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Tranquilidad financiera
“Soy pobre; el dinero no alcanza; sólo esto sé hacer”, son pensamientos que limitan la prosperidad
Por:
Lucy Calderón Pineda
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| Para vivir y dormir con tranquilidad controle sus ingresos y gastos. (Ilustración Prensa Libre, Dennys Mejía). |
Aprender a mantener el control de los ingresos y gastos es necesario para vivir y dormir con tranquilidad.
El principio “puedo, pero no debo gastar más de lo que recibo”, es fundamental para alcanzar libertad financiera. Lo mejor de todo es que no se necesita estar graduado de contador o administrador para hacerlo.
Sólo requiere tiempo, papel y calculadora a la mano, así como el deseo de vivir en paz, dice Víctor Rolando Arreola Muñoz, asesor empresarial y docente de la Facultad de Ciencias Económicas, de la Universidad Rafael Landívar, en Quetzaltenango.
Rompa esquemas
Aunque siempre habrá personas en mejores o peores condiciones económicas, los seres humanos poseen la tendencia a compararse, y éste es uno de los aspectos que pocas veces se considera como causante de mala fortuna.
Sin embargo, lo es. La envidia, celos, avaricia, egoísmo y pereza son sentimientos y prácticas que conducen a la frustración y desastre individual y espiritual, pero también económico, afirma la sicóloga Luky López, de Psicosalud.
Silvia Godínez de Bac, asesora en finanzas, de la empresa Dinámica Empresarial, aconseja que en lugar de estar repitiendo frases como: “el dinero que gano nunca me alcanza”, “no tengo efectivo” o “trabajo sólo para lidas”, lo que debe hacer para sanear sus finanzas es dejar de enfocar su energía en la parte negativa del asunto.
“Mientras la gente se atormente con los síntomas de su enfermedad financiera tales como: el acoso de proveedores y acreedores, carecer de un inventario de mercadería, o perder utilidades, no se tomará el tiempo y cuidado de encontrar la mejor solución”, argumenta la profesional.
También es fundamental dejar atrás el conformismo y el miedo al fracaso. Hay que materializar las grandes ideas y ser competitivo, porque esto obliga a mejorar e innovar. Una forma es explotar el recurso de trabajo en equipo. “¿Ya se puso a pensar que su familia es un equipo? Pregúntese qué están generando como tal”, sugiere Arreola.
¡Manos a la obra!
El primero paso es elaborar un presupuesto. Con este ejercicio sabrá de cuánto dinero dispone para cubrir sus gastos fijos y variables, al igual que sus deudas.
Arreola opina que cuando se está en el proceso de fortalecer las finanzas, los préstamos no son recomendados a menos que cumplan con dos condiciones: primero, que un pariente o amigo se lo otorgue con cero tasa de interés; segundo, que el efectivo se destine exclusivamente para inversiones rápidas y seguras que permitan generar nuevos ingresos, así como para cancelar deudas por las cuales estén cobrándole excesivos intereses.
Sea precavido y acepte su realidad
De Bac señala que del total de sus recursos conviene apartar 10 ó 20% para dividirlo en dos importantesrubros.
El primer rubro es el de reserva (imprevistos) y el segundo de ahorro (inversiones). El resto constituirá la cantidad con la que verdaderamente cuenta para costear sus necesidades.
Llevar un estatus de vida diferente en relación a sus ingresos, sólo le ocasionará noches de insomnio, depresión, ansiedad. Lo ideal es practicar el principio de primero sembrar para luego cosechar, tenga paciencia y verá los resultados, señala De Bac.
Libérese también del tabú de no decir a su pareja cuánto gana, porque esto va en contra de la armonía y convivencia marital.
Haga un fondo común, elabore su presupuesto mensual y permita que su cónyuge e hijos se involucren en el análisis de los ingresos y egresos familiares.
Esto incidirá en que cada uno sea consciente del aprovechamiento de los recursos, haga propuestas para obtener réditos y elimine los lujos o artículos innecesarios, explica Arreola.
Pero si a pesar de sus esfuerzos siente estar en un callejón sin salida, busque asesoría profesional.
Fuentes: Silvia de Bac: 5918-7849; Víctor Arreola: vrarreola@correo.url.edu.gt; Luky López: 2238-3623, extensión 106.
Motive a sus hijos: Los niños y el ahorro
Fomente el hábito de ahorro en los niños reforzando actitudes.
Por ejemplo, por la mañana, obséquiele a su hijo un dulce, pero antes de que se lo coma, motívelo a adquirir otro.
Propóngale que si por la noche, cuando usted regrese a casa, él puede mostrarle el primero, recibirá uno adicional, recomienda el asesor empresarial Víctor Arreola.
Si el pequeño guarda el dulce estará demostrando dominio sobre el deseo de consumo. En caso contrario, reflejará falta de actitud para guardar e invertir. Pero tenga cuidado de incentivarlo sanamente, sin reprocharle nada, ya que podría generar en él ansiedad.
Otra forma de motivarlo es obsequiarle una alcancía o abrirle una cuenta de ahorro infantil.
Piense antes de actuar
Para ser próspero hay que evitar los malos hábitos financieros.
Endeudarse sin tener capacidad de pago o ser el que invita siempre, son acciones que propician el déficit económico.
Limite el uso de las tarjetas de crédito.
Rompa el círculo de prestar dinero para cancelar deudas anteriores.
Comience a ahorrar para tener un colchón financiero que le permita invertir y cubrir imprevistos.
Defina que cosas son necesarias y cuáles son un lujo. Ello le ayudará a priorizar gastos.
En acción
El asesor empresarial Víctor Arreola Muñoz, explica aspectos importantes a considerar para hacer un presupuesto:
Paso 1:
Clasificar los ingresos en dos grupos:
Fijos: Los que siempre se reciben y no varían de un período a otro.
Variables: Los obtiene con frecuencia, pero no puede depender de ellos porque podría dejar de tenerlos.
Paso 2:
Clasificar los egresos:
Fijos: Pagos mensuales de bienes o servicios.
Gastos variables: Son eventuales o imprevistos: consultas médicas, reparaciones en la casa o del vehículo, compra de ropa.
Paso 3:
Identifique las cosas esenciales para vivir y cuáles las innecesarias. Ante cada gasto cuestiónese: ¿es una necesidad, un gusto o un deseo?
Necesidad: Un gasto esencial para vivir: alimentos, vivienda, pago de transporte.
Gusto: Satisfacción de una necesidad básica, pero que podría gastar menos en obtenerla. Por ejemplo, comer en un restaurante de lujo.
Deseos: Son las cosas que nos gustaría tener pero que no son necesidades básicas.
Paso 4:
Analice los egresos: muchas veces el problema no es cuánto se gana sino cuánto se gasta.
Paso 5:
Buscar nuevas fuentes de ingreso: procure no depender solamente de un ingreso, ya que su situación futura puede cambiar, por recortes de personalo imprevistos familiares.
Paso 6:
La solución a sus problemas financieros no siempre será ganar más, sino aprender a administrar lo que posee.
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