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La impunidad como bandera
Marcha de la no violencia contra la mujer se realizó ayer
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| Las mujeres piden, frente a las instituciones de justicia, que se investiguen los asesinatos, que disminuya la discriminación y que se actué en los casos de violencia intrafamiliar. (Foto PL: Esbin García). |
Por Lorena Seijo y Yunuén González
De los 130 asesinatos de mujeres registrados en la capital, sólo se han formulado nueve acusaciones, tendencia que se mantiene en la provincia, por lo que la demanda principal de las organizaciones de mujeres este año es que se acabe la impunidad.
En la marcha que se llevó a cabo ayer en conmemoración del Día internacional de la no violencia contra la mujer, las féminas recordaron que este año suman 580 las víctimas, y que el sistema de justicia sigue sin dar los resultados esperados: la condena de los victimarios.
Tanto es así que, de los 130 crímenes ocurridos este año en la capital, sólo en nueve ha sido detenido el supuesto ejecutor, y apenas en cuatro han sido sentenciados, aceptó Renato Durán, jefe de la Fiscalía de Delitos contra la Vida.
Durán comentó que el principal problema para esclarecer todos los casos de asesinatos de mujeres se debe a la falta de seguimiento en las pesquisas por la escasez de investigadores.
Por ello, el lema de la manifestación de este año ha sido “No más impunidad”.
Las mujeres, agrupadas en la Coordinadora 25 de Noviembre, hicieron peticiones concretas al Ministerio Público, la Corte Suprema de Justicia, la Policía, la Corte de Constitucionalidad y el Congreso de la República.
Pero la mayoría de ellas se puede resumir en que las instituciones del Estado tienen la obligación de establecer los mecanismos para prevenir la violencia contra la mujer, y en el caso de que ocurran los hechos, que sean investigados.
Entre las víctimas que exigieron justicia se encontraba Rosa Franco, madre de una adolescente de 15 años que fue asesinada al salir de su trabajo.
Franco ha tenido que acudir hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos para reclamar que se esclarezca la muerte de su hija, ya que el sistema de justicia guatemalteco no le ha dado respuesta.
“En la concentración de hoy (ayer) queremos destacar que no sólo los asesinatos es violencia contra la mujer; hay muchas otras manifestaciones que si se atajan a tiempo pueden evitar que se dé un desenlace trágico, como los casos de violencia intrafamiliar”, expresó Andrea Barrios, del sector de mujeres.
Más afectados
Pero los asesinatos de féminas generan muchas más víctimas que las que descansan bajo tierra. Los hijos de las fallecidas enfrentan graves problemas, entre los que se encuentra la orfandad.
Según los cálculos que hacen las organizaciones de mujeres, hay alrededor de dos mil niños cuyas madres han sido asesinadas. Esos niños, en estos momentos, han tenido que ser acogidos por sus abuelos o ser traslados a centros de protección del Estado.
“Estos niños enfrentan graves problemas sicológicos, deserción escolar y graves problemas económicos, ya que sus abuelos no suelen estar en edad productiva”, expresó Norma Cruz, directora de la Fundación Supervivientes.
Más del 50 por ciento de las mujeres que han sido asesinadas eran madres, muchas de ellas solteras o separadas. Pero lo que resulta aún más preocupante es que, en el 15 por ciento de los crímenes, alguno de sus hijos fue testigo de la agresión que acabó con la vida de su madre.
“Aunque la muerte del padre es igual de importante que la de la madre, en un país como el nuestro es más probable que los niños se queden solos si es la madre la que ha fallecido”, comentó Cruz.
Cifras
Estas son estadísticas de grupos de mujeres y del MP.
Según la Fiscalía de Delitos contra la Vida, este año investigan 130 crímenes contra mujeres: 96 por arma de fuego, 10 por arma blanca y 24 sin especificar.
Se han presentado cuatro acusaciones por asesinato y cinco por homicidio.
Sentencias obtenidas en tribunales: cuatro absoluciones de sindicados y siete condenas.
Los grupos de mujeres reportan en 2006: 580 asesinatos, 850 denuncias por violación y 10 mil 790 por violencia intrafamiliar.
Historia: Ejecutada por un policía
Marleny Santos murió a causa de los cinco balazos que un policía nacional Civil la asestó en su propia casa, mientras sus hijos jugaban en el patio trasero, el 31 de agosto de este año.
El hermano de Marleny se había fugado con la esposa del agente, hecho que lo enfureció y, protegido por una patrulla de su comisaría llegó a la casa de la víctima para obligarla a darle información. Cuando Marleny le dijo por segunda vez que no sabía dónde se encontraba su hermano, el policía le disparó.
Después de cometer el crimen, el agente salió tranquilamente por la puerta de la casa. Marleny estuvo 20 días agonizando en el hospital, hasta que murió.
El Ministerio Público otorgó la orden de captura, que se ejecutó una semana después de que la víctima muriera.
En estos momentos está a punto de abrirse el juicio contra el ex policía. La aprehensión del agente se propició por la presión que ejercieron las organizaciones de mujeres.
El esposo de la ahora difunta había emigrado a EE.UU., por lo que los niños tuvieron que quedar al cuidado de sus abuelos, quienes no saben cómo explicarles el suceso. Los pequeños encontraron el cuerpo de su madre tirado dentro de la casa.
“Mientras agonizaba, Marleny lo único que nos pedía era que nos encargáramos de sus hijos, su bien más preciado”, contó Norma Cruz, de la Fundación Sobrevivientes.
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