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COLABORACIÓN Las chicas
Muchas mujeres, hombres y niños son buscados, elegidos y capturados o secuestrados.
Por:
Leonel Guerra Saravia
Últimamente, nos están dando a conocer que la Policía está haciendo incursiones en los clubes nocturnos en busca de trata de blancas. Esto no es por casualidad, sino porque Estados Unidos dio a conocer que le preocupa que en Guatemala aún no se está haciendo un mayor esfuerzo para combatir ese flagelo.
Se calcula que 15 mil personas pasan por nuestro país para explotarlas sexualmente. Las secuestran en diferentes países, las venden y trasladan hacia los centros de prostitución, con el objetivo de comerciar con ellas, en contra de su voluntad. Desaparecen, nadie las encuentra, no tienen documentos porque se los quitan, están encerradas, aisladas, torturadas e incomunicadas.
La esclavitud sexual era común en la Inglaterra victoriana del siglo XIX. El ejército imperial japonés, durante la Segunda Guerra Mundial, secuestraba jóvenes para convertirlas en esclavas sexuales para los soldados en campaña.
Según las fuentes, en Estados Unidos, cuando se identifica a las víctimas de un caso de tráfico ilegal, el Gobierno las ayuda a regularizar su condición de inmigrantes, les brinda apoyo y asistencia para reconstruir sus vidas en el país a través de diferentes programas. Entre lo que influye en este problema está la pobreza, el desamparo, el desarraigo, la impunidad con que operan estas redes, la ignorancia, la falta de educación, la violencia familiar, la búsqueda de salida de tanta miseria y hambre.
La trata de blancas cambió de nombre, y actualmente se le llama tráfico de personas, incluyendo mujeres, hombres, niños, que son buscados, elegidos y capturados o secuestrados. Entre su objetivo está la explotación sexual o prostitución, el trabajo no remunerado o mal remunerado, servicio forzado, la servidumbre, la esclavitud y la extracción de órganos.
Hay muchos niños y niñas muy pobres, fáciles de llevar y hacer desaparecer, o bien se los compra por poco dinero a padres muy pobres, se los revende a los proxenetas de los prostíbulos.
En Guatemala si se quiere combatir este tráfico de personas, debe corregirse aparte de incursionar en prostíbulos. Desde luego, el Ministerio Público debe aplicar la ley a los dirigentes de esa mafia, y no sólo a los empleados de esos centros de prostitución que sacan la cara, tampoco actuar de manera ilógica y meter a la cárcel a las prostitutas, que son las víctimas de dichos mafiosos.
Me extraña que de tanta agrupación femenina que dice velar por las mujeres, sólo se preocupen por llegar a ser presidentas, diputadas, alcaldesas, etc., y no tengan acciones para detener la trata de blancas.
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