|
Hablando claro: ¡Viva la miseria!
Por:
César García
Opinión
La degradación moral chapina ha llegado a tal grado que justificamos lo injustificable… y llegamos a celebrar la miseria.
_______
Imagínese usted la siguiente conversación entre dos padres de familia pobres, ellos comparten unos frijolitos, con café ralo hecho a base de chingaste, mientras comentan sus vidas:
–Y qué tal vos… cómo te ha ido.
–Pues bien vos, tengo a los patojos pidiendo limosna en La Reforma, y la más grandecita se fue a los Unites… tienen que ayudar vos, y los tuyos, ¿qué hacen?
–Pues fijate que yo estoy viéndomelas a palitos, todo está muy caro, pero hago horas extras… vale la pena, el más pequeño ya salió de sexto y el mayor empezó a estudiar para perito… yo quiero que terminen los estudios.
¿Quién de los dos padres es más juicioso y además prepara a sus hijos para enfrentar la vida? Juzgue usted.
En el plano de nación, encontramos también actitudes similares a las observadas en estos dos padres de familia; existen naciones esforzadas que planifican, trabajan en una dirección, se ponen metas y las alcanzan… esas son las naciones que logran trascender, antes hemos citado ejemplos recientes de éxito económico que ha partido de la visión, planificación y esfuerzo.
Pero también las hay de otro tipo, son aquellas –como nuestra Guatemala– que ni tienen visión, ni planifican, ni norte… y por ende no llegan a ningún sitio, al contrario van a la deriva y son calificadas con epítetos tales como: naciones subdesarrolladas, pobres, tercermundistas o fracasadas… calificativos que son justa retribución a la irresponsabilidad y negligencia de sus pensantes.
Pese a ello, dentro de estas naciones hay gente buena, grandes trabajadores, empresarios dignos y hasta uno que otro buen burócrata que después de intentar hacer algo, se cansa de luchar con la pestilencia y regresa a su actividad privada… pero pese a toda esta gente buena, su entusiasmo, su positivismo y su esfuerzo… la nación no emerge.
¿Por qué? pues básicamente porque no hay cimientos… se ha soslayado lo más importante, el respeto a la persona humana y a sus derechos inalienables; estas naciones tienen como común denominar:
1.- El irrespeto a la vida, 2.- El irrespeto a su Carta Magna y a la ley, 3.- El irrespeto a la propiedad privada, y 4.- Protección a ultranza a determinados grupos que se han beneficiado a base de privilegios y cogobiernos… manteniendo su estatus quo a través de décadas o siglos.
Una forma eficaz de mantener este estatus quo, es descalificando a quien critique el sistema que ha demostrado –sobradamente– haber fracasado; pese a ello, existen tontos útiles al servicio de estos mercantilistas que están prestos a: cantar victoria, decir que todo va bien e incluso cometer la atrocidad de afirmar que todo cambiará… si nuestra actitud cambia, en otras palabras es necesario “jugar” a ser felices… para que las cosas mejoren; pero ¿A cuál actitud se referirán? A la de conformismo, o a la de candidez.
La degradación moral chapina ha llegado a tal grado que justificamos lo injustificable… y llegamos a celebrar la miseria. El ejemplo que llora sangre es la reiterada celebración de las remesas familiares que cada vez son más importantes para le estabilidad del país e increíblemente son parte de los discursos y planes de gobernantes y tecnócratas.
Veamos que significan las remesas familiares… para la familia: significan desintegración, abandono de hijos, esposas(os) y ancianos, significan más niños solos, sin orientación fácil presa del crimen, significan socavar cruelmente la base de la sociedad.
Me animo a proponer una máxima: Mientras una nación cuente con más remesas familiares… ésta es más fracasada ¿Qué le parece? Es más fracasada porque significa que ha sido incapaz de proponer opciones a sus habitantes, de darles posibilidades de desarrollo digno.
El crecimiento de las remesas chapinas debería ser nuestra mayor vergüenza, pues significa que hemos sido efectivos en dos cosas:
1.- Crear sostenidamente miseria, y 2.- Exportar humanos con éxito. Como el padre irresponsable de la historia… nuestra patria niega a sus hijos… un desarrollo integral mínimo.
|