas más son necesarias? ¿Cuántos hijos tenemos que poner en estos zapatos? ¿Cuántos hijos, hijas, nietos, nietas, tendrán una manta blanca antes de parar este desprecio a la vida, esta inseguridad? ¿Cuántos niños de 4 años tendrán que correr por las calles, en pijamas y con pantuflas?

Jaime Mendoza, A-1 731,355

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Delincuencia: Tierra de impunidad

Amo a Coatepeque, Quetzaltenango, por ser la tierra en que nací, pero no por eso estoy ciega frente a la realidad de mi pueblo. Es triste ver cómo se ha convertido en una tierra sin ley, donde a diario campean los asaltos, robos, asesinatos, extorsiones, maras que cobran impuestos, etc. ¿Qué hacen las autoridades? Prácticamente, nada.

En Coatepeque no hay cárcel, por lo que los policías envían un detenido a Xela, sólo si lo amerita. Me pregunto: ¿qué tiene que pasar para que las autoridades actúen? ¿Cuántas personas más tienen que derramar su sangre? De seguir así, no quedarán más que delincuentes.

Sasha Mérida, zashamerida@hotmail.com

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Burocracia: MP deficiente

Señores Ministerio Público: no les parece que ya es tiempo de que se pongan a trabajar, porque supongo que para eso les pagan y por cierto muy buen dinero, al menos para vivir mejor que cualquier otro trabajador.

Por lo que vemos, ustedes se la pasan sólo de paseo en los carros del Gobierno, y los crímenes que ocurren a diario son solamente un archivo más que ustedes conservan en los casos no resueltos.

Sabemos de memoria la cancioncita esa de las evidencias que recogen en “la escena del crimen”, y nunca resuelven nada, pero no están preparados para tan calificado trabajo o de plano no les importa las vidas humanas que a diario se pierden, pues para ustedes no son más que una página de noticias en nuestros diarios. Pero, mucho ojo, porque el pueblo llegará al límite del cansancio.

Édgar Smith, edgar_smith40@yahoo.com

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Opinión: No más delincuencia

Nos quejamos de la delincuencia que enfrenta Guatemala, se critica al Gobierno y la desintegracion familiar, cuando depende de nosotros mismos saber educar tempranamente a nuestros hijos, el futuro del país.

¿Cómo quieres que sea Guatemala en 20 años? En tus manos está detener la delincuencia.

Claudia Patricia Chávez Aroche, A-1 1.161,544

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Mejoramiento: Dimensión de la vida

El no caer víctima de los pensamientos fijos y del agotamiento, sería suficiente para que la sociedad cambiara su rumbo en la dirección de una Guatemala mejor, en materia de la familia, los deportes, las artes, las empresas y los negocios.

Actualmente, existen varios movimientos culturales que tienen el ideal de cambiar la actitud de los guatemaltecos, por medio de aglutinar el liderazgo, impulsar nuevos proyectos de mejoramiento, promocionar lo bueno que se hace en el país, y, agrupar a las personas creativas y valiosas para la sociedad, de tal manera que se pueda producir un contrapeso a la tendencia de las estadísticas del desarrollo nacional, que nos hacen ver una realidad poco deseable para las futuras generaciones.

Estas acciones son loables y merecen el apoyo de los habitantes del país. Toda sociedad tiene por el orden del 20 por ciento de su población, con ciertas características y actitudes mentales, cuyas acciones se oponen violentamente a cualquier actividad o grupo de mejoramiento.

Se sabe que esas personas tienen tendencias antisociales. Para encontrar la solución debemos percibir otra dimensión de la vida, por medio de visualizarnos: a) emitir órdenes con la certeza de que éstas serán ejecutadas a pesar de cualquier apariencia contraria; b) haber identificado la solución al problema, sin ningún pensamiento contrario, esperado o anticipado. Tener el control total sobre la situación; c) ejecutar nuestra intención; y , d) experimentar espacio ilimitado a voluntad sobre la situación.

Ing. Marco Antonio Arango, colegiado 1,528.

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