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Argentina vence a Serbia
Toda América festejó ayer la goleada gaucha de 6-0
Por:
Hugo Castillo, Germán Alegría
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| En Buenos Aires cientos de aficionados se congregaron en El Obelisco para festejar el contundente triunfo de la selección de Argentina en el Mundial. (Foto PL: AFP). |
América sigue dando sorpresas en el Mundial de Alemania: a la brillante clasificación de Ecuador, se sumó el gran triunfo de Argentina, que venció ayer 6-0 a Serbia y Montenegro.
Aficionados de todo el continente festejaron el buen desempeño de los equipos latinos.
Los argentinos, que ayer llegaron en buena cantidad al estadio de Gelserkirchen, iban seguros de que su equipo sellaría su boleto a la siguiente fase. Sin embargo, jamás imaginaron que verían el mejor partido de los últimos tiempos, sólo comparado con los de México 1986, cuando Diego Maradona se convirtió en rey.
Como es costumbre desde su arribo a la ciudad alemana, coparon las calles, llenaron de blanco y celeste bares y restaurantes, y algunos sobresalían por llevar camisolas de sus equipos.
La fiebre del Mundial en América toma dimensiones incalculables, y más todavía cuando los equipos de la zona acaparan el protagonismo.
Ese es el caso de Venezuela, un país eminentemente beisbolero, que en los últimos días se ha contagiado con la fiebre mundialista. En los horarios de los encuentros el tránsito en las calles se hace ligero, pues muchas personas están frente a sus televisores en sus trabajos o en sus casas.
Desvelados, pero felices
Ecuador, que el jueves selló su pase a los octavos de final, vivió ayer una extensa celebración, que superó las 10 horas de festejos con bailes, música y alcohol.
Mientras que ayer, la fiesta por el triunfo argentino no se limitó a la afición que estuvo en Gelsenkirchen, sino que se extendió por todo el continente.
Durante los 90 minutos, las calles en Buenos Aires lucieron desoladas, las mismas que habitualmente están abarrotadas por transeúntes. Ayer, el juego de Argentina contra Serbia y Montenegro no tenía competencia, era el suceso más importante.
Una lluvia de papeles acompañada por un concierto de bocinas y cornetas se desató por la capital argentina al sonar el pitazo final del partido, que los habitantes de ese país siguieron en oficinas y bares.
Miles de personas se reunieron en El Obelisco, el ya tradicional punto de reunión para las celebraciones deportivas.
Desolados
Mientras los gauchos festejaban en Alemania, Argentina y todo el mundo, horas más tarde los 35 mil aficionados mexicanos, que presenciaron en Hanover el partido entre México y Angola, y los que se reunieron en el Zócalo del Distrito Federal, a la espera de un triunfo que festejar, se quedaron en silencio, tras el empate sin goles.
El festejo que tenían preparado para la clasificación a octavos de final tendrá que esperar, pero ahora no sólo depende de ellos, sino de lo que haga Angola ante Irán.
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