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SIEMBRA ¡Violencia!
“Hay ocasiones en que un gobierno debe ser liberal y otras en que debe ser dictatorial: aquí todo cambia y no hay eternidad”. Bismark
Por:
Carlos Zúñiga Fumagalli.
La violencia que vivimos los guatemaltecos es realmente tenebrosa y aumenta diariamente. Los usuarios del transporte público, no sólo conocen ya a los delincuentes, sino que tienen casi el programa de actividades de estos.
¡Como si fuera el horario del Mundial! La impunidad que reina es descabellada y lo peor es que todos la damos por hecho sin exigir respuestas claras.
Los presos somos los ciudadanos honrados que ya no podemos salir, puesto que las calles pertenecen a los malhechores; los muertos somos los que pagamos los impuestos y no los miserables que han sido condenados a la pena capital. ¡Qué falta de cojones!
Los de siempre quieren desarmar al ciudadano honrado vedando nuestro derecho a defendernos, mientras nos dejan a la merced de los asesinos que tienen licencia para matar.
El procurador de los Derechos Humanos y todos sus secuaces critican el “mal trato” que reciben los “pobres” presos y lo “inmoral” que es vestirlos de color naranja mientras nos violan y nos matan.
También critican el fortalecimiento del poder público y pretenden espantarnos con el petate del muerto cuando hablan de la militarización de la PNC para evitar que el Ejército colabore con el combate del crimen que nos acosa a todos por igual. Gobernación hace una buena labor, pero con graduar 250 policías al año y con limitantes legales y de equipo tampoco podemos pedirles milagros.
El Organismo Legislativo pospone para luego del Mundial la aprobación de la ley contra el crimen organizado despreciando la vida de tanto guatemalteco que sucumbe diariamente ante este flagelo.
Un proyecto de ley pávida que no es lo suficientemente drástica: los menores de edad que son asesinos deben ser juzgados como tal, la pena de muerte debe ser ratificada y aplicada, el Ejército debe tener potestad de colaborar con la seguridad pública tal cual una guardia nacional o carabineros italianos, chilenos o españoles, etc.
El Organismo Judicial se pasa el tiempo haciendo política y organizando foros para crear más tribunales burocráticos inoperantes como los agrarios, en lugar de dedicarse a aplicar la ley y administrar la justicia.
Los criminales sólo llegan a “marcar tarjeta” a los juzgados y salen de nuevo a seguir con sus fechorías.
El Organismo Judicial no está cumpliendo con brindar la certeza jurídica necesaria para garantizar la vida y bienes de los ciudadanos. ¡Ya basta de timoratos! ¡Ya basta de violencia!
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