Logo

Guatemala, jueves 09 de agosto de 2007

img
img
img
img
img
Ejemplo: dd/mm/aa
img img
logologo
img img
img img img Guatemala, jueves 09 de agosto de 2007 img img imgimg
spacer
img img

Económicas

Economía y Desarrollo: Empleo, en busca de “El Dorado”

Opinión: Dr. Tomás Ricardo Rosada

El sábado 4 de agosto recibí la amable invitación de los organizadores del evento “Voto por Guate” para moderar uno de los cuatro foros con representantes de partidos políticos en el tema de empleo.

Los otros tres foros fueron sobre educación, salud, y seguridad. Asistieron representantes de nueve agrupaciones políticas (ANN, CASA, DCG, EG, GANA, PP, PU, UNE, URNG-MAIZ).

La discusión tratamos de enmarcarla y motivarla alrededor de eso que muchos guatemaltecos hemos llegado a percibir algo así como “El Dorado”, aquel lugar mítico en América del Sur que se suponía tenía grandes reservas de oro y que los conquistadores buscaron con tanto empeño atraídos por la idea de un lugar con calles pavimentadas del preciado metal, y en donde era algo tan común que hasta se despreciaba.

Ciertamente, algo así nos está sucediendo con el tema empleo en Guatemala. Seguramente todos quisiéramos vivir en una sociedad donde todos encuentren trabajo cuando salgan a buscarlo, y puedan disfrutar de los beneficios que da un empleo estable y bien remunerado.

Pero la realidad nos demuestra que estamos bastante lejos de lograrlo.

Tanto así que el tema hasta es oferta de campañas políticas, objetivo de proyectos de cooperación internacional, motivación de jóvenes y adultos para seguir estudiando, pero aún así no hay cómo detonar un círculo virtuoso que lo genere en cantidades y calidades superiores a las actuales.

Pasemos una revista rápida a ciertas cifras y se va a dar cuenta de lo que trato de decirle.

Los que saben del tema empleo clasifican a la población según si participa o no en el “mercado laboral” (participar quiere decir estar en edad y disposición a trabajar). Y al grupo de los que participan los llaman “población económicamente activa (PEA)”, que en el caso de Guatemala suman aproximadamente cinco millones de personas.

Eso quiere decir que poco menos de la mitad de nuestra población estaría teóricamente en capacidad de trabajar, devengar un salario o una renta, y por consiguiente llevar bienestar a su hogar.

Ahora bien, toda esta población esta distribuida en distintos sectores de la actividad económica: agricultura y ganadería, comercio, industria manufacturera, administración pública, transporte, etc., y como es natural, se reparte en cantidades muy distintas.

Para darle un ejemplo, los sectores que más emplean personas se las distribuyen más o menos así: cuatro de cada diez trabajadores están en la agricultura, dos de cada 10 trabajadores van al comercio, uno o dos de cada 10 van a la industria manufacturera.

Cuando contrastamos estas cifras de participación en el mercado laboral contra el ingreso nacional que proviene o que se genera en esos mismos sectores la historia se comienza a poner interesante porque aproximadamente Q2.20 de cada Q10 provienen de la agricultura, Q2.50 de cada diez del comercio, y Q1.30 de cada diez de la industria manufacturera.

Si a las cifras anteriores superponemos temas de informalidad y subempleo vemos que la agenda de empleo es ciertamente compleja, estructural, y de largo plazo (¡como muchos otros problemas nacionales!). Aquí solamente quisiera detenerme en un par de datos, se estima que por lo menos siete de cada 10 trabajadores de la PEA están en el sector informal.

Pero esos mismos siete informales se distribuyen de manera desigual de acuerdo a su nivel de escolaridad, pues nueve de cada 10 trabajadores con escolaridad primaria o menor laboran en actividades informales, mientras que solamente dos de cada 10 con educación superior corren ese riesgo.

Los tres párrafos anteriores ya nos susurran al oído algunas lecciones. En primer lugar, si el objetivo de política fuera la generación de empleo, por lo menos en el corto plazo es claro cuáles son lo sectores de la Economía que más están capturando a nuestra población económicamente activa (regrese tres párrafos arriba si no los recuerda).

En segundo lugar, a juzgar por la contribución que esos mismos sectores hacen al ingreso nacional vemos que no necesariamente donde se emplean más trabajadores hay más generación de riqueza. En otras palabras, tenemos un tema de productividad que hay que enfrentar.

Y finalmente, es claro que dentro de las acciones que se pueden tomar para reducir la probabilidad de que un trabajador o trabajadora caiga en informalidad, subempleo, y/o desempleo está la educación de nuestra fuerza laboral.

Sin embargo, esta es una inversión que toma varios años hacerla y de la que tienen que participar tanto los gobiernos de turno, y diseñar sistemas educativos en coherencia con las señales que mandan cifras como las aquí discutidas.

Pero también los hogares y las empresas, al reconocer el valor de la educación de niños y niñas por igual, exigir enseñanza de calidad y con pertinencia que armonice con su entorno. Queda pendiente la pregunta ¿qué hacer con el empleo en el corto plazo? Aunque lo cierto es que de no atenderlo con una visión más estratégica seguiremos viendo al empleo en Guatemala como nuestro mítico “El Dorado”.

Además, en esta sección:

 

Copyright © 2000 - 2007 Prensa Libre, S.A. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

 

img img
spacer
Ciudad Guatemala
15°C Min, 24°C Max
Principalmente soleado.
 
img
img

US$1.00 Q 7.62134

img
img