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EDITORIAL Acción cruenta, pero necesaria
Una acción cruenta, pero necesaria, fue realizada ayer por el Estado guatemalteco, al enviar a fuerzas de seguridad combinadas a recuperar el control de la granja penal Pavón y lograr con ello el primer paso para enfrentar la terrible realidad del sistema penitenciario nacional, que desde hace varios años ha estado a merced del crimen organizado, problema al cual este periódico se refirió, por coincidencia, en las ediciones del domingo y de ayer mismo.
Al enfrentarse con armas de alto calibre a las autoridades, siete de los reos más peligrosos murieron en la acción, efectuada en las primeras horas de ayer.
Es importante señalar que lo ocurrido es similar a lo que se habría hecho en cualquier país democrático con un eficiente y cimentado estado de Derecho. Por esa causa, la Procuraduría de los Derechos Humanos y representantes diplomáticos manifestaron su comprensión a la necesidad de actuar como lo hicieron las autoridades, es decir, dentro de los parámetros permitidos por la ley.
La recuperación de las instalaciones es sólo el primer paso para una remodelación general. Le sigue realizar las acciones necesarias para que la población reclusa no sobrepase la capacidad, así como la demolición de casas y covachas, el control de las comunicaciones de teléfonos con el exterior y la reinstalación de la disciplina y el orden, sin corrupción ni ninguna clase de privilegios ni de prebendas, que habían llegado a extremos casi increíbles.
Es importante, además, realizar una investigación profunda de las autoridades de los diferentes presidios del país, donde es urgente llevar a cabo acciones tendientes a recuperar el control del Estado y también para que las cárceles dejen de ser centros de enseñanza del crimen, en vez de lugares donde quienes así lo deseen puedan reintegrarse a la sociedad y a sus familias.
La acción de las autoridades debe ser vista como un esfuerzo para liberar a los ciudadanos comunes y corrientes de los efectos del crimen organizado que había tomado esa cárcel como refugio y, además, como centro de operaciones delincuenciales de todo orden.
No cabe duda de que las fuerzas del orden actuaron luego de un plan cuidadosamente preparado durante un buen tiempo, y gracias a ello se logró que no hubiera bajas dentro de la población reclusa ajena a estos grupos, que era la primera víctima de los desmanes de los capos que mandaban en Pavón.
Independientemente de que en otras ocasiones el Gobierno haya merecido críticas por acciones equivocadas, en este caso es indudable que la mayoría ciudadana apoya a las autoridades, porque el beneficio de los efectos de la toma de Pavón puede alcanzar a la totalidad de los guatemaltecos.
Es un buen primer paso cuya única crítica justificable es la de no haber sido realizado con antelación por los regímenes que decidieron ver hacia otro lado y no enfrentaron un problema que amenazaba la misma existencia del Estado. Pocas horas bastaron para acabar con un cáncer que se forjó en años. Eso demuestra la importancia de la voluntad política.
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