|
Doce preguntas a una enfermera
“Es mucho más que saber inyectar. La enfermería exige vocación, entrega y bondad”: Ingrid de Padilla
Por:
Lucy Calderon Pineda
 |
| “Parte de nuestro trabajo es hablar con la gente para obtener datos suyos, de su familia y comunidad”. - Ingrid de Padilla, subdirectora de la Escuela Nacional de Enfermería. (Foto PL). |
“Ser enfermera no es fácil. Los humanos somos muy complejos y el éxito de esta profesión está en comprender a la gente para poder cuidarla. No basta con saber inyectar”, dice Ingrid Figueroa de Padilla, subdirectora de la Escuela Nacional de Enfermería de Guatemala.
Según su experiencia, para practicar la enfermería se requiere paciencia, tolerancia, conocimiento de los síntomas de las enfermedades, liderazgo y seguridad, pues hay que saber dar instrucciones y actuar en momentos cruciales. Además, se necesita aprobar la asignatura universitaria de lenguaje. ¿Por qué? Esta es la primera de las 12 preguntas.
1. ¿Por qué es tan importante la asignatura de lenguaje para una enfermera (o)?
Es indispensable mantener una buena relación con el paciente. Debe existir empatía y diálogo. Las enfermeras y enfermeros consideramos a una persona como un ser bio-psico-social, a quien se le debe atender. Ingresar a un hospital es algo traumático, así que nuestro papel es ayudar al paciente a que se adapte lo mejor posible.
Además, parte de nuestro trabajo, aunque de tipo administrativo, está dirigido a la familia del enfermo. Cuando sale del consultorio con sus recetas, también hay que “traducirle” las indicaciones del médico.
2. ¿Cómo afecta al paciente la manera en que se comunica la enfermera (o)?
Con el sólo hecho de entrar sonriente a la sala de un hospital y saludar con voz amable se logra empatía. Con gestos cordiales también es posible ganar la confianza de la gente y se obtienen beneficios. Hemos detectado que muchas enfermedades necesitan simple comunicación para aliviarse. La gente requiere conversar porque el sentir apoyo contribuye a su recuperación.
Si la persona sale de un centro asistencial satisfecha por el buen servicio recibido, mejora. El 50 por ciento del alivio lo provee la medicina y el resto la atención del médico o la enfermera (o).
3. ¿Por qué hay enfermeras que hacen mala cara a sus pacientes?
Existe deshumanización de la atención (consulta externa) y del cuidado (pacientes internos en hospital). Detesto que traten mal a la gente, porque si uno decidió optar por esta carrera, no hay que tratar agresivamente a las personas.
Nuestra filosofía dicta que hay que atenderlas sin distinción de sexo, credo, color ni aspecto económico. Claro, en la mala actitud afecta el inadecuado sistema de salud que tenemos. No le dan importancia a esta profesión: se carece de reconocimiento social y ministerial. En los hospitales públicos dejan a una enfermera y dos auxiliares hasta con 50 pacientes.
4. ¿Cómo anda el sueldo de una enfermera (o)?
La remuneración suele ser baja. La necesidad hace que una enfermera (o) trabaje en dos o tres lugares, haciendo más de tres turnos diarios. El desgaste físico incide de forma negativa en la motivación y en la concentración.
5. Entonces, ¿se pierde la vocación?
Quienes tienen vocación son más tolerantes, pero son pocas las enfermeras alegres que uno encuentra.
6. ¿Cómo detectan la vocación en quienes desean ingresar a esta escuela?
Es difícil medirla. La mayoría de veces ésta se observa durante los primeros años. Por eso, les preguntamos por qué desean convertirse en enfermeros. Según sus respuestas, detectamos quiénes serán buenos profesionales. Es un buen indicador que mencionen el interés por conocer y tratar gente. Hay quienes desean profesionalizarse porque en casa tienen un pariente enfermo.
En cambio, otros revelan que les atrae la idea de vestir de blanco y trabajar en un hospital. Algunos dicen que reprobaron el examen de medicina. A estos últimos les ofrecemos disculpas, pero no los aceptamos, porque se frustrarán en el camino. Ya hemos tenido varias experiencias.
7. ¿Qué es lo más difícil para aquellas enfermeras o enfermeros que carecen de vocación?
Aprender a limpiar a las personas adultas cuando ya no controlan esfínteres. Esto, aunque es desagradable para cualquier persona, lo es todavía más para quien no tiene el deseo sincero de ayudar.
8. ¿Cómo afrontar este tipo de situaciones, que igual son difíciles para quien tiene vocación?
Aprende uno a respirar con la boca (risas). En realidad uno se acostumbra. Pero ante todo, uno debe enfocarse en que alguien necesita ayuda.
9. ¿Cuál es la mayor aflicción que ha notado en los pacientes?
La preocupación por el dinero los mata. Muchas veces a una persona le aflige más pensar cómo comprará los medicamentos o con quién dejará a sus hijos mientras lo operan. Esto ocasiona mucha tensión, pero si alguien le explica la situación y le ofrece apoyo emocional, las cosas mejoran.
10. ¿Cómo guardar el equilibrio para no sufrir con el paciente y mantener la calidad de atención?
Margaret Newman es una doctora en enfermería que habla de la expansión de la conciencia. Ella dice que a más conocimiento y convivencia con la gente que sufre, uno aprende y esto nos hace trascender. Si veo a alguien con dolor, no lloraré a la par, pero sí me acercaré a brindarle apoyo.
Esto es básico. Y aquí es donde se reafirma que el sistema de salud del país no es funcional, porque si los demás compañeros de trabajo me ven conversando con un paciente, creen que estoy perdiendo el tiempo.
11. ¿Cómo alivia una enfermera (o) la carga de dolor que le transmite un paciente?
En la medida en que la enfermera (o) ayuda, libera tensión, aunque también son importantes las actividades lúdicas, practicar ejercicio y tomar los descansos respectivos.
12. ¿Cuál es la recomendación para verificar si una enfermera (o), que contrató para atender a un pariente en casa, hace un trabajo efectivo?
La ventaja de contratar a un profesional es que en cualquier emergencia sabrá qué hacer. Pero antes de hacerlo, pida referencias y que tenga sus documentos en orden.
En las escuelas de enfermería o en el colegio de médicos puede averiguar si está graduado, porque a nivel de licenciatura tenemos que colegiarnos.
En el caso de los auxiliares de enfermería, que cuentan con un diploma de tercero básico y 10 meses de preparación, están registrados en la Dirección General de Servicios de Salud.
Cuando contrate a su enfermera (o), obsérvela, pues esto es muy importante: fíjese en la manera en que trata a su ser querido y la forma en que le administra los medicamentos. Un profesional está capacitado para hacer su trabajo con técnicas adecuadas.
Una carrera de servicio
Ingrid de Padilla tiene 25 años de ejercer como enfermera y 12 como docente de la Escuela Nacional de Enfermería. Tiene una Maestría con énfasis en el cuidado del paciente crónico.
En Guatemala existen tres escuelas nacionales de enfermería: en la capital, Quetzaltenango y Cobán.
Pertenecen administrativamente al Ministerio de Salud, pero académicamente, desde el 2003, a la Facultad de Medicina de la Universidad de San Carlos.
“Fueron 38 años de lucha para lograr esta adscripción”, dice Ingrid de Padilla, subdirectora de la Escuela Nacional de Enfermería.
Quienes desean cursar enfermería deben someterse a las pruebas de ingreso de la Usac. La carrera está dividida en tres niveles: técnico, licenciatura y maestría.
En cada semestre los estudiantes (90% son mujeres y 10% hombres) reciben 12 semanas de teoría y ocho de práctica. El ejercicio profesional supervisado lo efectúan durante seis meses en puestos de salud del país.
|