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MACROSCOPIO Peor que gangsters
La necesaria calificación de las ONG es de suma importancia para que se optimice el uso de los fondos.
Por:
Humberto Preti
Recientemente, dos fundaciones fueron calificadas por una entidad internacional bajo parámetros obligatorios para que sean confiables para los donantes, tanto nacionales como internacionales.
El ente calificador, la firma suiza Societe Generalle de Survelliance (SGS), calificó positivamente a la Fundación Agros y a la Fundación Solar, con lo que se convierten en las primeras en tener tal calificación, y es que ambas demostraron capacidad de ejecución, los controles de auditoría por parte de una firma mundialmente reconocida, así como los logros obtenidos a lo largo de su existencia.
Lamentablemente, en Guatemala funcionan sin control cientos de ONG que reciben dinero del extranjero y de nacionales, a través de colectas, loterías, rifas, pedidores callejeros y otras formas de agenciarse fondos que no tienen ningún control.
Ahora resulta que también el Estado se convirtió en donante, pero no sabemos qué criterios siguió para escoger a los premiados con los fondos públicos, fondos que, por lo expresados por los voceros de las recipiendarias, no tienen, por el momento, ninguna fiscalización, y ellos mismos dicen que aceptarían ser objeto de controles.
En los últimos días leímos las noticias sobre las supuestas ONG que tienen loterías y otro tipo de juegos de azar amparados bajo aquellas viejas concesiones de la Secretaría de Bienestar Social, que viene desde el gobierno de Laugerud, concesiones que abrieron el camino a la prohibición de los casinos en Guatemala, con lo que leímos sobre loterías y casinos, nos damos cuenta de que a los guatemaltecos los están baboseando, y las acciones del Gobierno para evitarlo deben de ser inmediatas.
Los donantes internacionales ya estarán exigiendo certificación de todas las ONG que sean beneficiadas con sus donaciones, y deberán llenar muchos requisitos que son necesarios, entre ellos, los nombres, hojas de vida, trayectoria de honradez, estructura contable y organización gerencial, entre otros requisitos.
Allá por los años 1990 había registradas más de 400 ONG para las áreas de Huehuetenango y Quiché, supuestamente para apoyar a las poblaciones más afectadas por el conflicto armado, y una investigación efectuada por el sector privado reveló que solo cuatro de ellas funcionaban con cierta eficacia.
Ahora deben de haber más de mil. ¿Dónde están sus resultados? Lo que sí es cierto es que vemos a varios de los dirigentes con lujosos automóviles y viviendo en mansiones de las mejores zonas de la capital. Al que le venga el guante...
ONG hay para todos los gustos, unas dedicadas a la educación, otras al medio ambiente, otras al desarrollo comunitario, otras a la salud, otras a asuntos de tipo legal, otras a los niños, otras a los adultos mayores; en fin, toda una gama de disciplinas supuestamente son atendidas por estas organizaciones, pero la realidad es que su eficiencia se debería de ver reflejada como sucede con Fundación Agros, en el Triángulo Ixil que ha desarrollado 27 agroaldeas, con enormes beneficios para la población y la Fundación Solar que ya construyó una hidroeléctrica en la aldea Xel de 1200 Kw.
Alguien decía que si el Gobierno auditaba las ONG era quitarles su autonomía, pero eso que hacen algunas no es autonomía, es sencillamente un robo que le resta credibilidad al país, pues nadie va a querer seguir donando nada si sabe que la mayoría va para el bolsillo de los directores, que al robarle a los más necesitados son peor que gangsters.
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