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EDITORIAL Intensa lucha en el seno de la ONU
Guatemala y Venezuela libran una de las luchas más intensas que se han dado por un puesto como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, y la habilidad diplomática y las alianzas importantes podrían ser las que decidan el país ganador en la etapa final del proceso que concluye el próximo 16 de octubre.
En los últimos días han tenido lugar dos actividades importantes. Por un lado, la reunión en Cuba de los No Alineados, a donde Guatemala acudió para intentar neutralizar la fuerza venezolana en este bloque de naciones, y por el otro, los discursos en el seno de las Naciones Unidas de los mandatarios de ambos países, Óscar Berger y Hugo Chávez, respectivamente.
A diferencia de su colega sudamericano, Berger tuvo un discurso proactivo y poco confrontativo, pero su buen tacto diplomático se perdió en posteriores declaraciones a la prensa sobre el tema de la elección.
Sin embargo, Chávez fue exageradamente agresivo y antinorteamericano, lo que puede restarle más que sumar votos en esta carrera que se anticipa muy cerrada en su definición.
La postura que asuman los países europeos más influyentes podría provocar también que la balanza se incline más o menos a favor de los dos contendientes, sobre todo, si se toma en cuenta la influencia que algunos de ellos pueden tener en determinadas zonas geográficas, especialmente en África, Asia o el Caribe, lugares en los que Venezuela espera contar con apoyo masivo de votos.
La diplomacia guatemalteca ha tenido pocos logros a lo largo de su historia en la ONU, aunque ya se logró en una ocasión la presidencia de la Asamblea General.
Venezuela ha intentado presentar la candidatura guatemalteca como apadrinada e impulsada por Washington, en un afán de desacreditarla y radicalizar su posición entre los países pro estadounidenses y aquellos que adversan particularmente la política exterior del presidente George W. Bush.
Los voceros guatemaltecos en esta batalla diplomática se han esforzado en descartar que seamos simples peones de Estados Unidos, a pesar de lo cual hay un hecho que indudablemente pesa, y es que muchos de los votos que se obtengan llegarán por las gestiones estadounidenses con sus países aliados.
Chávez, quien está inmerso en otra lucha doméstica para perpetuarse en el poder por medio de elecciones, apuesta al sentimiento antinorteamericano de muchos países y aspira a tener una mayoría de votos con el apoyo fundamental de los países No Alineados.
Una derrota para Chávez podría tener efectos negativos en sus ambiciones personales, de la misma manera que una victoria le ayudaría a consolidarse y proyectarse en el plano mundial.
Para Guatemala, es una oportunidad para presentarse ante el mundo como un país pequeño que puede hacer aportes a la paz mundial.
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