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COLABORACIONES Por amor a Guatemala
Mientras que las autoridades afirman impulsar un programa de civismo para las escuelas, otros plantean que las actividades que exalten el fervor patrio deben ser constantes y no de un solo día.
Educación y ciudadanía
Hablar de valores no es una simple moda, sino una necesidad social.
Por: Floridalma Meza Palma *
Durante las dos últimas décadas la de mocracia se ha afianzado como forma de organización en Latinoamérica. Se ha logrado la adopción de un sistema de reglas y prácticas democráticas y de ciudadanía política; sin embargo, es evidente el atraso de la ciudadanía civil y social. No se puede construir una sociedad democrática con libertad y justicia si no se logra formar la conciencia de los ciudadanos.
Formación que debe centrarse en la práctica de valores cívicos y de convivencia, cultivada desde la niñez en la familia. Los valores contribuyen a que las personas, las instituciones y la sociedad establezcan metas y fines.
El gran desafío cultural y educativo actual consiste en avanzar hacia la consolidación de una verdadera democracia ciudadana. Hablar de valores no es una simple moda, sino una necesidad social que exige respuestas concretas a cómo hacerlos realidad y cómo proyectarlos a los demás, lo cual no es tarea fácil e implica proponer un método para llevar la teoría a la práctica, tarea en que la educación juega un papel fundamental, sin perder de vista que el aprendizaje de los valores y las actitudes es un proceso lento y gradual.
Trabajar en el desarrollo de competencias ciudadanas es tomar la decisión de hacer democracia en el país, formando ciudadanos y ciudadanas capaces de analizar y aportar soluciones que contribuyan a la construcción de una mejor Guatemala.
En este contexto, bajo el convencimiento de que la ciudadanía y los valores son la base fundamental de un Estado democrático para el desarrollo de su población, surge la “Estrategia de Educación en Valores y Formación Ciudadana 2004-2008”, que está orientada a poner en práctica los valores de la ciudadanía en el aula, con la finalidad de formar personas responsables, capaces de una evaluación crítica de su realidad, con profundo respeto por sí mismas y por los demás, confiables, justas, solidarias y sensibles a las necesidades de su alrededor.
El Mineduc impulsa la puesta en práctica de la responsabilidad, el respeto, la solidaridad y la honestidad, por medio del “Proyecto Construyendo Ciudadanía”. La formación ciudadana requiere del compromiso social y ético del magisterio, para facilitar a sus estudiantes el desarrollo de capacidades que intervienen en el juicio y acción moral, facilitando la formación de actitudes para la aplicación y valoración crítica de las normas que rigen la vida, rescatando así valores cívicos y sociales.
La formación del carácter de la niña y el niño depende tanto del maestro como de la familia y demás instituciones de la sociedad.
“El cimiento de la cultura democrática de una sociedad son los valores, actitudes, conocimiento y habilidades compartidos, siempre en desarrollo, que constituyen las competencias de la ciudadanía”.
* Viceministra de Educación
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Reflexiones sobre civismo
Debemos tener presente el amor a lo nuestro, el amor a nuestra identidad.
Por: Heidy Sandoval Ruiz *
“Septiembre es un mes en el cual se intensifica la oportunidad de externar nuestro sentimiento de amor hacia nuestra patria, un sentimiento que se aprende y que se defiende. Septiembre es el mes en el que muchos jóvenes participan voluntariamente en actividades cívicas que promueven el respeto y amor por Guatemala.
Dentro de mi carrera he manifestado la importancia que tiene realizar actividades relacionadas con el civismo, con la nacionalidad. Por eso motivé en el programa de radio Los Amiguitos de Heidy que enviaran dibujos y poemas relacionados con nuestros símbolos patrios y el civismo.
El resultado: más de 500 dibujos que se exhibieron en el Palacio Nacional, los cuales fueron enviados por niños y niñas de los departamentos, que oscilaban entre los 7 y 12 años.
Nuestra niñez está ávida de entregarse, de decir estoy presente y amo a mi país y quiero que se me escuche. Estas actitudes deben tomarse en cuenta, y que tanto padres de familia como maestros contribuyan a una mejor formación cívica de la niñez, enseñándoles cuán importante es cada símbolo patrio.
Los adultos somos los responsables de guiar, de enseñar, de promover todo lo que se relacione con nuestros valores cívicos. Por esa razón debemos aportar nuestro granito de arena en enseñar, en realizar actividades que conlleven ese fervor, ese amor por lo nuestro, ese respeto por nuestra bandera, por nuestro quetzal, por cada símbolo que representa nuestra cultura, nuestra raza, nuestro todo.
Los medios de comunicación social deben unirse y organizar actividades cívicas, seminarios, conferencias que hablen del civismo, de las actitudes de indiferencia de muchas personas.
“Las guatemaltecas y los guatemaltecos debemos fomentar en nuestra niñez la disposición constante de actuar bien, con cortesía y educación, especialmente, respeto a nuestros mayores y símbolos patrios. Estamos a tiempo de poder realizarlo, empecemos a concientizar”.
El civismo no es un valor que dura sólo un mes, debemos tener presente el amor a lo nuestro, el amor a nuestra identidad y a nuestra nacionalidad todos los días del año, esforzándonos en hacer de Guatemala una nación donde todos y todas trabajemos por enaltecerla, por hacerla grande y convertirla en un lugar donde nuestros hijos se sientan orgullosos de vivir y donde todos, sin distingo de raza, color, creencias políticas o religiosas vivamos en armonía pensando y creyendo en una sola cosa... GUATEMALA.
* Coordinadora General Gala de la Canción Guatemalteca
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