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EDITORIAL La CC mantiene riesgoso atraso
Los integrantes de la Corte de Constitucionalidad siempre deben tener en mente que sus decisiones son muy serias, porque se trata de la máxima entidad legal en el campo de la interpretación de nuestra Carta Magna y, por tanto, sientan precedentes que luego son utilizados para casos parecidos.
En ese sentido, es explicable que la respuesta a las consultas que se le hacen no sea inmediata, pero ello no significa que el tiempo no sea uno de los principales factores por tomar en cuenta.
Sin embargo, cuando las consultas son fáciles porque poca duda puede haber para responderlas negativa o positivamente, la respuesta debe darse lo antes posible, y entonces es reprochable que se asuman medidas dilatorias.
Este es el caso de la consulta realizada por el alcalde Álvaro Arzú en cuanto a que la autonomía municipal no tiene límite alguno y que, por tanto, lo que decidan las corporaciones edilicias tiene absoluta preferencia sobre todo lo demás.
Esto es importante señalarlo porque el meollo del asunto no es el horario de los transportistas, como indican los seguidores de la comuna, sino es uno más profundo y fundamental. De hecho, un dictamen favorable a las pretensiones del alcalde Arzú atentaría contra la unidad de la República, posibilidad que los magistrados de la CC pueden y deben entender perfectamente por su preparación académica y jurídica.
En los últimos dos días se ha hablado mucho acerca de la participación del licenciado Alejandro Maldonado Aguirre en la CC, como factor fundamental para que el dictamen sea favorable a causa de que en el pasado ha existido una directa relación política y personal con el alcalde capitalino. Incluso se ha mencionado que esa es la verdadera razón para que la discusión del caso haya sido atrasada en dos ocasiones y deba esperar hasta el miércoles.
Jurista de primer orden, político avezado, pero sobre todo una persona consciente de la necesidad de que las decisiones de la CC se apeguen al espíritu de la ley fundamental del Estado, Maldonado jamás podría poner su prestigio en riesgo a causa de este asunto, porque en todo caso más cercana a él debe ser la corrección jurídica que una amistad personal.
Su tarea es simple para quien la ve no sólo desde fuera, con la perspectiva de quien se interesa por el espíritu de la ley: presentarse a la CC y dictaminar en contra. Al hacerlo, cimentará su historial positivo y, de hecho, salvará al andamiaje legal y jurídico del país.
La CC debe tener claro que los atrasos en este caso son riesgosos, porque el dictamen es la base para tomar decisiones. Mientras los magistrados dictaminan, no se pueden realizar las sesiones cuyo objetivo sea encontrar equidistancias entre los puntos de vista de los involucrados, lo que no se hizo a causa de la actitud de la municipalidad capitalina.
La equivocada consulta que ocupa ahora la atención nacional debe ser resuelta lo antes posible de manera negativa, para evitar que quede resquebrajada la organización del Estado tal y como es ahora, es decir, tal como debe ser.
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DE MIS NOTAS La cuestión de fondo
La Ciudad de Guatemala ya rebasó su capacidad de carga vehicular.
Por:
Alfred Kaltschmitt
Si para algo sirve una prensa libre es para traer a la palestra pública los diversos temas que generan interés y polémica. Es parte de la música democrática que quiere que todos toquemos en la banda.
En este caso, quiero referirme a la controversia que ha despertado el conflicto entre los transportistas de carga pesada y la Municipalidad de la Ciudad de Guatemala por las restricciones vigentes en los horarios, lo cual motivó acciones de hecho por parte de algunos de los transportistas, y por parte del Gobierno, un acuerdo ministerial que le traslada la competencia de la administración de tránsito al Departamento de Tránsito de la Policía Nacional Civil, para que “implementen dentro de su jurisdicción municipal, disposiciones relativas al escalonamiento de horarios para la circulación de vehículos las cuales deberán realizarlas con la opinión favorable (sic) del Departamento de Tránsito de la Dirección General de la PNC”.
Como este acuerdo ministerial viola la autonomía municipal, la alcaldía interpuso un recurso en la Corte de Constitucionalidad (CC), y argumentó que un acuerdo ministerial es inferior en jerarquía al Código Municipal y que el procedimiento legalmente correcto para cambiarlo es por medio de un decreto legislativo. En los próximos días, la Corte aclarará quién tiene la razón.
A la Municipalidad de Guatemala le asiste la razón respecto de su legítimo derecho por preservar su autonomía municipal (art. 253 constitucional), al amparo de la misma Constitución y el Código Municipal. Y debe primar el interés jurisdiccional de la municipalidad capitalina, en el interés de nosotros, los vecinos, a quienes a final de cuentas, se debe.
La regulación es necesaria, puesto que por sentido común, al no haber una disposición, autoridad o ley que norme, tiende a primar el caos.
Finalmente, la Muni tiene la razón... tarde o temprano, el transporte de carga pesada debe circular en un horario nocturno.
Si debe primar el bien común en su realización, como fin supremo del Estado –como insistentemente se menciona–, el Gobierno deberá hacerlo, respetando el debido proceso, que es promover una enmienda en el Código Municipal, la cual requiere el voto de la mayoría calificada de diputados.
En todo caso, por principio y por la ley, debe prevalecer un criterio que asegure la gestión administrativa descentralizada, en el marco de un genuino respecto a la autonomía, la cual debe fortalecerse y respetarse. Sin embargo, es también mi opinión que para llegar a ello es necesaria la construcción de consensos.
La Ciudad de Guatemala ya rebasó su capacidad de carga vehicular. La congestión es insoportable. La mayoría de sus habitantes pierde un mínimo de dos horas diarias transportándose de sus casas a sus trabajos. El costo que esto tiene para la economía en términos de horas/hombre perdidas es enorme.
Después de que la CC resuelva, es importante y vital que, mientras no exista expansión horizontal (más carriles) de las vías principales de acceso; un Anillo Metropolitano (parcial o total) que interconecte con más efectividad los puntos de embarque, desembarque y tráfico naviero y aéreo; un sistema de horarios de producción, trámite, autorización, embarque y trasiego para la planta industrial del país, como para migrar a un horario nocturno más desarrollado que facilite horarios en la misma jornada para el transporte de carga, es necesario el “diálogo" (no con terroristas) y la construcción de consensos, que sin menoscabar la autonomía municipal, nos lleven a todos a comprometernos con crear soluciones de mediano y largo plazos, además de alternar con soluciones de corto plazo donde no salgamos afectados quienes vivimos, comerciamos e invertimos en el país.
Construyamos consensos sin hacer la guerra. En la guerra no caben más que los ataques.
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RERUM NOVARUM Iglesia y humanidad
Hay una dimensión evidente de la Iglesia, especialmente para quien está fuera de ella.
Por:
Gonzalo de Villa
La Constitución Gaudium et Spes, uno de los grandes documentos del Concilio Vaticano II, tiene entre sus primeras frases aquella que dice: “Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en el corazón de la Iglesia”.
La Iglesia aporta buenas noticias al mundo y ese es el corazón de la evangelización como tarea primordial de la Iglesia. La Doctrina Social de la Iglesia tiene que estar en el centro de la misión de la Iglesia, porque si no, corre el riesgo de ser percibida como periférica o marginal a la misión de la Iglesia.
Hay una dimensión evidente de la Iglesia, especialmente para quien está fuera de ella. Es la que se percibe más desde las ciencias sociales o desde los medios de comunicación social. Es la cara pública de la Iglesia como institución eclesiástica o como entidad social con presencia junto a otras instituciones que van desde los Estados hasta las empresas.
El peso de su autoridad y el influjo de sus opiniones pueden resultar muy importantes en el conjunto social. La Iglesia habla, la Iglesia dice, la Iglesia se manifiesta. En unos países, eso puede ser muy impactante, mientras en otros el peso de las opiniones públicas de la Iglesia es mucho más modesto. Siendo necesaria, esa no es, sin embargo, la dimensión más importante de la Iglesia.
La semana pasada el papa Benedicto XVI exponía, en el Día de la Asunción, un texto de San Agustín que merece ser citado: “Toda la historia humana, la historia del mundo, es una lucha entre dos amores: el amor de Dios hasta la pérdida de sí mismo, hasta la entrega de sí mismo, y el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios, hasta el odio de los demás”.
En esa frase aparece claramente a mi juicio la ubicación precisa de la vocación de la Iglesia en el mundo, entendida, eso sí, en esa dimensión agustiniana de Iglesia como ciudad de Dios. La apuesta de la Iglesia al afirmarse como experta en humanidad, tal y como señalara en memorable frase Pablo VI, es la de ubicar su misión no simplemente como el esfuerzo evangelizador privado de las conciencias y de los individuos, aun cuando esa sea la fuente primaria del accionar de la Iglesia, sino como servidora de la verdad en la iluminación de las conciencias, pero también de los foros públicos.
En los últimos 40 años, el diálogo entre Iglesia y culturas contemporáneas ha sido un ejercicio no exento de tensiones y desencuentros. La Iglesia ha tratado de mostrar un rostro de poseedora de la verdad que en muchos ámbitos públicos –pienso en el laicismo primermundista– es rechazado casi por principio.
Reflexionar sobre el impacto de ese rechazo en la humanidad actual, así como reflexionar sobre el impacto de los nuevos modos de expresarse los fundamentalismos religiosos, es probablemente la tarea intelectual más importante para la Iglesia Católica hoy por hoy. Esa tarea no puede darse al margen del diálogo con otros. Ese diálogo es en el fondo llevar la causa de Dios ante la racionalidad humana. Es preguntarse también sobre las consecuencias para la racionalidad humana en su dimensión práctica, es decir, en cómo se conduce la humanidad hoy en sus grandes fuerzas y procesos, de lo que significa el olvido de Dios o la grosera manipulación de su nombre.
La Doctrina Social de la Iglesia puede ser un foro adecuado para reflexionar y debatir sobre el futuro de la humanidad como causa de Dios o como ignorancia de Dios. Es, por ello, mucho más que un recetario de respuestas, aunque algunos, para bien o mal, así la quieran ver.
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HOMO ECONOMICUS El nuevo enfrentamiento
Arzú volverá a salir airoso.
Por:
José Raúl González Merlo
El Gobierno y la Muni se enfrentan de nuevo. ¿Cuál de los dos es competente para regular el horario de circulación de vehículos pesados en la Ciudad de Guatemala?
Pareciera evidente que es la Muni, pero el Gobierno quisiera que no fuera así. La Corte de Constitucionalidad tendrá la última palabra, pero creo que el Gobierno volverá a ser derrotado legal y políticamente.
El reciente “paro” de transporte pesado y la intervención del Gobierno para “solucionarlo”, pasando por encima de la autoridad municipal, acaparó titulares de prensa y comentarios en las columnas de opinión. “Prepotente”, fue el calificativo dedicado al alcalde por no querer “dialogar” con los transportistas, quienes protestaron contra las restricciones de circulación al parar operaciones.
Las pérdidas por la mercadería no transportada se acumularon y los siempre noveleros chapines corrieron a llenar los tanques de sus vehículos, acabándose en pocas horas el combustible de las gasolineras mientras el Gobierno garantizaba que no habría problemas de abastecimiento.
A pesar de lo que los columnistas critiquen respecto del carácter y personalidad del alcalde; a pesar de la sospechosa cercanía del “paro” con las elecciones generales, la fortaleza política del alcalde Arzú se sostiene.
Álvaro Arzú ha demostrado a sus críticos que los capitalinos están más interesados en su capacidad para entregar resultados que en su “estilo gerencial”. Pareciera que valoran más a un alcalde dispuesto a poner en riesgo su capital político que a las buenas y estériles intenciones de diálogo de un presidente.
Y vaya que Álvaro Arzú tiene bastante capital político para arriesgar. Ni las molestias causadas por el proyecto del Transmetro han representado una amenaza a sus aspiraciones de reelegirse, como muchos vaticinaron. El disgusto provocado entre aquellos que nos movilizamos en carro, al perder un carril en la calzada Aguilar Batres, ha sido compensado con la seguridad y comodidad ganada entre los usuarios del Transmetro, que nos superan en número.
No cabe duda de que el alcalde mantiene frustrados a todos sus detractores. No consulta ni busca consensos. Ignora a sus críticos. Identifica un problema y, para bien o para mal, se lanza a atacarlo. Esa fue su actitud cuando de presidente concluyó la firma de los acuerdos de paz, desmonopolizó las telecomunicaciones y, más recientemente, apoyó a que su partido votara en contra de la Cicig.
Mientras esa actitud se mantenga y sus consecuencias agraden a la mayoría de los capitalinos, nos guste o no, Arzú seguirá perdiendo encuestas de popularidad y ganando elecciones…
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PUNTO DE ENCUENTRO Premio B’atz’
En este primer certamen se recibieron obras escritas en ocho idiomas.
Por:
Marielos Monzón
Si la diversidad cultural que nos caracteriza se viera como una fortaleza, otro gallo nos cantaría. En nuestros años de escuela se nos acerca a la literatura indígena con un dejo de nostalgia y con una visión de pasado. Con suerte se lee el Pop Vuh, el Memorial de Sololá o el Rabinal Achí, y parece que allí termina el aporte de los pueblos indígenas, cuando en realidad su riqueza lingüística y literaria es permanente.
Claro está que el racismo perenne que nos caracteriza nos ha metido en la cabeza que los que leen, piensan y escriben lo hacen solamente en español.
Por eso, la creación del Premio de Literatura Indígena B’atz’ resulta sumamente importante. Hace unos días, al escritor k’iche’ Leoncio Pablo García Talé y al autor kaqchikel Miguel Ángel Oxlaj Cúmez les fue concedido el primer lugar de este certamen por sus obras B’ixonik tzij ke u,k’ulaj kaminaquib’ (Canto palabra de una pareja de muertos), y Rutaqikil Ri Sarima’ el Sarima. También se premió a Manuel Raxulew Ambrosio con el segundo lugar, y se otorgaron cinco menciones honoríficas.
Las obras de una altísima calidad literaria reflejan que, a pesar de la negativa histórica al reconocimiento oficial de los idiomas nacionales, éstos están más vivos que nunca. Por eso, la iniciativa del escritor Rodrigo Rey Rosa, de donar el monto que se le otorgó cuando recibió el Premio Nacional de Literatura del 2004 a la creación de un certamen literario indígena debe ser apoyada, fortalecida y continuada.
Para esta primera edición del Premio, Rodrigo contó con el apoyo de Adesca, del programa de Estudios Centroamericanos de la Universidad Estatal de California, de la Editorial F&G Editores y de reconocidos escritores, investigadores y profesionales indígenas que conformaron el jurado.
A partir de ahora, debe ser el Estado, a través de las instituciones encargadas, el que se comprometa con este espacio. Pero también debemos ser las y los guatemaltecos, que conformamos los diversos pueblos, quienes seamos capaces, a partir de reconocernos diferentes, de construir relaciones interculturales respetuosas sobre las que se edifique un nuevo Estado.
Como escribe Carlos Montemayor en la introducción del libro Ajkem Tzij: “Escritores como Ak’ab’al, que provienen de ese antiguo mundo profundamente resguardado en las montañas, bosques, selvas o costas de nuestro continente, nos exigen penetrar en esa otra realidad que desconocemos, entender que esa cultura, que esa alma indígena vive y respira a nuestro propio lado…”.
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HORIZONTES ¿Autonomía municipal?
El problema es más profundo.
Por:
Francisco Beltranena
El debate sobre el recurso de inconstitucionalidad total general contra el acuerdo gubernativo 1339-2007 ha comenzado a tocar uno de los puntos más sensibles y neurálgicos que sobre el devenir del Estado de Guatemala se ciernen.
La historia, una en la que el actor principal es el actual alcalde de la Ciudad de Guatemala, Álvaro Arzú Irigoyen, comienza a dar visos de convertirse en una nueva zanja que limite el desarrollo para todos los guatemaltecos, y no necesariamente en un conflicto entre autoridades municipales y del Ejecutivo.
Al decir que don Álvaro Arzú es el principal actor, lo digo porque hay que recordar que fue durante su gestión como presidente constitucional de la República, en compañía del ministro de Gobernación, Rodolfo Mendoza Rosales, cuando se emitió el acuerdo gubernativo 44-98, que permitió la organización de Emetra y de la PMT, dentro del marco regulador de la Ley de Tránsito en vigencia.
Las restricciones de horario impuestas por la Corporación Municipal de Guatemala al transporte pesado durante las horas pico, la reciente huelga del transporte pesado y la publicación en el diario oficial del 1339-2007 son el marco aparente en el que se desarrolla el conflicto constitucional.
Sin embargo, y sin pretender ser constitucionalista ni mucho menos, el tema trasciende el nuevo conflicto entre la Ciudad de Guatemala y el gobierno central, porque, de establecerse constitucionalmente que el municipio de Guatemala tiene razón, cualquier otra municipalidad podría actuar de acuerdo con lo que crea su mejor criterio y eventualmente generar una total anarquía dentro del territorio nacional.
Si llevamos a lo ridículo el argumento que defiende la Municipalidad de Guatemala, podríamos, a manera de ficción, imaginarnos que, por ejemplo, el municipio de Villa Nueva –por excelencia industrial– privilegiaría el transporte pesado en detrimento del transporte particular, y las restricciones de circulación la tendrían los carros en las horas pico, y la libertad de paso, los tráileres y camiones. Si el argumento es válido para la Ciudad de Guatemala, indiscutiblemente lo tendría que ser para el caso ficticio que inventamos para Villa Nueva.
Sin embargo, el texto constitucional nos puede servir para formarnos una mejor idea: “Art. 1. El fin supremo del Estado es la realización del bien común. Art. 131. Por su importancia económica en el desarrollo del país, se reconoce de utilidad pública y por lo tanto, gozan de la protección del Estado todos los servicios de transporte comercial y turísticos, sean terrestres, marítimos o aéreos, dentro de los cuales quedan comprendidas las naves, vehículos, instalaciones y servicios”.
Si la honorable Corte de Constitucionalidad otorgase amparo provisional a la Municipalidad de Guatemala, sería previsible una serie de efectos, entre ellos, de los que se me ocurren: se violentarían normas constitucionales y ordinarias; se fortalecería la posición de las municipalidades, en cuanto a la emisión de disposiciones de observancia general (facultad que únicamente tiene el ente originario de la competencia, en el presente caso, el Ministerio de Gobernación, por intermedio del Departamento de Tránsito).
Se generaría una anarquía en el país, en cuanto a que cada municipio estaría reglamentando disposiciones de observancia general en materia de tránsito; se daría una pérdida del control de la autoridad y competencia por parte del ente originario de la competencia, que este caso es el Ministerio de Gobernación.
Si España ha padecido con el tema de las autonomías, y a veces parecería que refleja la forma invertebrada a la que de ella se refiriera José Ortega y Gasset, Guatemala estaría mostrando una debilidad peor, debido a la falta de fortaleza de sus instituciones. Como vemos, el problema es más profundo que el simple hecho de la disputa.
Se trata de un diferendo constitucional, uno que pone en peligro la misma esencia de la organización del Estado guatemalteco, y cuyo fallo puede abrir a tenebrosas manifestaciones de autonomía que resultarían en un estado total de ingobernabilidad. A veces, escondidos en lo que parecen berrinches de las autoridades electas, se encuentran temas de gran profundidad que los guatemaltecos conscientes deberían conocer.
Total, lo único que está en juego es nuestro país. ¡Hasta la próxima!
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SIEMBRA Reflexión ética
Chan Yen: “Debes estar atento, no preocupado o perturbado”.
Por:
Carlos Zúñiga Fumagalli
Recientemente se inició una campaña cívica para concienciar a la ciudadana sobre la responsabilidad que implica el derecho de votar. Realmente, la campaña de Foro Guatemala es algo más que esto: es un mensaje claro y bastante crudo para el elector sobre las consecuencias que pueden resultar de votar por individuos que tengan algún nexo con actos fuera de la ley.
Felicitaciones a esta entidad cuya conformación es verdaderamente representativa de nuestra sociedad y que claramente ha logrado el consenso de muchos guatemaltecos sobre temas de verdadera trascendencia nacional, como definitivamente es la falta de seguridad y el bombardeo constante del crimen organizado por penetrar nuestras instituciones democráticas.
“Si usted vota por un narcotraficante, usted es un narcotraficante”, es uno de los mensajes de dicha campaña, acompañado de imágenes en donde se aprecia la violencia que este tipo de actividades genera como parte de su actuar cotidiano. Algunos podrán criticar los mensajes de crudos; sin embargo, no veo por qué algo así puede molestar a quien no tiene nada qué ocultar, a menos que le quede el guante.
Los mensajes llaman a los ciudadanos a no votar por aquellos candidatos de quienes pueda existir la más mínima duda de que tengan nexos con el crimen organizado; ya sea en el narcotráfico, lavado de fondos sucios, secuestros, pandillas, extorsiones, corrupción, contrabando, trata de blancas y menores, y cualquier otro acto ilícito.
Constantemente, en esta su columna, hemos compartido sobre la “doble moral ciudadana”, que por un lado exige al Estado el control del crimen y la violencia, y por otro voltea la cara cuando es expuesta al mismo, en lugar de denunciarlo.
En el peor de los casos, no sólo se es cómplice por omisión, sino muchos incluso participan de la actividad criminal al recibir prebendas producto de la misma o realizar negocios que son parte del mismo crimen. Lo que es correcto y legal, lo es; lo que no, simplemente no lo es, sin excusas ni pretextos, puesto que ante el crimen y la sociedad, el fin jamás justifica los medios.
La reflexión ética que genera dicha campaña es claramente dirigida al votante en lo individual, ¡sí!, a usted y a mí.
Llama a que reflexionemos sobre nuestra responsabilidad ante el enemigo social más amenazante de nuestros hijos y nietos: el crimen y su violencia. No demos nuestro voto a sus testaferros, o seremos juzgados por la historia.
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OPINION DE LOS LECTORES Trabajo infantil
Por:
Cartas
La infancia es una etapa para jugar, aprender, crecer; un tiempo para que los niños y las niñas tengan la oportunidad de desarrollar sus habilidades. Sin embargo, la mayoría de niños y jóvenes no tienen esas oportunidades en Guatemala.
Un alto porcentaje de niños y niñas en el país trabaja desde las primeras horas de la mañana, vendiendo flores, dulces, periódicos, o lustrando zapatos, bajo el sol o la lluvia. En muchos casos, los padres de ellos sólo esperan en sus casas el dinero que los niños lleven de sus ventas.
En algunos extremos, los niños trabajan para su propia alimentación y supervivencia, pues no cuentan con ningún familiar.
También se tiene el caso de que muchos jóvenes, ante las necesidades de sus familias, abandonan sus estudios y empiezan a trabajar, para ayudar en lo económico. Esto hace que Guatemala esté subdesarrollada y sin visión para un mejor futuro.
Glenda Adaliz Morales Hernández, glenda59-69@hotmail.com.
• No nos quejemos
Me dio tristeza leer que el 57 ó 67 por ciento de la población reprobaba la administración del presidente Óscar Berger, porque parece que los guatemaltecos no estamos contentos con nada.
Si se hace, malo, y si no se hace, también. Un ejemplo: se dice que la educación es mediocre, pero cuando se quiso cambiar el currículo, la mayoría se opuso.
He platicado con guatemaltecos que viven en EE.UU., y la mayoría se quejaba del horrible aeropuerto que teníamos, tras compararlo con otros; igual con las carreteras. Y ahora, que ya se ha invertido en ambas cosas, se critica la cantidad de dinero gastado.
Presidente Berger: lo felicito por lo que hizo, y entiendo que no se puede cambiar un país en cuatro años, pero los pequeños cambios son mucho más que nada.
Milvia Vásquez, milviaesmeralda@yahoo.com.
• Caras nuevas
¿Por quién no votaré? 1. No votaré por partidos que hacen exceso de propaganda y publicidad. Sólo en ello se puede deducir cuánto esperan recuperar si llegan al poder.
2. No votaré por el mismo partido que nos gobierna actualmente; debe haber cambio. 3. No votaré por los partidos que han demostrado irrespeto al comenzar su propaganda antes de lo ordenado por la ley.
4. No votaré por partidos que tienen en sus filas diputados que han hecho viajes sin justificación. 5. No votaré por partidos que sólo han depurado afiliados cuando sale a luz que son corruptos.
Sólo con imaginar cuántos mafiosos más habrá dentro de sus filas, es un dato que hay que tener en cuenta. Sepamos discernir por quién no votar. Que nuestro voto castigue a quienes, con gastos multimillonarios de propaganda, pretenden llegar al poder para su beneficio.
Arturo Rodríguez. A-1 421,135.
• Estudiantes en riesgo
Pandilleros están extorsionando planteles educativos en Villa Canales. En uno de éstos se han empezado a recibir llamadas para exigir grandes cantidades de dinero, con la amenaza de que, si no se cumple, tomarán a un niño y le harán daño.
Como madre de familia estoy muy asustada, ya que no sé cómo lo estarán tomando las autoridades de ese plantel. Urge la presencia del Gobierno para impedir una tragedia.
Martha E. Pérez Domínguez, meperezd@yahoo.com.
• Cifras no auditadas
En varias publicaciones de prensa, en opiniones de columnistas y en otros comentarios se da a entender que los ahorristas del Banco de Comercio depositaron su dinero en la Organizadora de Comercio. No hay nada más erróneo que esto.
Fuimos a un banco aparentemente monitoreado, en 16 años de funcionamiento, por las autoridades monetarias del país; tenemos un título de primer orden de este banco, firmado y sellado por auditoría interna y en el cual no aparece ni se menciona a la tal Organizadora de Comercio, con sede en Panamá.
El Gobierno actual y las autoridades del Banco de Guatemala –por negligencia– jamás controlaron a este banco ni tampoco a los demás; ellos buscaron el problema y ellos tendrán que resolverlo.
Más del 80 por ciento de los ahorristas somos personas de la tercera edad, y con los intereses que recibíamos (8 por ciento) lográbamos subsistir y pagar medicinas.
¿Cómo permitió la Superintendencia de Bancos una publicación mensual apócrifa de estados financieros?
¿Cómo permite el Gobierno que esta publicación siga saliendo mensualmente, con la aclaración de que las cifras que proporcionan los bancos no han sido auditadas? Nosotros, los estafados por el Banco de Comercio, no conocemos lo que es la Organizadora de Comercio.
Hermógenes Vásquez Jacquet, B-2 13,296.
• Salimos perdiendo
Tuve la desdicha de tener un percance con un motorista, repartidor de comida rápida. Como no llegamos a un acuerdo de quién tuvo la culpa, el policía dijo que se fueran detenidos ambos vehículos.
El supervisor de las motos de este servicio levantó la mano y me dijo: “Créame que, si no me pagan aquí, me las van a pagar dondequiera que se encuentren, porque tengo los datos de su carro y del chofer”.
¿Cómo puede esta empresa prestigiosa contratar gente así, que en lugar de verlo a uno sonreír, intimida?
Al final, el problema quedó resuelto, pero mi carro quedó muy dañado en comparación con la moto, y aun así tuve que pagar al seguro, por no contar con dinero para costearme un abogado.
Alejandra de Alfaro, A-1 951,666.
• Transporte de carga
Sin que yo pretenda juzgar si es o no correcto el impedir la circulación del transporte de carga durante determinadas horas, creo que el alcalde Álvaro Arzú debe luchar para que se respete la autonomía municipal, ya que nadie puede violentar nuestra Carga Magna.
Marco Antonio Chomo Turcios, chomoturcios@yahoo.es.
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