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Violencia se extiende en Sao Paulo
Queman 65 buses y 10 sedes bancarias durante la madrugada de ayer
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| Policías militares inspeccionan una camioneta de carga en búsqueda de miembros de la banda Primer Comando de la Capital (PCC) a la que se le atribuye la ola de violencia. (Foto PL: AFP). |
Sao Paulo. / Sao Paulo vivió ayer el tercer día de ataques criminales en la ola más violenta contra la Policía en la historia de Brasil, con una secuela de 81 muertos, esparciendo nerviosismo y miedo sobre la ciudad más grande de América del Sur.
Al menos 65 autobuses y 10 oficinas bancarias fueron incendiados la madrugada de ayer.
El director del Departamento de Investigaciones sobre Crimen Organizado de Sao Paulo, Godofredo Bittencourt, dijo que desde el estallido de los ataques hasta ayer al mediodía el número de muerto era 81, al menos 43 de ellos agentes de la Policía.
Los presos de 45 cárceles permanecían ayer amotinados con 195 rehenes en su poder.
Aumenta el temor
En la tarde se percibía el temor en algunas áreas de la ciudad, donde los negocios empezaron a cerrar y los empleados regresaban presurosos a sus domicilios.
“Todos estamos cerrando”, dijo Luciana Bernardes, gerente de operaciones de un elegante restaurante. Alrededor del local, todo lo demás también cerraba.
“También nosotros cerraremos. Estamos con miedo”, declaró Cristina Freitas, vendedora de entradas en un conjunto de salas de cine sobre la concurrida avenida.
El panorama en las calles de la principal metrópoli brasileña era similar al de un paro de transportes, con aglomeración de personas en estaciones debido a que seis de las siete empresas de transporte público que operan desde la zona sur mantuvieron sus vehículos en los estacionamientos, por temor a nuevos ataques.
El patio principal del aeropuerto de Congonhas, en la zona sur de Sao Paulo, tuvo que ser evacuado luego recibir una amenaza de bomba mediante un llamado telefónico anónimo.
Sin embargo, hasta la tarde de ayer se desconocía si la amenaza estaba vinculada con la ola de violencia que azota el estado.
La violencia, que comenzó el viernes por la noche con ataques a puestos y patrullas de Policía, continuó en la madrugada de ayer con más atentados y unas 78 rebeliones, que se han extendido a prisiones de los estados vecinos de Paraná y Mato Grosso do Sul.
Ofrecen ayuda federal
Al mediodía, tras reunirse con el presidente Luiz Inacio Lula da Silva en Brasilia, el ministro de Justicia, Marcio Thomaz Bastos, ratificó el ofrecimiento del Gobierno federal de enviar al estado más rico del país contingentes del Ejército y miembros de la llamada fuerza nacional, un cuerpo élite compuesto por seis mil 414 policías militares y bomberos de todos los estados.
“Si el Gobierno estatal de Sao Paulo consigue resolver esa cuestión, óptimo. Si para resolver esa cuestión pidieran... la presencia de las fuerzas federales, sean ellas cuales sean, el Ejército nacional, la fuerza nacional, la Policía federal.... estará a la disposición”, dijo Bastos en conferencia de prensa en el palacio.
Los ataques, atribuidos a la mafia de presos Primer Comando de la Capital (PCC), que controla decenas de cárceles paulistas, han dejado además 49 heridos entre agentes del orden y civiles, mientras que 91 sospechosos de participar en la ofensiva criminal han sido detenidos.
El PCC fue fundado en 1993 por criminales recluidos en la Penitenciería Taubaté en Sao Paulo y permaneció como un oscuro grupo hasta febrero del 2001, cuando organizó la mayor revuelta carcelaria de la historia de Brasil. Al menos 19 reclusos murieron en las revueltas que alcanzaron una docena de prisiones por todo el estado de Sao Paulo. - AP-EFE-AFP-DPA.
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