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VENTANA Conversando con un Ajq’ij
“Todo tiene Muhel. Todo tiene Espíritu”, cantó el Clarinero
Por:
Rita María Roesch
Hace algunas semanas tu- ve la oportunidad de conversar con un respetado Ajq’ij. Ajq’ij significa (en los idiomas mayas) hombre de conocimiento, guía espiritual y guardador del tiempo porque lleva “la cuenta de los días”, del Calendario Sagrado de 260 días conocido como Cholq’ij.
Conversamos sobre la visión que tiene el maya del mundo y de la naturaleza. A mi juicio, el diálogo que sostuvimos fue muy valioso porque perfila aspectos de la espiritualidad de la cultura maya que la gran mayoría de guatemaltecos que integramos el grupo social ladino, ignoramos.
Si queremos construir una nueva conciencia ciudadana en Guatemala, que sea incluyente y justa, es preciso que conozcamos la cultura del maya con el ánimo de respetarla para cambiar nuestra manera de relacionarnos, sin discriminación alguna, porque guatemaltecos somos todos.
El maya de hoy (el que aún preserva la tradición de sus ancestros) mira el mundo de una manera muy distinta como lo miramos los chapines educados desde la visión occidental.
Nuestra visión occidental se sustenta en la física clásica que nos enseñó a ver el mundo y al universo como máquinas y al ser humano como quien ha sido destinado para conquistarlos y dominarlos.
En cambio, el maya maneja la realidad desde una lógica muy diferente a la nuestra. Para él, el mundo y el universo están “vivos”. Su visión es orgánica.
Es similar a la concepción que fundamenta al misticismo oriental. El maya, como el budista, legitiman todo lo que existe. Le dan condición de “ser” a una hormiga como a una estrella.
Tengo el consentimiento de mi amigo Ajq’ij, llamado Junmay, para comentar en voz alta algunos de los temas que fueron surgiendo a lo largo de nuestras charlas.
Junmay abrió la plática diciendo: “Últimamente varios Ajq’ij ab’ y gente de diferentes edades de diversas comunidades han estado soñando símbolos parecidos.
¿Qué símbolos son esos? pregunté “Son imágenes de figuras humanas …de ancianos”. Junmay prosiguió: “De acuerdo a los señores que conocen profundamente la espiritualidad de nuestros antepasados, lo que estos sueños señalan es que llegó el tiempo de pedirle al Corazón del Cielo no sólo por nosotros. Ya no pedirle sólo por nuestros hijos, por sus estudios, por nuestros trabajos. Ahora tenemos que pedir para ellos”.
¿Pero quiénes son ellos? “Es la vida de la naturaleza”. Junmay me miró para observar mi reacción. “Tenemos la gran responsabilidad de pedir por la naturaleza. De desprendernos de nosotros y de dirigirnos hacia ella”. Hacerlo ya. Si “ella”, la naturaleza, está bien, nosotros estaremos mejor. El problema es que la naturaleza está siendo destruida por nosotros mismos y eso es lo que no entendemos”.
“En conclusión”, Junmay hizo un ademán con las manos hacia abajo, “cuando en el seno de una comunidad varios de sus miembros sueñan las mismas imágenes es que los ancestros que forman parte de la tierra, de la naturaleza, están enviando el mensaje a la gente de que debe evitarse la destrucción de las montañas”.
¿Por qué son tan importantes las montañas? “Porque ellas tienen muhel… El muhel de las montañas es muy poderoso”. ¿Qué significa muhel Junmay? “Significa Espíritu. También le decimos Mu, que literalmente significa sombra. Para nosotros hay tres tipos de Muhel o Mu que son muy importantes”, expresó Junmay con firmeza y seriedad. El más importante es el Mu de las montañas, de los cerros y valles. Este Mu abarca a los árboles, a los animales, a las fuentes de agua que son una fuente de energía natural.
Todo tiene Mu para nosotros. Aunque existen montañas que tienen un Mu muy especial que llamamos “yo’ yo’. Eso significa que esas montañas están vivas. Todas las montañas están vivas pero hay algunas que su Mu es muy fuerte y por eso son lugares sagrados”.
¿Cuáles son los otros dos Muheles importantes? Insistí. Junmay sonriendo respondió, “El otro Muhel importante es el de los seres humanos. Y el tercero es el de los difuntos. Nuestro Mu, el de los seres humanos, está ligado permanentemente al de los difuntos. Los difuntos siempre están en contacto con nosotros. Nuestro Mu vale tanto como el de los difuntos”.
Continuaré el próximo viernes.
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