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EDITORIAL El avance de un proyecto de Nación
Uno de los mayores obstáculos que ha afrontado Guatemala desde el retorno a la democracia, en 1986, es la falta de una visión de Nación por parte de los distintos partidos que han gobernado, lo que se ha traducido en múltiples e infructuosos esfuerzos para mejorar las condiciones de vida de la mayoría de guatemaltecos.
Los principales índices con que se mide el desarrollo humano de los países demuestran que Guatemala sigue agobiada por la pobreza y la pobreza extrema, y que no hemos superado los problemas ancestrales de atraso en materia de educación, salud y seguridad, para citar solamente los más severos.
Definitivamente, no es fácil construir un proyecto de Nación y, sobre todo, lograr que los partidos políticos -que están llamados a ser intermediadores entre el poder público y la población- lo asuman como propio y se comprometan a luchar para que se convierta en realidad con el correr del tiempo.
El grupo de 14 personalidades que promovió el llamado “Plan Visión de Nación” logró la integración de cuatro mesas de trabajo para presentar cuatro proyectos específicos: 1) Salud; 2) Educación; 3) Seguridad, y 4) Política de Desarrollo Rural.
El trabajo realizado hasta la fecha ha sido no sólo arduo y responsable, sino absolutamente incluyente y participativo. Los 14 promotores han tenido el papel principal de ser los facilitadores para que la sociedad civil y los partidos políticos discutiesen sobre la búsqueda de soluciones a la problemática nacional.
Ahora se encuentra el ambicioso proyecto en una nueva etapa, en la cual los partidos políticos -que ya participaron en la discusión de los documentos aprobados previamente- deben comprometerse a impulsar esa visión conjunta que permita al gobierno actual y a los próximos enfocar sus planes de trabajo en la misma dirección, para que podamos ver, como consecuencia, cambios sustanciales en el corto y mediano plazos.
Uno a uno se han ido firmando los diferentes acuerdos a fin de que la suma de todos pueda considerarse una especie de “pacto social” que obligue a los partidos políticos a comprometerse para que haya legislación adecuada, presupuestos idóneos y esfuerzos encaminados específicamente a combatir el subdesarrollo socioeconómico en el que ha vivido por siempre nuestro país.
Nadie ignora que la sociedad guatemalteca muestra profundas diferencias intersectoriales, pero este tipo de esfuerzos demuestra que hay esperanzas de cambio, porque, en medio de la tempestad y la oscuridad que a veces nos envuelven, se produce la luz de esperanza de los grandes acuerdos.
Es posible que, por el momento, el “Plan Visión de Nación” no sea más que el inicio de algo grande. De la actitud de toda la sociedad, y particularmente de los partidos políticos, dependerá que se convierta en realidad.
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