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COLABORACIÓN Autonomía municipal
Según la ministra de Gobernación, la solución al problema se logró cuando empresarios, pilotos y Gobierno consensuaron.
Por:
Leonel Guerra Saravia
Es fácil que un problema que ha causado un grupo de irresponsables se le quiera endosar a una entidad autónoma que, con la intención de ordenar el problema del tránsito en la capital, no permite que se le coaccione con paro de transporte pesado que repercute en la economía nacional.
Pareciera que todo fue montado por personas interesadas en resolver su problema con intereses personales, sin importarles los riesgos del resto de capitalinos que tienen que soportar esos grandes cabezales que se les dejan venir encima; sin importarles la vida de los dueños de carros pequeños, quienes transportan a sus hijos a colegios o se movilizan para asistir a sus labores cotidianas.
El alcalde Álvaro Arzú fue citado a una reunión en el Ministerio de Gobernación, pero no llegó.
Lo lógico es que, si desean dialogar con la corporación municipal (no sólo con el alcalde), pidan audiencia y se presenten a plantear sus puntos de vista. Según trascendió, estaban presentes la ministra de Gobernación, Adela de Torrebiarte (quien no accionó desde el inicio, poniendo orden, como era su obligación, para evitar el obstáculo en carreteras y, sobre todo, se supo que había particulares armados apoyando el movimiento); el ministro de Comunicaciones, Francisco Unda, y el viceministro de esa cartera, Roberto Díaz, más dirigentes del sector industrial y representantes del sindicato de pilotos en paro (causantes del problema).
El vicepresidente, Eduardo Stein, había anunciado que el Ejecutivo no permitiría que se pusiera en riesgo el abastecimiento de combustibles o alimentos, y no descartó “una intervención de manera extraordinaria”. Pero, como siempre, sólo en palabras se quedó, ya que demostraron su incapacidad para gobernar.
La ministra de Gobernación, concertando el diálogo, acordó que todas las municipalidades que impongan horario al tránsito deberán pedir permiso a esa cartera. Según la ministra, la solución al problema se logró cuando empresarios, pilotos y Gobierno llegaron a un consenso.
Aclaro que no soy ni amigo ni conocido cercano del actual alcalde, y mi intención es hacer conciencia de que debe respetarse la autonomía municipal, que vela por la seguridad del resto de automovilistas que transitan en la capital, imponiendo horario para el ingreso del transporte pesado en la ciudad.
Les recuerdo lo que dijo Emmanuel Mounier: “Una estructura económica, por racional que pueda ser, si se basa en el desprecio ante las exigencias fundamentales de la persona, lleva consigo su propia condena”.
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