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Guerra contra el terror se estanca
Cinco años después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 y tres de la invasión a Irak, los temores a nuevos ataques terroristas están latentes
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| La Zona Cero, el lugar donde se erigían las Torres Gemelas, sigue siendo un enorme espacio vacío que hace recordar el día fatídico. Foto Prensa Libre: Archivo. |
Cinco años después del trauma de los ataques del 11 de septiembre, Estados Unidos se encuentra en el atolladero del sangriento conflicto en Irak, comprometido además en una “guerra contra el terrorismo” que puso en jaque las libertades que definen la identidad del país, refiere un despacho noticioso procedente de Washington.
El 11 de septiembre de 2001, bajo un cielo despejado, 19 piratas aéreos causaron la muerte de cerca de tres mil personas y pusieron fin al mito de la invencibilidad de Estados Unidos desde la caída del imperio soviético a principios de los años 90.
Aquel día, mientras el polvo del Centro Mundial de Comercio cubría Nueva York, el incendio del Pentágono enrojecía el cielo de la capital y un cuarto avión se estrellaba en Pensilvania, “la noche cayó sobre un mundo diferente”, afirmó el presidente estadounidense, George W. Bush.
Unos días después, parado sobre los escombros de las Torres Gemelas de Nueva York, el mandatario se presentó como un jefe de guerra, dispuesto a liderar el debate político interno y las acciones estadounidenses en el extranjero con su “guerra antiterrorista”.
Cinco años después, los primeros éxitos ya parecen lejanos, como la victoria sobre el régimen de los talibanes en noviembre de 2001 en Afganistán, donde recrudeció la violencia en los últimos meses.
El gran fugitivo
El presidente Bush tampoco cumplió su promesa de atrapar “vivo o muerto” a Osama bin Laden, el instigador de los ataques del 11 de septiembre, quien logró escapar de los soldados de EE.UU. pese a los intensos bombardeos estadounidenses en las montañas de Afganistán.
A pesar de no haber detenido al líder de Al Qaeda, el presidente republicano logró una cómoda reelección en noviembre de 2004, no le pesó el que las tropas de su país ya habían sufrido muchas más muertes de lo previsto en Irak, un país al que atacó en 2003 en nombre de la lucha antiterrorista, sin el aval de la ONU.
Los soldados estadounidenses no sólo no encontraron las armas de destrucción masiva que su Gobierno había denunciado para atacar al régimen de Saddam Hussein, sino que tampoco fueron recibidos con los brazos abiertos por la población a la que habían acudido a liberar.
Tres años más tarde, la entrada triunfal de los soldados estadounidenses en Bagdad en abril de 2003 y la posterior declaración de Bush de que la guerra había concluido, sólo son un recuerdo.
Hoy día, regiones enteras de Irak están sometidas a una violencia diaria y la oposición a la guerra no deja de crecer en EE.UU., principalmente en las filas de la oposición demócrata.
Violencia imparable en Irak
Desde 2003, más de dos mil 600 soldados estadounidenses murieron en Irak, mientras tres mil 200 iraquíes fallecieron sólo en la capital en los últimos dos meses, según un recuento de las autoridades iraquíes.
Al mismo tiempo, los tribunales de EE.UU. cuestionaron la legalidad de los medios utilizados por el Gobierno para llevar a cabo la lucha antiterrorista.
La Corte Suprema invalidó los tribunales establecidos por el presidente para juzgar a los detenidos de Guantánamo y el Gobierno tiene dificultades para justificar su programa de escuchas telefónicas sin mandato legal y el uso de la tortura en los interrogatorios.
Frente a las críticas, los partidarios del presidente recuerdan que ningún atentado volvió a perpetrarse en territorio estadounidense desde el 11 de septiembre, mientras las bombas de Al Qaeda sí explotaron en Madrid, Londres, Bombay, Estambul y Bali.
Cuando todavía le quedan más de dos años de mandato y a dos meses de las elecciones al Congreso, Bush perdió parte de su popularidad en las encuestas, aunque tampoco se desplomó, a pesar de las malas noticias provenientes de Irak.
Su secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, sigue en el cargo, pese a las numerosas críticas sobre su gestión de la guerra en Irak, haciendo oídos sordos a los numerosos llamados a la renuncia.
Tampoco sobrevivió a la guerra en Irak y al unilateralismo estadounidense la ola de solidaridad internacional expresada tras los ataques del 11 de septiembre ni la unidad nacional que se rompió para dejar lugar a un país extremadamente polarizado.
La revelación de vuelos secretos de la CIA con prisioneros que aterrizaron en varios países europeos dejó, además, mal parados a muchos de los aliados de Washington frente a su opinión pública. Al final, Bush admitió la existencia de cárceles secretas en el extranjero.
Apoyo incondicional a Israel
Paralelamente, el apoyo incondicional a Israel, incluso en los momentos de más alta tensión en el Líbano, dañó todavía más las relaciones que Estados Unidos trataba de establecer con el mundo árabe, donde varias encuestas revelaron la creciente desconfianza que genera Washington en la región.
En su diferentes discursos después del 11 de septiembre, Bush aseguró que luchaba contra el “eje del mal” constituido por Irak, Irán y Corea del Norte, y también advirtió al resto del mundo que quien “no está con nosotros, está contra nosotros”.
El pánico que se había apoderado del país hace cinco años, alimentado por las alertas regulares del ministerio de Seguridad Interior, ya se redujo, salvo en ciudades como Washington y Nueva York, donde la población sigue siendo sensible a las alertas.
Pero desde el desmantelamiento de un complot contra vuelos de Londres a EE.UU. y a medida que se acercan las elecciones de noviembre, los desvíos de aviones evidencian que el temor persiste.
Un sondeo difundido la semana pasada revela que el 43 por ciento de la población de EE.UU. teme que se produzca un nuevo ataque terrorista en su país.-AFP-AP.
Con problemas alianza antiterrorismo
Al día siguiente de los ataques del 11 de septiembre de 2001, el mundo respaldó a EE.UU. en la lucha contra el terrorismo, pero cinco años después esta unidad se rompió y la política exterior estadounidense tiene dificultades.
“Cinco años después la diplomacia estadounidense no logró aislar a los terroristas, sino a EE.UU.”, aseguró James Dobbins, responsable del Departamento de Estado, con experiencia en Medio Oriente.
La urgencia de un gobierno democrático en Afganistán después de la derrota de los talibanes fue presentada como la primera victoria de una gran coalición que, según Washington, también debía realizarse en Irak, en Irán y con el conflicto israelo-palestino.
Por el momento, y pese a la presencia de un número significativo de tropas de la OTAN y de EE.UU. en Afganistán, el gobierno de Hamid Karzai no logra poner fin a los continuos ataques talibanes.
Irak está, según algunas opiniones, al borde de una guerra civil, a tres años de la caída de Saddam Hussein.
Irán se embarcó en una discusión con las potencias occidentales por su programa de desarrollo nuclear; y las tensiones entre Israel y los países árabes se agravaron con el conflicto en Líbano y el estancamiento del proceso de paz con los palestinos.
En este contexto diplomático bastante sombrío, el gobierno de George W. Bush se encuentra cada vez más aislado.
“La coalición mundial nacida el 11 de septiembre está derrumbándose y necesita ser consolidada”, aseguró Julianne Smith del Centro de estudios estratégicos e internacionales.-AFP.
La marca de Al Qaeda
Tras la mayor acción terrorista de Al Qaeda perpetrada el 11 de septiembre de 2001 en EE.UU., se produjeron otros ataques atribuidos a esa red, desde Bali, Indonesia, hasta el mismo corazón de Europa.
TÚNEZ
11-4-2002. Un ataque suicida contra la sinagoga de la Ghriba en Djerba. El saldo fue de 21 muertos, 14 de ellos alemanes.
INDONESIA
12-10-2002. Un ataque con carro bomba contra una discoteca en Bali mata a 202 personas.
ARABIA SAUDÍ
12-5-2003. Un triple atentado suicida contra un conjunto residencial de Riad deja 35 muertos.
MARRUECOS
16-5-2003. Mueren 45 personas entre ellos 12 atacantes, en cinco ataques casi simultáneos contra restaurantes y hoteles en Casablanca.
TURQUÍA
Del 15 al 20-11-2003. Cuatro ataques suicidas con carros bomba contra dos sinagogas, el consulado y un banco británico dejan 63 muertos en Estambul.
IRAK
2-3-2004. Mueren 180 personas en una serie de ataques contra varios lugares santos chiíes de Bagdad y Kerbala.
ESPAÑA
11-3-2004. Varios ataques contra trenes en tres estaciones de Madrid causan 191 muertos y casi 2 mil heridos.
EGIPTO
8-10-2004. Tres ataques contra lugares turísticos en Taba dejan 34 muertos en su mayoría israelíes.
GRAN BRETAÑA
7-7-2005. Fallecen 56 personas, incluidos cuatro kamikazes, en cuatro ataques suicidas en el metro y un autobús de Londres.
EGIPTO
23-7-2005. Una serie de atentados suicidas contra lugares turísticos de Sharm el Sheij mata a 68 personas.
INDONESIA
1-10-2005. Tres ataques suicidas en zonas turísticas de Bali dejan 23 muertos, entre ellos tres atacantes.
JORDANIA
9-11-2005. Un triple ataque suicida contra hoteles de Ammán mata a 60 personas.
EGIPTO
24-4-2006. Mueren 20 personas y 90 resultan heridos en un triple atentado suicida en un balneario de Dahab en el Mar Rojo.
En Guatemala
Aeronáutica: drástica revisión de pasajeros
Antes de abordar un avión en la terminal aérea La Aurora, los pasajeros deben pasar por cuatro revisiones.
El viceministro de Aeropuertos, José Presa Abascal, informa que han extremado las medidas de seguridad por la alerta a nivel mundial de posibles ataques terroristas y por el millonario robo ocurrido esta semana.
El pasajero debe presentar su pasaporte y boleto aéreo desde que ingresa en el aeropuerto. Una segunda revisión la efectúa la aerolínea con el equipaje, y luego la seguridad aeroportuaria, en el segundo piso, donde se esperan los vuelos. El último examen es en el área de migración, con la revisión del pasaporte y el pase de abordaje.
Recientemente se prohibió el equipaje de mano y, según Presa, en breve tendrán un nuevo equipo de rayos X y cámaras de video de alcance perimetral.
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