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El peatón no cuenta
En la construcción de viaductos y demás obras para la fluidez del tránsito en la capital no toman en cuenta al peatón y menos a las personas discapacitadas
Por:
Conié Reynoso
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| Según la municipalidad, la instalación de una pasarela debe ser solicitada por los vecinos. |
Karla Méndez espera cada día entre 15 y 20 minutos para atravesar el bulevar Vista Hermosa, zona 15, debido a la velocidad de los automóviles y la lejanía de las pasarelas.
“Aquí, de vez en cuando hay policías de Emetra. A veces ayudan a que crucemos la calle, pero cuando no están, es difícil”, asegura Cornelio Santos, quien a diario atraviesa la calle Martí, zona 2.
En esta área hay seis pasarelas, y aunque hay semáforos, poco ayudan a que el peatón pueda pasar de una calle a otra, ya que el tránsito vehicular es intenso.
Alfredo Trinidad, experto en urbanismo, explica que, por falta de planificación urbana, el peatón está expuesto a toda clase de peligros en las avenidas y bulevares.
Salida para automóviles
Agrega que en los últimos años se ha incrementado la construcción de viaductos en la ciudad, pero éstos sólo son una salida al tránsito vehicular. “Estos viaductos se vuelven votos para los funcionarios”, añade.
Trinidad opina que es indispensable que exista una ley que regule el paso de peatones y de vehículos, a fin de evitar muertes por accidentes de tránsito.
El urbanista Alfonso Yurrita coincide con Trinidad y comenta que no existe un plan integral de transporte, sólo planes parciales y proyectos específicos. Lo peor, agrega, es que no hay nada en sistema peatonal.
Añade que los puentes o viaductos no son soluciones para los peatones, pues deben construirse túneles para el tránsito de vehículos, y que la parte de arriba quede liberada para el transeúnte.
Yurrita destaca que hay viaductos en los que las personas no pueden cruzar porque no existe un sistema de interconexión.
Deben solicitarla
Aída Arvizú, vocera de desarrollo social de la municipalidad metropolitana, explica que para construir una pasarela deben solicitarlo los vecinos.
Aunque asegura que previamente se deben hacer estudios técnicos, para determinar si es factible el paso.
Pero si todos los peatones corren riesgo al atravesar calles y avenidas, quienes están en peligro son los discapacitados, según Luz Vargas, del Consejo Nacional de Atención para las personas con Discapacidad (Conadi).
Destaca que ni siquiera en las oficinas públicas se han previsto instalaciones para personas discapacitadas. “Además de pasarelas con rampas, se necesitan semáforos sonoros y señalizaciones Braille, para invidentes”, añade.
La esperanza del Conadi es que se apruebe en el Congreso la ley de accesibilidad, que estipula las normas que deben tomarse en cuenta en las nuevas edificaciones.
Los transeúntes, ajenos a los planes
Entre las obras que no cuentan con un sistema de interconexión para el paso de personas están:
Distribuidor vial frente al monumento a Tecún Umán, zona 13.
Viaducto en las afueras de la Universidad de San Carlos, zona 12.
Puente en Ciudad San Cristóbal.
Los dos distribuidores viales recién inaugurados en la calzada Roosevelt, sobre las 37 y 39 avenidas.
El viaducto que se encuentra sobre el kilómetro 13.5 de la ruta a El Salvador dificulta el paso de personas en horas pico.
La municipalidad capitalina tiene registradas 13 pasarelas y ocho en proceso de construcción.
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