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Crece temor a viajar en avión
Controles y temor a ataques convierten los viajes en una pesadilla
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| Pasar los controles de los aeropuertos para abordar un avión es sólo el principio de lo que sufren los viajeros, cinco años después de los ataques del 11 de septiembre. |
Cada vez vuela más gente, pero cada vez es menos placentero subirse a un avión. De acuerdo con despachos noticiosos procedentes de Nueva York, a cinco años de los atentados del 11 de septiembre los aeropuertos son un buen reflejo de las amenazas, los temores y las paranoias que afectan al mundo.
Desde que el gobierno británico anunciara a principios de agosto que abortó un complot para hacer estallar con explosivos líquidos nueve aviones en vuelo a Estados Unidos, la obsesión pasó a ser esa, el líquido. Cinco años después del 11 de septiembre de 2001 la evolución es llamativa: el yogur es ahora mucho más peligroso que un cuchillo.
La discusión acerca de llevar armas en los aviones está superada, porque es un hecho que muchos vuelos en Estados Unidos cuentan con discretos vigilantes armados.
En el intento por anticiparse a amenazas que son en muchos casos tan inasibles como un jabón mojado, se llegó incluso a sugerir poner el foco en aquellos pasajeros que pidan menús especiales.
Un tema relacionado con lo que ahora se conoce como “positive profiling”, apuntar en los controles especialmente a aquellos que se percibe que “encajan” en el “perfil de un terrorista”: joven, hombre, musulmán.
Tras el 11 de septiembre todas las variantes para volar un avión parecieron posibles: desde el “terrorista del zapato” -lo que llevó y sigue en parte llevando a descalzar a los viajeros en los aeropuertos- hasta los líquidos y el peligro de los aparatos electrónicos en la cabina.
En los últimos meses se hablaba de la posibilidad de utilizar teléfonos móviles en pleno vuelo, algo inviable hasta ahora por razones tecnológicas y de seguridad. Pero tras el alerta de agosto, teléfonos y reproductores MP3 se convirtieron, por unos días, en un gran peligro.
Fue entonces que cientos de miles de pasajeros se encontraron recorriendo los pasillos de los aeropuertos británicos con una doble compañía: una bolsa de plástico transparente y un gran desconcierto.
Volar seguirá siendo, por mucho tiempo, motivo de tensión y desasosiego. “Menos espontáneo y más caro”, escribió recientemente el diario The Independent, que pronostica que dentro de cinco años la tecnología “desnudará” a cada pasajero hasta llegar al último de sus poros, al tiempo que examinará cada detalle de su vida personal.
Sensores remotos, escáneres que “traspasarán las ropas del pasajero como si fueran transparentes”, computadoras que estudian “comportamientos extraños” y la biométrica para confirmar que el pasajero es, en efecto, quien dice ser según su pasaporte.
Pero nada es suficiente si se atiende al pronóstico de “The Independent”, que ve a los misiles tierra-aire -”hay más de mil fuera del control de los gobiernos”- como la “nueva ola de ataques contra aviones” en el futuro cercano.
Todo indica que volar seguirá por largo tiempo sin ser un placer.-DPA.
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