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ATISBOS Alcohólicos anónimos
Basta y sobra con que usted manifieste el deseo de dejar de beber licor, para que el programa de 24 horas de AA funcione
Por:
Jorge Ernesto Fingado
La enfermedad del alcoho- lismo es incurable y de fatales consecuencias en la vida de cualquier ser humano y de cualquier condición social y profesional.
La benemérita sociedad de Alcohólicos Anónimos cumplió, el 10 de junio, 71 años de existencia y, a través de ella, millones de seres humanos se han recuperado de su adición a la droga del licor en cualesquiera de sus presentaciones al consumidor.
Basta y sobra con que usted tenga el deseo sincero de dejar de beber por un término de 24 horas, para que empiece a disfrutar un bienestar personal invaluable, recupere su salud mental y espiritual sin normas ni condiciones religiosas, mucho menos requisitos que en toda sociedad deben cumplirse.
Los AA surgieron a la luz pública un 10 de junio de 1939, cuando el corredor de bolsa de Nueva York, Bill Willson, con ayuda del Dr. Silkword —propietario de un sanatorio para enfermos alcohólicos— reforzó la visión tenida por Bill W. con relación a que contara su experiencia de bebedor problema a otras personas como método certero de experimentar en cada día su alejamiento a la bebida.
Luego vino la charla con otro amigo suyo el Dr. Bob, empedernido profesional que escuchó las experiencias de Bill y comenzaron juntos la gran batalla contra la enfermedad —la que posteriormente fue reconocida por la sociedad médica— mundial, naciendo así a la luz pública el primer grupo de enfermos alcohólicos, quienes con bastantes problemas para mantenerse sin ayuda alguna extraña a ellos, llamaron la atención de la prensa de ese entonces y un reportero inquieto escribió las historias contadas por ellos y divulgó el programa de las 24 horas —base vital de AA— logrando despertar el interés por este maravilloso programa, conocido como “La maravilla del siglo”, debido a que es una revelación de Dios, a quienes en AA se le reconoce como “Ser Superior, como cada quien lo conciba”.
Diez años después, con ayuda de profesionales de la siquiatría, sicología, religiones y la medicina, redactar un programa de recuperación contenido en 12 pasos específicos que van desde reconocerse enfermo alcohólico, admitir su derrota ante el alcohol y que su vida ha sido ingobernable, hasta lograr un despertar espiritual como consecuencia lógica de la práctica en todos los actos de la vida de los 12 pasos.
Luego las tradiciones que también son 12 para mantener unida a la comunidad de AA y hacer funcionar a plenitud los grupos diseminados en Guatemala por miles y en todo el mundo por millones.
Desde esta tribuna del pensamiento libre, saludo con respeto a todos estos valerosos ciudadanos que de ebrios pasaron a sobrios.
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